Los dividendos mundiales pisan el acelerador según avanza 2026 tras registrar una mejora subyacente —que no tiene en cuenta los efectos de los dividendos extraordinarios, las variaciones de los tipos de cambio y otros aspectos técnicos— del 7,3%, hasta los 757.800 millones de dólares (657.088 millones de euros) en el segundo trimestre del año. Mientras, el crecimiento nominal fue inferior, del 3,2%, lo que refleja en gran medida los efectos relacionados con el calendario de pagos. Esta es una de las principales conclusiones que recoge el último Índice Global de Dividendos y Recompras de Janus Henderson.
Las recompras de acciones se disparan un 26,8%, impulsadas por la rentabilidad de las tecnológicas y los bancos
Los dividendos mundiales pisan el acelerador según avanza 2026 tras registrar una mejora subyacente —que no tiene en cuenta los efectos de los dividendos extraordinarios, las variaciones de los tipos de cambio y otros aspectos técnicos— del 7,3%, hasta los 757.800 millones de dólares (657.088 millones de euros) en el segundo trimestre del año. Mientras, el crecimiento nominal fue inferior, del 3,2%, lo que refleja en gran medida los efectos relacionados con el calendario de pagos. Esta es una de las principales conclusiones que recoge el último Índice Global de Dividendos y Recompras de Janus Henderson.
Las recompras de acciones a nivel mundial se dispararon un 26,8% interanual hasta alcanzar los 572.000 millones de dólares (495.981 millones de euros)en el segundo trimestre de 2026, impulsadas por el aumento de la rentabilidad de las tecnológicas y los bancos. El sector tecnológico fue el principal impulsor de este aumento, superando al financiero para convertirse en la mayor fuente de recompras a nivel mundial, con empresas que recompraron acciones por valor de 121.100 millones de dólares durante el trimestre.
Hasta la fecha, la “sólida rentabilidad” ha permitido a las principales empresas tecnológicas combinar una rentabilidad significativa para los accionistas con una inversión creciente en infraestructura de inteligencia artificial, incluidos los centros de datos y la capacidad informática, explica el informe de Janus Henderson. El sector tecnológico también registró el crecimiento subyacente de los dividendos más rápido de todos los sectores, con un 23,5%, y unos pagos que ascendieron a un total de 70.500 millones de dólares (61.130 millones de euros).
Mejora de España
Durante el segundo trimestre de 2026, España también registró un fuerte crecimiento en el pago de dividendos, con un aumento subyacente del 6,8%, y un total de 13.200 millones de dólares (11.445 millones de euros). El crecimiento estuvo impulsado por CaixaBank, Ferrovial e Inditex, que aumentaron los dividendos por acción en el segundo trimestre en comparación con el mismo período de 2025.
Por otra parte, España realizó recompras por un valor de 3.100 millones de dólares (2.688 millones de euros) durante el segundo trimestre de 2026, lo que la convirtió en el segundo mayor contribuyente a las recompras en la región.
Por regiones, Estados Unidos aportó la mayor parte de los pagos de dividendos del índice en el segundo trimestre de 2026, con 177.200 millones de dólares (153.650 millones de euros) en reparto, lo que equivale a aproximadamente una cuarta parte (25,1%) del total del índice. Esto supuso un aumento interanual del 9,4% en los dividendos subyacentes y un aumento del 6,4% en los dividendos nominales, siendo los efectos del calendario el principal factor que explica la diferencia entre el crecimiento nominal y el subyacente.
Janus Henderson explica en su informe que el segundo es un trimestre estacionalmente importante para el pago de dividendos en Europa, con un total de 242.300 millones de dólares (210.098 millones de euros) en repartos. El crecimiento de los dividendos en Europa durante el segundo trimestre fue más moderado que en otras regiones, pero aun así aumentó un 3,2% en términos subyacentes. Francia fue el país que más dividendos repartió del continente, con 70.400 millones de dólares (61.043 millones de euros), seguida de Alemania, con 51.300 millones de dólares (44.482 millones de euros).
Las empresas del índice del Reino Unido repartieron en conjunto 39.500 millones de dólares (34.250 millones de euros), registrando un sólido crecimiento subyacente interanual del 14,6% (el crecimiento nominal fue ligeramente más moderado, del 10,3%).
La región de Asia-Pacífico registró repartos por valor de 118.400 millones de dólares (102.664 millones de euros. Los dividendos en la región aumentaron un 6,4% en términos subyacentes, aunque esta fue la única región que mostró un descenso nominal, a una tasa del 7,3%.
Oriente Medio repartió 44.6 mil millones de dólares, y una entidad, Saudi Arabian Oil., representó casi la mitad del total regional. El crecimiento subyacente de Oriente Medio se situó por debajo de la tasa de crecimiento subyacente global del índice, del 7,3%, situándose en el 5,5%, mientras que el crecimiento nominal fue más sólido, con un 6,9%.
Estados Unidos siguió siendo el mayor contribuyente a la actividad de recompra de acciones, con una recompra de 302.100 millones de dólares (261.950 millones de euros), lo que representa la mayor parte del total del índice.
Previsiones para todo el año
Janus Henderson prevé un crecimiento global de los dividendos de entre el 5% y el 6% en 2026, mientras que se espera que las recompras de acciones crezcan en torno a entre el 7% y el 8%.
Las perspectivas para los dividendos siguen respaldadas por la solidez de los beneficios empresariales y la fuerte generación de efectivo en los sectores financiero y tecnológico. Los dividendos siguen estando relativamente bien protegidos, ya que las empresas suelen dar mucha importancia al mantenimiento de distribuciones regulares, incluso cuando el contexto económico se vuelve más difícil.
“Estamos observando un cambio en la forma en que las empresas conciben la devolución de capital. Los dividendos siguen siendo un compromiso importante a largo plazo, pero las recompras de acciones ofrecen a los equipos directivos mucho más margen para reaccionar a medida que cambian sus prioridades”, explica Jane Shoemake, responsable de CPM de renta variable para EMEA en Janus Henderson.
La experta añade que esa “flexibilidad es especialmente importante en el sector tecnológico”, donde la magnitud de la inversión en inteligencia artificial está obligando a las empresas a equilibrar la rentabilidad para los accionistas con unas demandas de capital considerables. A medida que aumentan esas necesidades de inversión, es probable que las recompras de acciones sean la primera palanca que las empresas ajusten, en lugar de los dividendos regulares.
En lo referente a los cupones del sector financiero, Shoemake, apunta que los bancos han dedicado años a reconstruir sus bases de dividendos y ahora recurren cada vez más a las recompras de acciones para devolver el capital excedente sin comprometerse a unos pagos permanentemente más elevados.
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