Un dato de empleo en Estados Unidos mucho más débil de lo esperado ha servido este jueves de catalizador para las Bolsas. El Ibex 35 avanza un 1,4% y, aunque ha llegado a tocar los 19.700 puntos, tiene que contentarse con mantenerse por encima de los 19.600, una cota igualmente histórica, en una sesión en la que las expectativas sobre los tipos de interés han vuelto a situarse en primer plano. La desaceleración del mercado laboral (57.000 empleos creados, frente a los 115.000 esperados) ha sido recibida con optimismo por los inversores al reforzar la idea de que la Reserva Federal tendrá menos necesidad de seguir endureciendo su política monetaria. “Un resultado decepcionante que ha frenado las peticiones de subidas de tipos inminentes”, apunta James Knightley, analista de ING.
El flojo dato estadounidense de empleo refuerza la expectativa de una Fed en pausa mientras el selectivo español se mantiene por encima de los 19.600 puntos
Un dato de empleo en Estados Unidos mucho más débil de lo esperado ha servido este jueves de catalizador para las Bolsas. El Ibex 35 avanza un 1,4% y, aunque ha llegado a tocar los 19.700 puntos, tiene que contentarse con mantenerse por encima de los 19.600, una cota igualmente histórica, en una sesión en la que las expectativas sobre los tipos de interés han vuelto a situarse en primer plano. La desaceleración del mercado laboral (57.000 empleos creados, frente a los 115.000 esperados) ha sido recibida con optimismo por los inversores al reforzar la idea de que la Reserva Federal tendrá menos necesidad de seguir endureciendo su política monetaria. “Un resultado decepcionante que ha frenado las peticiones de subidas de tipos inminentes”, apunta James Knightley, analista de ING.
Las Bolsas europeas, que durante gran parte de la jornada registraban avances más moderados, han acelerado las ganancias después de que la probabilidad implícita de una subida de tipos este mes haya caído en apenas 24 horas desde el entorno del 30% a menos del 20%. El mejor reflejo de este cambio de ánimo es el Dax alemán, que se anota más de un 2%, por delante del resto de grandes índices europeos, cuyas ganancias rondan el 1,5%. No obstante, al otro lado del Atlántico, el entusiasmo inicial se ha ido enfriando y las dudas sobre las elevadas valoraciones del sector tecnológico vuelven a ganar protagonismo. A media sesión, Wall Street cotiza con signo mixto. El Dow Jones avanza un 0,6%, mientras el Nasdaq cede un 1,3%, arrastrado por un nuevo castigo a los fabricantes de chips, que lleva al índice de semiconductores de Filadelfia a perder un 6%.
Rebajado, al menos por ahora, el riesgo geopolítico y suavizadas las tensiones en el frente monetario, la atención de los inversores vuelve a centrarse en una cuestión que había quedado en segundo plano durante las últimas semanas: cuánto de la euforia por la inteligencia artificial está ya descontado en los precios. A medida que aumentan las dudas sobre la capacidad del sector para rentabilizar las ingentes inversiones vinculadas a la IA, los gestores están aprovechando la mejora del contexto macroeconómico para recoger beneficios en los semiconductores y buscar oportunidades en sectores más ligados al ciclo económico.
Esta rotación de carteras, amplificada por el peso creciente de la inversión pasiva y de los fondos apalancados, está provocando movimientos especialmente bruscos. EEl mejor ejemplo llega desde Corea del Sur, donde el Kospi ha caído un 7,9% arrastrado por el castigo a los fabricantes de chips. El creciente nerviosismo en torno al sector de semiconductores ha llevado a JPMorgan a advertir de la elevada divergencia entre la evolución bursátil de estas compañías y la de los grandes grupos tecnológicos que financian el despliegue de la IA, una brecha que, a juicio de la entidad, difícilmente podrá sostenerse sin provocar ajustes.
Aunque las dudas sobre la IA han vuelto a aflorar, el principal viento de cola para los mercados sigue siendo el giro en las expectativas monetarias. Los analistas de Bankinter, que esta misma semana reiteraban su visión positiva sobre las Bolsas, identificaban un escenario de tipos más altos como uno de los principales riesgos para el mercado. Ahora que gana fuerza la perspectiva de una Fed en pausa, los inversores ven despejado al menos uno de los obstáculos más inmediatos para que continúe el rally bursátil.
El alivio en el frente monetario encuentra además respaldo en otros factores que ayudan a contener la inflación. Los inversores cuentan ya con dos argumentos para moderar sus expectativas de tipos: un mercado laboral que empieza a perder fuelle y unos precios de la energía en retroceso, un balón de oxígeno para los bancos centrales en su batalla contra la inflación. El clima constructivo de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, unido a la progresiva normalización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, sigue favoreciendo el descenso del crudo. El barril de brent, que durante la sesión llegó a caer cerca de un 1%, ha moderado los descensos, pero se mantiene en el entorno de los 71 dólares, niveles previos al estallido de las hostilidades.
A medida que las delegaciones de EE UU e Irán avanzan en las negociaciones y el tránsito de buques recupera progresivamente la normalidad en Ormuz, los inversores confían en que el riesgo de interrupciones en el suministro siga disminuyendo. Según datos recopilados por Bloomberg, Arabia Saudí ya ha recuperado cerca del 90% de sus exportaciones previas al conflicto, mientras que Emiratos Árabes Unidos ha restablecido sus envíos a más de 3,9 millones de barriles diarios. Como resultado, el volumen de petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz vuelve a rondar los 10 millones de barriles al día, una señal de que los riesgos para el suministro energético continúan disipándose.
La combinación de una creación de empleo menos dinámica y unos precios de la energía en descenso lleva a los inversores a considerar cada vez más probable que la Reserva Federal pueda permitirse una pausa prolongada. “El último informe de empleo apunta a un mercado laboral estable que muestra signos de enfriamiento gradual, pero no de una dinámica que pueda avivar las presiones inflacionistas. Por ello, esperamos que estos datos reduzcan la probabilidad de que la Fed suba los tipos de interés en la reunión de finales de julio”, afirma Jon Butcher, economista sénior para EE UU de Aberdeen Investments.
Esta nueva lectura del escenario macroeconómico ya se deja sentir en los mercados de deuda y divisas. Mientras la rentabilidad de la deuda estadounidense a dos años cae alrededor de cinco puntos básicos, el dólar corrige parte de las ganancias registradas en las últimas jornadas y permite al euro afianzarse por encima de los 1,14 dólares. La relajación del billete verde es bienvenida por los inversores. Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, señalaba recientemente la fortaleza del dólar como uno de los principales riesgos para la renta variable global, al endurecer las condiciones financieras y restar atractivo a los activos fuera de Estados Unidos.
Por ahora, los inversores siguen debatiéndose entre dos fuerzas opuestas: el impulso que aportan unas expectativas de tipos más benignas y las crecientes dudas sobre si las valoraciones tecnológicas siguen siendo sostenibles.
Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
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