Valeria Racu (Chisináu, Moldavia, 31 años) es una de las principales voces de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, la organización que defendió y acompañó a Maricarmen Abascal antes y después de ser desahuciada y que ha adquirido el protagonismo en las protestas por la vivienda que recorren el país. La indignación social por la salida forzosa de su hogar motivó unas movilizaciones masivas al grito de “huelga general”. La convocatoria se acabó concretando el 7 de octubre, el mismo día en que falleció Maricarmen, con el respaldo de los principales sindicatos del país. Racu, que atendió a EL PAÍS este jueves en el Ateneo La Maliciosa de Madrid, llama a los trabajadores a parar el 11 de noviembre: “Cuando las inquilinas nos organizamos, el rentismo tiembla”.
La portavoz de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas llama a la participación en la huelga del 11-N: “Hay que parar el país porque no podemos más”
Valeria Racu (Chisináu, Moldavia, 31 años) es una de las principales voces de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, la organización que defendió y acompañó a Maricarmen Abascal antes y después de ser desahuciada y que ha adquirido el protagonismo en las protestas por la vivienda que recorren el país. La indignación social por la salida forzosa de su hogar motivó unas movilizaciones masivas al grito de “huelga general”. La convocatoria se acabó concretando el 7 de octubre, el mismo día en que falleció Maricarmen, con el respaldo de los principales sindicatos del país. Racu, que atendió a EL PAÍS este jueves en el Ateneo La Maliciosa de Madrid, llama a los trabajadores a parar el 11 de noviembre: “Cuando las inquilinas nos organizamos, el rentismo tiembla”.
Pregunta. ¿A quién interpela la huelga general por la vivienda? El Gobierno dice que a la oposición.
Respuesta. Es una huelga contra el rentismo en su totalidad, como una cuestión de políticas públicas y de actores que facilitan que esta forma de entender la vivienda como un negocio exista. Apela a la patronal, a las agencias inmobiliarias, a los grandes fondos de inversión, a las empresas de desokupación, a las de alarmas… Pero también apela a los políticos a todos los niveles: estatal, regional y local. A todas las administraciones responsables de estas reglas del juego. La vivienda se está comiendo la riqueza de las mayorías sociales, así que también es una huelga contra el coste de la vida.
P. ¿Cree que hay algún nivel administrativo más responsable que otro?
R. Las competencias residen en lo local y lo autonómico, pero a nivel estatal también existe un marco que crear. La cuestión es qué políticas han hecho los partidos que han gobernado los últimos 50 años. Todos han promovido el rentismo de alguna manera. Las políticas de derechas nos han traído a este lugar, al implementar lógicas de liberalización que nos llevaron al boom de 2008; que después rescatan al poder financiero y no a las personas desahuciadas; y las que en 2013 abren la puerta a los fondos de inversión. Las políticas de derechas nos han traído hasta aquí, pero los gobiernos de izquierda no han sabido revertirlas. No han querido. Durante mucho tiempo, la política de vivienda del PSOE era idéntica a la del PP: construir y liberar. Solo a través de la fuerza de las calles el PSOE se ha visto presionado a ver qué es lo que estaba pasando.
P. El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, dice que esta es una huelga electoral.
R. No lo es. Teníamos claro que era el siguiente paso, que había que escalar y que hay que parar el país porque no podemos más. Con poder popular hemos sido capaces en ocho días de hacer mucho más que en ocho años de gobierno progresista. Es una huelga contra los partidos que nos han dejado atrás y se han arrodillado frente al rentismo. Y contra la patronal en todas sus formas. Cuando las inquilinas nos organizamos, el rentismo tiembla y somos capaces de doblarle el brazo, como vimos con Maricarmen y Urbagestión.
P. ¿Cómo definen exactamente a un rentista?
R. Para empezar, propietarios y caseros son cosas diferentes. La gente que tiene una vivienda y está pagando su deuda son inquilinos del banco, y son aliados de este problema porque también están viendo cómo su bloque de viviendas está cambiando y sus vecinas están siendo expulsadas para poner pisos turísticos. Si tienes más casas de las que necesitas y las pones al servicio de hacer dinero y conseguirte un sobresueldo, entonces estás entrando en lógicas rentistas.
P. Si una persona hereda una vivienda y no depende económicamente de ella para vivir, ¿qué debería hacer con esa casa?
R. Este problema no se va a resolver con decisiones individuales. Lo que tenemos que entender es que la vivienda no puede comerse una parte enorme de los ingresos de una familia. Si esa persona decide poner la casa en alquiler, lo que tendría que hacer es ver quiénes son sus inquilinos y adaptar el precio a sus ingresos reales. Aun así, deberíamos hacernos la pregunta de si es justo que nuestro futuro dependa de la familia en la que hemos nacido.
P. ¿Proponen un alquiler máximo que se calcule sobre determinados criterios, como se hace con el salario mínimo interprofesional?
