Las incertidumbres que pesan sobre sobre la economía global, (guerra arancelaria y tensiones geopolíticas y energéticas), que afectan a todos los países, forman ya una parte fija de todos los análisis. Frente al desánimo que generan, resulta alentador el mensaje del catedrático Joan Tugores que se inspira en el pensamiento del filósofo Bertrand Russell: “cómo vivir sin certezas, y, sin embargo, sin quedar paralizados por las vacilaciones”.
Las incertidumbres que pesan sobre sobre la economía global forman ya una parte fija de todos los análisis
Las incertidumbres que pesan sobre sobre la economía global forman ya una parte fija de todos los análisis


Las incertidumbres que pesan sobre sobre la economía global, (guerra arancelaria y tensiones geopolíticas y energéticas), que afectan a todos los países, forman ya una parte fija de todos los análisis. Frente al desánimo que generan, resulta alentador el mensaje del catedrático Joan Tugores que se inspira en el pensamiento del filósofo Bertrand Russell: “cómo vivir sin certezas, y, sin embargo, sin quedar paralizados por las vacilaciones”.
Tugores realiza estas reflexiones tras la experiencia vivida por la economía catalana durante los últimos años en que las reglas de juego se han modificado continuamente o desparecido. Recuerda que “desde Catalunya las capacidades de respuesta y adaptación han sido notables”. En este sentido, frente a los indicadores que apuntan a un proceso de desglobalización considera más prudente hablar de slowbalization, o una globalización más lenta. Estas reflexiones aparecen en el documentado volumen de la Revista Ecònomica de Catalunya, dirigida por los profesores Guillem – López-Casasnovas y Martí Parellada, y coordinado por los profesores Antoni Garrido y Laia Maynou, en el 40 aniversario de la publicación.
Los textos, que reflejan la intensa transformación registrada por la economía catalana en las últimas cuatro décadas, incluyen las distintas respuestas de los académicos a los desafíos actuales. Un debate sobre unos problemas comunes al resto de España.
Hay una amplia coincidencia en destacar la “excelente noticia” que significó para las economías catalana y española el ingreso a la Comunidad Económica Europea en 1986, como destaca el profesor Albert Carreras. El catedrático de la UPF centra su análisis en las deficiencias del actual modelo económico, por basarse excesivamente en sectores de baja productividad que están al margen de las constantes mejoras tecnológicas.
Sostiene Carreras que “la especialización turística ha sido una mala apuesta como lo fue abandonar sin alternativas al sector industrial”. Aboga por las políticas que incrementen la productividad: facilitar la inversión en capital (políticas de derechas para atraer el capital y fiscalizarlo menos) y dar facilidades al encarecimiento del trabajo (políticas de izquierda para el trabajo).
En la discusión sobre el modelo productivo el volumen incluye las tesis del Informe Fènix, defendidas por el economista Modest Guinjoan, y el profesor Jaume Ventura, cuya idea central es que “Catalunya ha adoptado un modelo de crecimiento que lejos de hacernos más prósperos nos empobrece”. Propugna aumentar el salario mínimo, frenar la expansión de los sectores menos productivos (turismo e industria cárnica), acabar con las subvenciones a salarios, limitar la inmigración y rechaza mayores impuestos a los directivos con altos ingresos. Muchas reminiscencias neoliberales.
El catedrático Jordi Roca Jusmet, rechaza las tesis del Fènix por basarse en “la idea falsa de que los bajos salarios relativos de un sector se explican por su baja productividad”. Subraya que avanzar hacia una sociedad menos polarizada requiere menos desigualdad de ingresos entre los trabajadores y más redistribución fiscal. Cree que reducir el IRPF a las rentas elevadas del trabajo va en la dirección contraria”. Un debate necesario sobre el modelo económico que hay que ampliar al resto de España.
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