
Un multimillonario surcoreano del sector de los videojuegos y su esposa recibirán este miércoles la sentencia judicial sobre su divorcio, en la que podría estar en juego el control de una de las mayores empresas privadas de videojuegos del país. La fortuna de Kwon Hyuk-bin se estima en 3.000 millones de dólares (alrededor de 2.600 millones de euros), según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg. Kwon, de 52 años, tiene una participación mayoritaria en Smilegate, la empresa de videojuegos que fundó y que está detrás del exitoso juego de acción Crossfire y del título de rol Lost Ark.
Se trata de uno de los mayores patrimonios del país, estimado en 2.600 millones de euros, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg
Un multimillonario surcoreano del sector de los videojuegos y su esposa recibirán este miércoles la sentencia judicial sobre su divorcio, en la que podría estar en juego el control de una de las mayores empresas privadas de videojuegos del país. La fortuna de Kwon Hyuk-bin se estima en 3.000 millones de dólares (alrededor de 2.600 millones de euros), según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg. Kwon, de 52 años, tiene una participación mayoritaria en Smilegate, la empresa de videojuegos que fundó y que está detrás del exitoso juego de acción Crossfire y del título de rol Lost Ark.
Su esposa, Lee Hwa-jin, de 53 años, ha solicitado el divorcio, y los medios locales informan de que ella reclama la mitad de su participación del 100% en la empresa. Una tasación ordenada por el tribunal valoró sus activos en hasta ocho billones de wones (5.200 millones de euros), según los informes, lo que implica una posible división de unos cuatro billones de wones.
El proceso es a puerta cerrada, y los escritos de las partes y el informe de tasación no son de dominio público. Un bufete de abogados que representa a Kwon se negó a hacer comentarios. Pero el veredicto podría reestructurar la propiedad de una de las mayores empresas privadas del país.
“Lee se posicionó bien en este momento y, además, parece que también contribuyó a la acumulación del patrimonio de Kwon al prestar su nombre a su negocio y asumir así el riesgo de posibles pérdidas”, afirmó Hyun So Hea, profesora adjunta especializada en derecho de familia de la Universidad de Sungkyunkwan.
Kwon ha mantenido ante el tribunal que no desea poner fin al matrimonio, según han informado los medios locales; en tal caso, el tribunal tendrá que decidir si concede la petición de divorcio de su esposa antes de pronunciarse sobre cualquier reparto de bienes. La disputa gira en torno a una cuestión que ha cobrado cada vez más importancia para las familias multimillonarias de Corea del Sur: qué parte de un imperio empresarial pertenece al cónyuge que no es su rostro público. Lee ha ocupado anteriormente cargos ejecutivos en la empresa, según un documento oficial del registro obtenido por Bloomberg.
La parte de Lee ha declarado a los medios locales que ella ayudó a financiar Smilegate en su fundación y participó en su gestión inicial, con una participación del 30% y desempeñando el cargo de directora ejecutiva y, posteriormente, el de consejera registrada.
Por su parte, Smilegate afirmó en un comunicado a principios de este año que todo el capital inicial de la empresa procedía de Kwon, aunque Lee poseía una participación del 30% cuando se fundó la empresa. Según la compañía, Lee no trabajaba en la oficina y no tenía un escritorio en la empresa.
La sentencia se dictará apenas unos meses después de que el Tribunal Superior de Seúl ordenara al multimillonario del Grupo SK, Chey Tae-won, pagar a su exmujer 944.000 millones de wones —la indemnización por divorcio más elevada de la historia de Corea—, en una resolución que Chey ha recurrido. Ambos casos giran en torno a cómo valoran los tribunales la contribución de un cónyuge al patrimonio familiar. En el caso de Chey, Roh Soh-yeong alegó que sus labores domésticas, la crianza de los hijos y sus funciones públicas contribuyeron a la creación de SK, una alegación que el Tribunal Superior de Seúl aceptó en parte.
Chey argumentó que sus acciones de SK eran bienes heredados y no estaban sujetas a división en el divorcio. El caso de Kwon difiere porque Smilegate se fundó en 2002, después de que la pareja se casara. Cualquier posible división seguirá dependiendo en gran medida de la valoración que haga el tribunal de la contribución de Lee y del valor asignado a las acciones no cotizadas de Smilegate.
La estructura de empresa privada añade otra complicación. A diferencia de las participaciones de Chey en SK, que cotiza en Bolsa, el patrimonio de Kwon está vinculado a acciones no cotizadas cuyo valor debe tasarse en lugar de observarse en el mercado.
“Una empresa privada fundada durante el matrimonio se ha considerado generalmente como un bien conyugal sujeto a división en Corea del Sur, independientemente de si el cónyuge ha participado o no en su gestión diaria”, afirmó Hyun, de la Universidad de Sungkyunkwan.
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