El automóvil europeo pierde protagonismo en la élite bursátil de la eurozona. Volkswagen abandonó este lunes el Euro Stoxx 50, del que sale por primera vez en 15 años, en un nuevo golpe para un sector que ve cómo su peso en los mercados se erosiona al ritmo de la competencia china, la transición al vehículo eléctrico y la caída de la rentabilidad.
La compañía cede un 2% y amplía las pérdidas tras rebajar sus previsiones por el deterioro del negocio
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La compañía cede un 2% y amplía las pérdidas tras rebajar sus previsiones por el deterioro del negocio
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El automóvil europeo pierde protagonismo en la élite bursátil de la eurozona. Volkswagen abandonó este lunes el Euro Stoxx 50, del que sale por primera vez en 15 años, en un nuevo golpe para un sector que ve cómo su peso en los mercados se erosiona al ritmo de la competencia china, la transición al vehículo eléctrico y la caída de la rentabilidad. La exclusión tiene una fuerte carga simbólica. Volkswagen entró en el Euro Stoxx 50 en 2000, apenas dos años después de la creación del índice, y no había quedado fuera desde el breve paréntesis de 2010 y 2011. Se trata de la misma compañía que en 2008 llegó a convertirse por momentos en la empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil cercana a los 280.000 millones de euros y que durante décadas fue uno de los pesos pesados de la renta variable europea. La decisión, anunciada en la revisión anual del índice y efectiva desde este lunes, llega apenas un año después de la exclusión de Stellantis. Con la marcha del fabricante alemán, el selectivo que agrupa a las 50 mayores cotizadas de la eurozona queda con solo tres representantes del automóvil: Ferrari, BMW y Mercedes-Benz Group.
La salida del índice se suma al severo ajuste de expectativas anunciado por Volkswagen la semana pasada y añade presión sobre una acción que atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Este lunes la compañía cede un 2% y prolonga las pérdidas registradas el viernes, cuando se dejó un 5,6% después de advertir de un impacto extraordinario de unos 10.000 millones de euros, derivado principalmente de una depreciación de más de 6.000 millones en su participación en Porsche, el aumento de los costes de reestructuración y la debilidad del mercado chino. En un momento en el que los fabricantes europeos afrontan crecientes dificultades para competir con las marcas chinas, la exclusión del Euro Stoxx 50 supone además un revés adicional: los fondos que replican el índice se verán obligados a vender sus posiciones en la compañía, lo que podría incrementar la presión vendedora sobre el título. En lo que va de año Volkswagen cede un 27,6%, descensos que se amplían al 70% desde los 246,55 euros que llegaron a registrar sus acciones en abril de 2021. El precedente más cercano dentro del sector no invita al optimismo: desde su exclusión del Euro Stoxx 50 en septiembre de 2025, las acciones de Stellantis han retrocedido cerca de un 50%.
La revisión de las previsiones divide a las firmas de análisis. Mientras que los analistas de Kepler Cheuvreux han rebajado su recomendación desde comprar a mantener, los expertos de Goldman Sachs mantienen una posición neutral al considerar que el anuncio realizado el viernes tiene más impacto sobre la percepción de los inversores que sobre el conocimiento real de la situación del grupo. “Volkswagen está ajustando sus previsiones a una realidad de mercado que ya era evidente desde hace tiempo”, señalan los analistas del banco estadounidense. Goldman fija un precio objetivo de 88 euros por acción, frente a los 80 euros establecidos por Kepler.
Más cautos aún se muestran los expertos de Bankinter, que mantienen una recomendación de venta y sitúan su valoración en 78,6 euros por acción, apenas por encima de los 75 euros a los que cotiza actualmente el fabricante alemán. Los analistas de la entidad española consideran que los factores que han motivado el recorte de previsiones siguen siendo negativos y que ninguno muestra señales de estabilización a corto plazo.
La rebaja de previsiones y la salida del Euro Stoxx 50 agravan la presión sobre una compañía inmersa en una profunda reestructuración. A comienzos de mes, el consejo de administración de Volkswagen llegó a un acuerdo para ejecutar un nuevo plan de ajuste. Para 2030 la compañía prevé la supresión de otros 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Esta reducción se suma a los 50.000 despidos aprobados a finales de 2024, de modo que el recorte acumulado ascendería a unos 100.000 empleos. Los analistas de Bank of America aplaudieron la medida y mantienen su recomendación de compra. “El acuerdo fue una gran sorpresa y demuestra que Volkswagen puede reestructurarse a pesar de su compleja gobernanza y sus limitaciones laborales. Las provisiones asociadas a la reestructuración y la venta de Everllence podrían respaldar un dividendo más elevado para el ejercicio 2026”, señala la entidad en su último informe.
Tras los anuncios conocidos en las últimas semanas, los expertos de Goldman Sachs tienen puesta la mirada en la evolución de la remuneración al accionista. No obstante, para conocer el alcance de cualquier cambio habrá que esperar al próximo ejercicio. Con cargo a los resultados de 2025, la automovilística abonó un dividendo de 5,26 euros por acción el pasado junio.
Junto a Volkswagen, la otra cotizada que ha abandonado el índice ha sido el grupo holandés de servicios de información Wolters Kluwer. Sus puestos han sido ocupados por Nokia, impulsada este año por su estrategia ligada a la inteligencia artificial aplicada a las redes de telecomunicaciones, y por la eléctrica francesa Engie.
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