La banca europea intensifica la presión para que la Unión Europea acelere lo máximo posible la simplificación de la normativa financiera. En una carta firmada por la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, y otros 10 primeros ejecutivos de las principales entidades del continente reclama que tanto la Comisión Europea y el Consejo Europeo como el Banco Central Europeo (BCE) tomen medidas ya, que incluyan la puesta en marcha de un paquete legislativo a inicios de 2027, así como una moratoria de capital urgente.
Las entidades reclaman una moratoria en los incrementos de capital y un primer paquete legislativo en 2027
La banca europea intensifica la presión para que la Unión Europea acelere lo máximo posible la simplificación de la normativa financiera. En una carta firmada por la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, y otros 10 primeros ejecutivos de las principales entidades del continente reclama que tanto la Comisión Europea y el Consejo Europeo como el Banco Central Europeo (BCE) tomen medidas ya, que incluyan la puesta en marcha de un paquete legislativo a inicios de 2027, así como una moratoria de capital urgente.
En la misiva, a la que ha tenido acceso este periódico, los primeros espadas de la banca europea hacen un análisis de la situación que afrontan los países del club comunitario en los próximos meses. “Un crecimiento lento, un orden geopolítico inestable, incendios forestales en todo el continente, las reservas de gas más bajas de los últimos 14 años y la carrera por reconstruir la capacidad de defensa y competir en tecnologías críticas: estos desafíos están convergiendo, y Europa no puede hacerles frente sin adoptar medidas urgentes y estructurales para fortalecer su economía”, reza la carta.
En este contexto, consideran que los próximos seis meses son clave para el futuro de la UE y se dirigen a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ante el próximo discurso sobre el futuro de la unión, que pronunciará la semana que viene. Esta alocución, en su opinión, debe mostrar un punto de inflexión en la trayectoria de crecimiento del club europeo y reforzar la seguridad económica, con reformas en energía, defensa y regulación digital. La carta está dirigida también a Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, Roberta Metsola, presidenta del Parlamento, y Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Estos banqueros -entre los que se encuentra no solo Botín, si no también los presidentes de los bancos británicos HSBC, Barclays y Standard Chatered, el suizo UBS, el alemán Deutsche Bank, el neerlandés ING y los franceses Crédit Agricole, BNP Paribas, Société Générale y BPCE- se reivindican como parte de la solución al problema. Ponderan que los bancos son el canal para transformar el ahorro, con el que ya cuenta Europa, en inversiones productivas.
Para ello afirman que los bancos necesitan ganar escala, una cuestión que mencionan como urgente y citan las necesidad de inversión de 1,2 billones de euros que mencionaba el informe Draghi. Admiten la necesidad de desarrollar los mercados de capitales en Europa para lograrlo, pero alertan de que es algo que tardaría demasiado tiempo. Y solo los bancos pueden responder con la celeridad requerida.
“Solo un sistema bancario con una mayor capacidad de concesión de crédito puede avanzar al ritmo que Europa necesita. Muchas pymes de las cadenas de suministro europeas necesitarán una financiación bancaria considerable para ampliar su actividad. Debemos crear un marco que permita responder a esta creciente demanda de financiación”, sostienen.
Para crear este marco, este grupo de banqueros, que ya remitió una misiva similar a las instituciones europeas a inicios de año, reclaman dos asuntos. En primer lugar, una moratoria de capital urgente y temporal; esto es, que no se incrementen en los próximos meses los requisitos exigidos a las entidades financieras.
En segundo lugar, piden que la Comisión Europea acelere los plazos y proponga un primer paquete normativo, en el que se aborde la simplificación regulatoria y la unión bancaria, para principios de 2027 y dejar que el Consejo y el Parlamento completen las reformas -con un foco mayor en este caso en la integración del mercado, que supondría medidas controvertidas como la creación de un fondo de garantía de depósitos único- para la segunda mitad de 2027.
Apuntan también a algunos elementos que, a su juicio, deben incluir estos paquetes normativos. Un elemento clave es dotar a los supervisores de un mandato secundario, el impulso de la competitividad del sector, que conviva con el actual, velar por la estabilidad financiera y el crecimiento. Consideran que “la actual cultura de aversión al riesgo a toda costa” debe cambiarse.
La otra cuestión que plantean en estas reformas legislativas es abordar la fragmentación del mercado europeo. Solicitan que se eliminen barreras locales, que complican que los bancos europeos ganen escala.
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