
AT&T ha acordado la venta de su unidad operativa en México a un consorcio participado al 50% por Grupo Televisa y Fintech Holdings por un importe de 2.000 millones de dólares (1.730 millones de euros) en efectivo, además de beneficios contractuales y contingentes, según publica The Wall Street Journal citando a las partes involucradas. Se prevé que la transacción se complete durante el primer trimestre de 2027, sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias mexicanas.
Las salidas de la estadounidense y de Telefónica culminan el repliegue de los operadores extranjeros ante el dominio de América Móvil
AT&T ha acordado la venta de su unidad operativa en México a un consorcio participado al 50% por Grupo Televisa y Fintech Holdings por un importe de 2.000 millones de dólares (1.730 millones de euros) en efectivo, además de beneficios contractuales y contingentes, según publica The Wall Street Journal citando a las partes involucradas. Se prevé que la transacción se complete durante el primer trimestre de 2027, sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias mexicanas.
El importe pactado de 2.000 millones de dólares representa menos de la mitad del valor combinado de las adquisiciones con las que el grupo estadounidense ingresó al país en 2015, cuando desembolsó 2.500 millones de dólares por Iusacell y 1.875 millones por Nextel México. AT&T destinará los fondos a concentrar sus recursos financieros en el despliegue de redes de fibra óptica y tecnología 5G en Estados Unidos.
El movimiento de la firma con sede en Dallas se suma a la reciente retirada de Telefónica del mercado mexicano. Ambas operadoras eran socias y tenían un acuerdo de compartición de redes móviles. La Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) de México autorizó la venta de las sociedades Pegaso PCS y Celular de Telefonía —que integran la marca Movistar México— al vehículo Melisa Acquisition por 450 millones de dólares (400 millones de euros). Con esta operación, la compañía española abandona una operación de 20 millones de clientes para reducir su exposición en Latinoamérica.
Las salidas reflejan las barreras operativas en el mercado de telecomunicaciones de México, condicionado por la posición dominante de Telcel, filial de América Móvil propiedad del empresario Carlos Slim y heredera del exmonopolio público, y un marco regulatorio que ha obstaculizado la rentabilidad de las multinacionales extranjeras.
En el caso de AT&T, aunque sus ingresos en México crecieron un 59% entre 2021 y 2025 hasta alcanzar 4.380 millones de dólares, la filial acumuló pérdidas operativas de 790 millones de dólares en dicho quinquenio y solo registró un beneficio operativo positivo de 145 millones en 2025, equivalente a un margen del 3,3%. La reestructuración del activo permitirá a los nuevos propietarios asumir operaciones a escala nacional.
En el caso de Telefónica, la firma Melisa Acquisition —participada por la plataforma estadounidense Oxio y Newfoundland Capital Management— asumirá la gestión de la red móvil, los sistemas de soporte, los centros de atención al cliente y una plantilla de más de 1.500 empleados. Por su parte, el consorcio comprador de AT&T adquirirá una división cuya valoración equivale a unas 14 veces su beneficio operativo anual, simplificando la estructura corporativa del operador estadounidense de cara a los analistas de Wall Street.
La decisión de AT&T coincide con un deterioro en las valoraciones de Wall Street sobre la compañía, donde el precio objetivo medio de las acciones cotizaba en 28,76 dólares, frente a los 30,66 dólares registrados a finales de septiembre de 2025. Los analistas justifican esta cautela por la recomposición del mercado estadounidense y la simplificación del perfil de riesgo de la firma tras abandonar negocios internacionales poco rentables.
A las presiones del mercado tradicional se suma la incertidumbre regulatoria e industrial generada por nuevos competidores tecnológicos. Firmas de análisis como Bernstein han rebajado la recomendación sobre las acciones de AT&T debido al riesgo que plantea la entrada de SpaceX en el sector de las telecomunicaciones móviles, mediante el despliegue de espectro para ofrecer servicios de telefonía móvil directos a través de la red satelital Starlink.
Las desinversiones paralelas de AT&T y Telefónica inician una fase de reordenación estructural en el mercado de telecomunicaciones de México, un sector que contabilizó 144,6 millones de líneas móviles activas en el tercer trimestre de 2025, según datos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT). El segmento móvil presenta una elevada concentración en torno a Telcel (América Móvil), que lideraba la industria con una cuota del 57,90% de las líneas activas, seguida por AT&T México con el 16,42%, Movistar con el 14,05% y Bait (propiedad de Walmart) con el 7,04%, mientras que el 4,59% restante correspondía a otros operadores móviles virtuales. La hegemonía comercial de América Móvil se traslada también al plano financiero, al concentrar cerca del 60% de los ingresos totales reportados al organismo regulador al cierre del cuarto trimestre de 2025.
La adquisición de la filial de AT&T —que sumaba 24,7 millones de abonados y una facturación de 85.400 millones de pesos mexicanos al término de 2025— transformará la posición de Grupo Televisa en el ecosistema nacional de conectividad. Según estimaciones de la agencia Reuters, la cuota agregada de Televisa en el mercado de suscriptores fijos y móviles aumentará del 8% al 19%. Esta transacción permitirá a Televisa integrar una red móvil de cobertura nacional con sus actuales activos de telefonía fija y televisión por cable izzi, que ostenta entre un 19% y un 20% del mercado de banda ancha fija sobre un total de 28 millones de conexiones de internet en el país. Esta métrica sitúa al grupo en competencia directa con Telmex (América Móvil), líder de la infraestructura fija con un 41% de participación, así como con Totalplay y Megacable, que controlan cada uno entre un 19% y un 20% del mercado fijo.
El proceso de consolidación empresarial coincide con una reestructuración del marco institucional y regulatorio tras la sustitución del antiguo Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), al tiempo que la Comisión Nacional Antimonopolio asume las competencias de competencia económica.
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