La sorpresiva irrupción del banco francés BPCE, el dueño de las cajas de ahorros de ese país, en el capital del Sabadell se realizó con una operación combinada de acciones y derivados financieros. Según ha desvelado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad gala adquirió solo un 2,84% del capital con compras en el mercado. El grueso de la participación, que alcanza el 7%, la construyó a través de un derivado financiero por un 4,16% del capital. Si bien el banco sigue sin desvelar la inversión total de los franceses, la tasación de la Bolsa del Sabadell lo cifra en unos 1.200 millones de euros.
La entidad adquirió en mercado solo un 2,84% y lo mantuvo en secreto
La sorpresiva irrupción del banco francés BPCE, el dueño de las cajas de ahorros de ese país, en el capital del Sabadell se realizó con una operación combinada de acciones y derivados financieros. Según ha desvelado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad gala adquirió solo un 2,84% del capital con compras en el mercado. El grueso de la participación, que alcanza el 7%, la construyó a través de un derivado financiero por un 4,16% del capital. Si bien el banco sigue sin desvelar la inversión total de los franceses, la tasación de la Bolsa del Sabadell lo cifra en unos 1.200 millones de euros.
La documentación remitida a la CNMV da algún detalle sobre cómo se construyó esta participación. Aunque parezca paradójico, se cocinó a fuego lento y se ejecutó de manera exprés. El Sabadell reconoce que la adquisición de ese 2,84% en acciones compradas directamente en mercado se realizó semanas antes de que se comunicase oficialmente, el pasado 6 de octubre. No precisa durante cuánto tiempo mantuvo estos títulos en secreto, sin divulgarlo previamente.
Ese 6 de octubre el Sabadell desveló oficialmente la operación con un comunicado remitido a la CNMV antes de la apertura de mercado. Y es que ese día fue cuando BPCE dio el gran golpe. De una tacada adquirió derivados por el 4,16%, lo que le hizo superar el umbral mínimo del 3% que obliga a desvelar las participaciones en una empresa. La operación se destapó.
El derivado expiraba una semana después, este mismo martes 13 de octubre. Ha sido cuando BPCE y el Sabadell han hecho oficial esta participación. En suma entre ambos movimientos alcanza el 7% del capital, pero las partes han dejado la puerta abierta a que los franceses adquieran más acciones en el futuro hasta alcanzar un máximo del 9,9%. También contemplan establecer alianzas comerciales en diversas áreas, como banca corporativa y de inversión, leasing de bienes de equipo, crédito al consumo y negocio internacional de clientes.
El mercado interpreta esta operación como un movimiento defensivo del Sabadell, para evitar una nueva opa hostil como la que le lanzó el BBVA en la primavera de 2024. Aunque aquella andanada se saldó con la victoria de los catalanes, puso de manifiesto una debilidad en el banco que preside Josep Oliu, la ausencia de un núcleo duro accionarial que blinde su independencia. Lo más parecido fue el papel que ejerció la firma suiza Zurich, con la que la entidad tiene un acuerdo de bancaseguros. Los helvéticos rechazaron acudir a la opa con su 5%, ante la perspectiva de que el BBVA primase su alianza en este ámbito con Allianz y la rompiese. Buscaron preservar su negocio.
La idea es que BPCE pueda actuar de una forma similar. Y que si en el futuro alguien vuelve a acercarse a comprar el Sabadell, esté forzado a sentarse a negociar primero con los suizos y los franceses, que controlan un 12%, ampliable hasta un 14%. Ellos buscarán un precio elevado por sus títulos, teniendo en cuenta que les supondrá una merma en su negocio. Y todo ello complicará cualquier tipo de adquisición.
El movimiento se produce justo a la vez que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha disuelto las Cortes y convocado elecciones para el 29 de noviembre. Todas las encuestas vaticinan que tras los comicios habrá un cambio de Gobierno a uno formado por PP y Vox, que puede ser más propicio a que el BBVA retome el proyecto de subsumir al Sabadell. Cierto es que el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, nunca se pronunció a favor de esa opa, pero sí le daría a la entidad que preside Carlos Torres la posibilidad de empezar de nuevo, toda vez que se quitaría de en medio el que fue mayor aliado del Sabadell contra la opa, el Ejecutivo socialista. Este complicó la transacción y estuvo a punto de hacerla descarrilar al imponer nuevas condiciones a la compra de las que estableció la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El papel de BPCE y de Zurich se sumará al potente escudo que ha establecido el Sabadell con su masa de inversores minoritarios, que ostentan cerca del 50% del capital. El propio Oliu se refirió a ellos en su momento como el verdadero núcleo duro accionarial de la entidad. No en vano, aceptaron la opa en su momento en una proporción ridícula, en torno al 1%, al ser la mayoría también clientes del banco. Este fue otro punto decisivo que condujo al BBVA al fracaso.
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