La primera sacudida que produjo la IA, antes que en el mercado bursátil, fue en la lista de trabajos potencialmente amenazados por esos nuevos procedimientos. A grandes rasgos, los oficios resisten mejor el desafío, mientras que labores como la ingeniería, la gestión o la abogacía corren mucho más peligro de ser suplantadas por procedimientos automáticos. Una reciente clasificación oficial estadounidense sitúa casi todas las profesiones biosanitarias, desde masajista, a enfermera, fisioterapeuta o protésico dental, entre las más blindadas. En general, cualquier profesión que utilice las manos es por ahora, poco sustituible. De tapiceros a lijadores, pasando por bailarines, ebanistas, floristas o cerrajeros, la lista de los oficios que tienen una baja exposición a la IA es larga. Además de la coincidencia del trabajo manual, muchas también comparten la ausencia de formación universitaria para desempeñar el oficio.
La Oficina de Estadísticas de Estados Unidos publica un mapa con las profesiones más sustituibles con inteligencia artificial. Las de mayor cualificación corren mayor riesgo
La primera sacudida que produjo la IA, antes que en el mercado bursátil, fue en la lista de trabajos potencialmente amenazados por esos nuevos procedimientos. A grandes rasgos, los oficios resisten mejor el desafío, mientras que labores como la ingeniería, la gestión o la abogacía corren mucho más peligro de ser suplantadas por procedimientos automáticos. Una reciente clasificación oficial estadounidense sitúa casi todas las profesiones biosanitarias, desde masajista, a enfermera, fisioterapeuta o protésico dental, entre las más blindadas. En general, cualquier profesión que utilice las manos es por ahora, poco sustituible. De tapiceros a lijadores, pasando por bailarines, ebanistas, floristas o cerrajeros, la lista de los oficios que tienen una baja exposición a la IA es larga. Además de la coincidencia del trabajo manual, muchas también comparten la ausencia de formación universitaria para desempeñar el oficio.
A esta conclusión ha llegado la Oficina de Estadística de EE UU (conocida por su acrónimo en inglés BLS), que ha publicado un mapa de calor en el que describe, con una metodología cruzada, qué profesiones están más o menos expuestas a la IA. “Los posibles efectos de la IA en las profesiones constituyen un componente importante de la planificación profesional”, justifican los expertos, que alertan de tratar con cuidado estas predicciones que pueden cambiar por el propio desarrollo imprevisto de la IA.

El impacto de la IA en el mercado laboral aún es incierto. En un principio se reportó cierta evidencia de destrucción de puestos de trabajos para jóvenes intelectuales cuyas tareas de entrada en una organización eran fácilmente replicables por la IA. Jóvenes abogados, consultores, economistas o programadores estaban entre el grupo de profesiones que parecían estar sufriendo con la implementación de esta tecnología. Pero los últimos datos de empleo en Estados Unidos en agosto han sorprendido al alza y muestran una creación de empleo que podría estar compensando esa eliminación inicial de puestos. Lo que habría es una recomposición del mercado de trabajo, desde esas tareas sustituibles a nuevas profesiones ligadas a tratamiento de datos o infraestructuras relacionadas con los centros de datos.
De hecho, el mapa de exposición a la inteligencia artificial va acompañado de proyecciones sobre cambios en el volumen de empleo de cada una de las profesiones. Aunque algunas registran caídas significativas, como los teleoperadores o los que pican datos, en conjunto la institución prevé que para 2035 se hayan creado 5,9 millones de nuevos puestos de trabajo, la mayoría concentrados en la atención sanitaria y los cuidados.
En el listado, las profesiones con más riesgo son las que hasta ahora correspondían en cierta forma al trabajo de oficina y requerían de cualificaciones más elevadas, por encima de máster o doctorado. Ingenieros, arquitectos, directores de márketing, directores financieros, abogados, economistas, historiadores y urbanistas, todos los que encajaban con el perfil de años de estudio, tienen una “muy alta” exposición a la IA.
Una exposición “muy alta” muestra que, en comparación con otras profesiones, existe una mayor proporción de las tareas que pueden realizarse o contar con la ayuda de la tecnología de IA, explica el informe. Una “baja” exposición relativa a la IA muestra que los requisitos del puesto de trabajo no se ajustan bien a las capacidades actuales de los modelos de lenguaje, y que no se ha observado que los realicen muchas de las tareas propias de dicha profesión. Pero la exposición no distingue entre los impactos de la IA derivados de la automatización y los derivados de la potenciación (los que mejoran la labor sin sustituirla). En total se registran 206 ocupaciones con riesgo muy alto, 206 con riesgo alto, 206 moderado y 213 bajo.
Aunque los efectos futuros de la IA sobre el empleo son inciertos, los investigadores han intentado medir los impactos en las profesiones de diferentes maneras. La BLS ha combinado cinco fuentes de datos externas para crear una clasificación de cuatro categorías de exposición relativa a la IA para cada ocupación detallada sobre la que se elaboran proyecciones.
Está por ver el impacto en las proyecciones laborales que tendrá el debate que ha surgido estos días sobre la conveniencia de ralentizar determinados desarrollos de la inteligencia artificial para evitar efectos indeseados.
Feed MRSS-S Noticias
