
La inversión extranjera productiva en España se disparó por encima del 30% en el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 12.446 millones de euros, según los datos difundidos este lunes por el Registro de Inversiones Extranjeras, dependiente del Ministerio de Economía. El volumen de capital foráneo recibido entre enero y junio supera en casi un tercio al registrado en el mismo periodo del año anterior, impulsado, entre otros factores, por el fuerte avance de las inversiones procedentes de Estados Unidos y de los proyectos destinados a ampliar la capacidad productiva, según destaca el departamento que dirige Carlos Cuerpo.
El volumen de capital foráneo supera al registrado entre enero y junio de 2025, pero sigue lejos del nivel de 2024. El Gobierno quiere reforzar el control de estas operaciones
La inversión extranjera productiva en España se disparó por encima del 30% en el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 12.446 millones de euros, según los datos difundidos este lunes por el Registro de Inversiones Extranjeras, dependiente del Ministerio de Economía. El volumen de capital foráneo recibido entre enero y junio supera en casi un tercio al registrado en el mismo periodo del año anterior, impulsado, entre otros factores, por el fuerte avance de las inversiones procedentes de Estados Unidos y de los proyectos destinados a ampliar la capacidad productiva, según destaca el departamento que dirige Carlos Cuerpo.
Pese a este avance, la cifra todavía se encuentra lejos de los niveles alcanzados en años anteriores. En la primera mitad de 2025, la inversión extranjera se situó en torno a los 9.500 millones de euros, pero en el mismo periodo de 2024 llegó a rondar los 21.500 millones. El dato de 2026 también queda ligeramente por debajo de los registrados en 2022 y 2023.
En lo que va de este año, Estados Unidos se mantiene como el principal país inversor en España, con el 23% del total. La inversión bruta procedente de este país aumentó un 84% en comparación con la primera mitad de 2025. También destaca el comportamiento de la inversión greenfield, aquella destinada a poner en marcha nuevos proyectos desde cero, como la construcción de fábricas o centros logísticos, que creció más de un 52%.
En conjunto, los proyectos greenfield y brownfield ―estos últimos, dirigidos a ampliar, modernizar o transformar instalaciones ya existentes― concentraron el 30,5% de la inversión extranjera directa recibida durante los seis primeros meses del año. Es decir, casi uno de cada tres euros captados se destinó a iniciativas vinculadas a la creación o ampliación de capacidad productiva.
La evolución de los proyectos anunciados también sitúa a España entre los principales destinos mundiales de inversión, según destaca Economía, que recuerda que, de acuerdo con la base de datos fDi Markets, el país ocupó el cuarto puesto global por número de proyectos de inversión extranjera recibidos en los siete primeros meses del año, solo por detrás de Estados Unidos, Reino Unido e India.
Control de inversiones
La fuerte entrada de inversión extranjera coincide con los planes del Gobierno para revisar el sistema de control de estas operaciones. El Ministerio de Economía ha abierto una consulta pública para reformar el marco vigente desde 2020 y adaptarlo a la nueva realidad económica, tecnológica y geopolítica. La revisión busca, entre otros puntos, hacer más previsible el sistema para los inversores y precisar qué operaciones deben someterse a autorización y cuáles pueden quedar exentas.
La reforma cobra especial relevancia ante el creciente peso de proyectos vinculados a nuevas capacidades productivas y tecnológicas. Economía plantea incorporar al ámbito de control actividades específicas como los centros de datos y adaptar la normativa a la evolución de determinadas tecnologías. También se estudia introducir un régimen específico para las inversiones greenfield, precisamente aquellas que implican levantar nuevos proyectos desde cero y cuyo volumen está creciendo con fuerza en España. El objetivo sería que el control no se limite a operaciones de adquisición o toma de participaciones en empresas ya existentes, sino que pueda abarcar también determinados proyectos nuevos considerados estratégicos.
El Ejecutivo plantea además introducir un procedimiento de autorización en dos fases y simplificar el mecanismo de consulta voluntaria, además de concretar mejor el ámbito de aplicación del sistema. La reforma se enmarca en la adaptación al nuevo marco europeo de control de inversiones y todavía se encuentra en una fase inicial, ya que pretende recoger las opiniones de sectores afectados.
La revisión del control de inversiones coincide además con la puesta en marcha del Comité de Inversiones Estratégicas, aunque se trata de instrumentos diferentes. El Gobierno aprobó el pasado 15 de septiembre el real decreto que regula este órgano y el procedimiento para declarar determinados proyectos como estratégicos, con el objetivo de identificar e impulsar iniciativas de especial relevancia económica, industrial y tecnológica para España. Mientras este instrumento busca facilitar y agilizar este tipo de inversiones, el sistema de control de capital extranjero tiene como finalidad analizar si determinadas operaciones pueden plantear riesgos para la seguridad o el orden público.
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