
Aquella especie de goma negra formaba parte desde hacía mucho tiempo del día a día de los chipewyan, uno de los pueblos indígenas del territorio que hoy ocupa la provincia de Alberta, en el centro oeste de Canadá. La sustancia viscosa afloraba en las orillas del río Athabasca y la usaban para curar heridas e impermeabilizar la ropa. En 1715, una intérprete chipewyan llamada Thanadelthur habló a sus empleadores, unos comerciantes de pieles ingleses, de la goma y apenas le hicieron caso. Nadie podía imaginar entonces que pisaban lo que, dos siglos más tarde, sería reconocido como la cuarta mayor reserva de petróleo del mundo, estimada en unos 160.000 millones de barriles.
El ambicioso proyecto para llevar petróleo directamente al Pacífico reabre heridas indígenas y se topa con la oposición ambiental 
Aquella especie de goma negra formaba parte desde hacía mucho tiempo del día a día de los chipewyan, uno de los pueblos indígenas del territorio que hoy ocupa la provincia de Alberta, en el centro oeste de Canadá. La sustancia viscosa afloraba en las orillas del río Athabasca y la usaban para curar heridas e impermeabilizar la ropa. En 1715, una intérprete chipewyan llamada Thanadelthur habló a sus empleadores, unos comerciantes de pieles ingleses, de la goma y apenas le hicieron caso. Nadie podía imaginar entonces que pisaban lo que, dos siglos más tarde, sería reconocido como la cuarta mayor reserva de petróleo del mundo, estimada en unos 160.000 millones de barriles.
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