R. Sí. ¿Cómo puede ser que no haya ningún tipo de tope? Es cierto que no es lo mismo vivir en Madrid capital que en un pueblo de Ávila, y tenemos que ser conscientes de ello. Los dos pilares para nosotras pasan por prohibir la concentración de propiedades y bajar la rentabilidad de los alquileres al máximo para que no sea un negocio.
P. Hay bastante consenso en que las dinámicas actuales del mercado inmobiliario se dan por la falta de oferta que existe.
R. Lo primero que hay que entender es que la oferta que hay está secuestrada. Las casas que hay en el mercado no se están destinando para lo que sirven las casas, sino para hacer negocio. Y, por otro lado, tenemos una demanda muy inflada, en la que estamos las personas normales que necesitamos una casa para vivir y que competimos directamente con especuladores profesionales.

P. ¿Cómo plantean acabar con eso?
R. Una de las reivindicaciones del 11 de noviembre es crear un gran parque público de vivienda en alquiler pagado por los ricos. Lo que nos ha llevado a la situación actual es la acumulación de riqueza en pocas manos. Esto implica una batería de medidas que van desde impuestos a la riqueza hasta la expropiación a grandes fondos de inversión y bancos que nunca tendrían que haberse quedado con las casas que rescatamos con el dinero de todos.
P. ¿Son partidarias de premiar a los caseros que congelen o bajen los alquileres?
R. No. Cada bonificación a los caseros o cada ayuda directa a los inquilinos para pagar su alquiler es un Bizum directo de recursos públicos a los bolsillos privados.
P. ¿Quién debería construir las casas que faltan?
R. Nosotras apostamos por constructoras públicas y por constructoras de entidades sociales y cooperativas. Todo lo que se construya tiene que destinarse al alquiler, y si se construye con fondos públicos, tiene que quedarse siempre en manos de lo público. Hay que construir con cabeza, no como se ha hecho hasta ahora: en cualquier sitio y con los amigos de siempre.
P. ¿Están en contra de cualquier modelo de negocio de alquiler de vivienda, también en aquellos entornos despoblados donde puede servir de gancho para atraer turismo?
R. La vivienda requiere de inversión, pero lo que no podemos permitir es que le dé una rentabilidad desmesurada al sector privado. Podemos preguntarnos también de qué va la economía española. ¿Qué tipo de sectores estamos priorizando para crear empleo? ¿Qué tipo de empleos crea el sector turístico? Pues unos bastante precarios y rotativos. Y eso explica bastante bien por qué el rentismo campa a sus anchas por el país.
P. Se les acusa de ir contra el derecho a la propiedad.
R. En absoluto. Vamos en contra de que tú puedas hacer lo que quieras con tu propiedad. Vamos en contra de que el derecho a la propiedad se ponga por encima del derecho a la vida. Si alguien se siente atacado porque, por ejemplo, necesita las rentas de un piso que tiene en alquiler para complementar su salario o su pensión, lo que tiene que plantearse es por qué se están permitiendo estas lógicas capitalistas de mercado que están haciendo que la gente no pueda vivir dignamente.
P. ¿Qué dice a los trabajadores propietarios que estén dudando si sumarse a la huelga general?
R. Que miren a su alrededor y piensen qué es lo que le está pasando a sus hijos, si no pueden permitirse ir a estudiar a una ciudad concreta, con dos horas cada día yendo y viniendo. Cómo ha cambiado su barrio o su pueblo. No va de tu régimen de tenencia. Esta forma de entender la vivienda se está comiendo nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestra salud, nuestro tiempo.
P. CC OO y UGT llaman a votar a opciones progresistas en las elecciones generales. ¿Harán lo mismo?
R. No vamos a negar que sería muy diferente tener un gobierno progresista de nuevo o un gobierno de derecha y ultraderecha. Tener un gobierno reaccionario supondría no solo no avanzar en derechos, sino ir hacia atrás. Es mejor tener un gobierno progresista. Sabemos muy bien a quién puede presionar mejor el rentismo. El mensaje principal es que el voto es importante, pero es insuficiente. Nada nos ha venido regalado ni de las instituciones ni de la patronal. Siempre lo hemos tenido que arrancar desde abajo.
P. ¿Cree que convendría levantar la acampada en Sol o es mejor seguir apretando?
R. Desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid siempre hemos dicho que no hay que enamorarse de una acampada. Igual que el voto es una herramienta, lo son la acampada o la huelga general. La acampada sigue siendo un lugar maravilloso. La mayoría de la gente de la acampada tiene claro que hay que cerrar, pero ¿cuándo? ¿Es más útil hacia la huelga general o hacia las elecciones? Es un análisis que se está haciendo en la asamblea y estoy segura de que tomarán una decisión con sentido.
P. ¿Imaginan dar un paso a la política institucional, a la de partidos?
R. No. Tenemos muy claro que el poder está en la gente, en la calle, en los centros de trabajo, en los barrios. Nunca vamos a buscar delegar poder en otros. Lo que buscamos es aumentar nuestro poder colectivo desde abajo.
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