
El proceso de venta del gigante aceitero Deoleo, propietario de marcas como Carbonell y Koipe, ha provocado una estrategia conjunta del sector agrario andaluz para evitar que una compañía líder considerada estratégica termine bajo control extranjero. Tanto el movimiento cooperativo como las organizaciones agrarias y sindicales, y también el Gobierno andaluz, han movido ficha para que la venta recaiga en grupos o capital de la comunidad que representa el 80% del peso del sector oleícola nacional.
Cooperativas, organizaciones agrarias y Junta de Andalucía presionan para asegurarse el valor añadido en la venta del gigante aceitero
El proceso de venta del gigante aceitero Deoleo, propietario de marcas como Carbonell y Koipe, ha provocado una estrategia conjunta del sector agrario andaluz para evitar que una compañía líder considerada estratégica termine bajo control extranjero. Tanto el movimiento cooperativo como las organizaciones agrarias y sindicales, y también el Gobierno andaluz, han movido ficha para que la venta recaiga en grupos o capital de la comunidad que representa el 80% del peso del sector oleícola nacional.
“Ya no basta con producir la mayor parte del aceite de oliva español y constituir el gran origen mundial de este alimento. Andalucía debe tener también capacidad para intervenir en aquellos eslabones de la cadena donde se genera una parte fundamental del valor añadido”, han indicado en un comunicado conjunto Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Asaja, COAG y UPA. Estas organizaciones defienden la importancia estratégica de que una compañía de la dimensión, trayectoria y proyección internacional de Deoleo permanezca vinculada al territorio andaluz como fórmula para reforzar el liderazgo de la comunidad en el sector del aceite de oliva y garantizar que una mayor parte del valor generado por este producto permanezca en su principal territorio productor.
Las cuatro organizaciones señalan que esta reivindicación tiene que entenderse desde la defensa de la calidad, el origen y la autenticidad del aceite de oliva. En este sentido, coinciden en que Andalucía se encuentra ante el reto de transformar su extraordinario liderazgo productivo en un liderazgo igualmente fuerte en industria, comercialización, marcas y presencia ante el consumidor.
Hay que tener en cuenta que dos de los grupos españoles que compiten por hacerse con el gigante aceitero, Dcoop y Acesur, mantienen una importante presencia en territorio andaluz. Incluso la cooperativa malagueña Dcoop está contemplando vender el 50% de su negocio en Estados Unidos si al final puede consumar la compra de Deoleo.
Ambas compañías andaluzas aparecen en la carrera por Deoleo junto a la italiana Coricelli, que habría elevado su propuesta hasta los 500 millones de euros, frente a los 470 millones de Dcoop y los 460 millones de Acesur. Los fondos CVC y Alchemy, que controlan respectivamente el 50,9% y el 40,3% de Deoleo, han reconocido que sus accionistas estudian una posible venta total o parcial de activos y negocios tras dispararse más de un 20% en bolsa.
La dimensión del sector olivarero justifica sobradamente la aspiración del agro andaluz para hacerse con el control de Deoleo. Andalucía cuenta con más de 1,6 millones de hectáreas de olivar y alrededor del 60% de la superficie nacional.
“Andalucía no puede limitarse a ser la tierra donde se produce el aceite para que después otros concentren la industria, las marcas, la distribución y la relación con el consumidor”, coinciden las organizaciones representativas del sector. También consideran que Deoleo constituye un activo empresarial especialmente relevante por el valor de sus marcas, su presencia en los mercados y su capacidad comercial nacional e internacional.
Por ello, las organizaciones agrarias consideran que el sector del aceite de oliva debe avanzar precisamente en la presencia de más industria vinculada al territorio, empresas de mayor dimensión, marcas potentes, capacidad exportadora y mayor presencia en los mercados finales. “El objetivo es que Andalucía no sea únicamente el lugar en el que se cultivan los olivos y se obtiene un aceite reconocido mundialmente por su calidad, sino también el territorio desde el que se diseñen las estrategias empresariales, se desarrollen las marcas y se tomen las decisiones comerciales”.
“Tenemos la producción, tenemos la calidad y tenemos el conocimiento. El siguiente paso es conseguir que Andalucía lidere también la comercialización y que una parte cada vez mayor del valor generado por el aceite de oliva revierta sobre nuestros agricultores olivareros y sobre nuestra tierra”, concluyen las organizaciones
El movimiento del campo andaluz coincide con los pronunciamientos de las administraciones públicas. El consejero de Agricultura, Ramón Fernández-Pacheco, ha expresado el deseo de la Junta de que Deoleo quede “en manos españolas en primer lugar y, si puede ser, en manos andaluzas”, aunque reconoce que el Gobierno autonómico no puede intervenir en una operación entre compañías privadas. El Ministerio de Agricultura también comparte la preferencia por una solución nacional. Fuentes del departamento de Luis Planas han trasladado a Europa Press que el Gobierno sigue el proceso por su incidencia sobre el sector agroalimentario y es favorable a que el eventual comprador sea una entidad española, preservando los intereses industriales y los de los olivicultores.
Izquierda Unida ha llevado además la cuestión al Congreso. Los diputados Enrique Santiago, Toni Valero y Engracia Rivera han registrado una iniciativa para preguntar al Ejecutivo por las consecuencias que una adquisición extranjera podría tener sobre la soberanía alimentaria, la capacidad productiva y la permanencia en España del valor añadido generado por el aceite. Y el sindicato CCOO ha reclamada igualmente que el futuro propietario garantice el empleo de calidad y el arraigo industrial.
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