El sector tabaquero atraviesa un momento de agitación. A la espera de que la Comisión Europea ponga en marcha la revisión de la directiva comunitaria sobre los productos del tabaco, ahora en fase de consulta pública, los distintos países que componen el mercado común adaptan sus marcos normativos ante la aparición de las alternativas al cigarrillo tradicional, creando un mapa dispar en el tratamiento de las mismas. Es lo que ocurre con los cigarrillos electrónicos, los dispositivos de tabaco calentado o las bolsas de nicotina, en los que las empresas del sector están invirtiendo de forma intensiva. Una de ellas es Philip Morris, cuyo vicepresidente de asuntos externos, Christos Harpantidis (Salónica, Grecia, 1970) valora la reciente propuesta de reforma de la ley del tabaco del gobierno español, y el crecimiento del mercado ilícito en el continente.
El vicepresidente y responsable de asuntos públicos del grupo tabaquero reclama a los legisladores “mirar a la ciencia”
El sector tabaquero atraviesa un momento de agitación. A la espera de que la Comisión Europea ponga en marcha la revisión de la directiva comunitaria sobre los productos del tabaco, ahora en fase de consulta pública, los distintos países que componen el mercado común adaptan sus marcos normativos ante la aparición de las alternativas al cigarrillo tradicional, creando un mapa dispar en el tratamiento de las mismas. Es lo que ocurre con los cigarrillos electrónicos, los dispositivos de tabaco calentado o las bolsas de nicotina, en los que las empresas del sector están invirtiendo de forma intensiva. Una de ellas es Philip Morris, cuyo vicepresidente de asuntos externos, Christos Harpantidis (Salónica, Grecia, 1970) valora la reciente propuesta de reforma de la ley del tabaco del gobierno español, y el crecimiento del mercado ilícito en el continente.
Pregunta. Un informe reciente que han elaborado junto a KPMG muestra un incremento progresivo en el consumo ilícito de tabaco, que supera el 10% del mercado total en Europa. ¿Cómo analiza la situación del mercado tabaquero?
Respuesta. Es un problema social importante, y también económico y financiero para los gobiernos, en algunos con un impacto extremadamente alto. El hecho de que vaya en aumento no es agradable. No es un problema fácil de afrontar, pero hay soluciones, hay políticas que pueden limitarlo. Además, los ingresos que genera el negocio ilícito acaban en organizaciones que actúan en todos los frentes criminales, como el tráfico de armas, la trata de personas o las drogas. Esperamos que se empiece a tomar en serio, especialmente en las áreas donde se ignora.
P. ¿En qué áreas cree que no se aborda adecuadamente?
R. Los números son obvios. Hay países donde se hacen progresos significativos. En Grecia, donde dirigí el negocio de Philip Morris, se ha pasado en los últimos siete u ocho años de una incidencia del ilícito del 25%, a una del 16%, con esfuerzos muy consistentes tanto en una regulación adecuada de las categorías como de aplicación de la ley. En Italia o Bulgaria también es bajo.
Por otro lado, hay países que ignoran el problema y aplican políticas equivocadas como Francia y los Países Bajos. En Francia, los ilícitos superan el 40% del mercado, pierden 8.000 millones de euros cada año en ingresos. En Países Bajos, optaron por aumentar de manera agresiva los impuestos, sin elevar los controles en la aplicación de la ley. Su aumento del ilícito es el más alto de la UE.
P. En España, el comercio ilícito está en un nivel relativamente bajo [4% del mercado total] en comparación con esos países, con un enfoque regulatorio restrictivo.
R. No se puede decir que sea bajo. Son 300 millones en pérdidas de ingresos gubernamentales, una cantidad bastante considerable. El vapeo ilícito está al 40% y al lado está Francia, con un problema masivo. El riesgo es muy alto. Hay que hacer lo máximo posible tanto para regular adecuadamente como para reforzar la aplicación de la ley. Es una lástima que los legisladores no inviertan tiempo en entender el papel de las nuevas categorías y en mirar a la ciencia. Los países que realmente entienden y regulan basados en evidencia permiten que estos productos se comercialicen y que los consumidores se eduquen sobre ellos.
Es una lástima que los legisladores no inviertan tiempo en entender el papel de las nuevas categorías y en mirar a la ciencia
P. ¿Cree que las autoridades no hacen esfuerzos suficientes para atajar estos problemas?
R. La regulación es igualmente importante que los controles. Sabemos que las medidas extremas, como las prohibiciones, no funcionan. Tenemos el ejemplo de Francia: un país con un alto consumo de cigarrillos per cápita y un enorme comercio ilícito. Pero prohíben una de las nuevas categorías [bolsas de nicotina], que es mejor que los cigarrillos. Con esta decisión política, empujan a la gente hacia la peor forma de consumir nicotina y al comercio ilícito.
En el otro lado está el ejemplo de Suecia, que tiene, con diferencia, las tasas más bajas de enfermedades relacionadas con el tabaquismo porque el consumo de cigarrillos está por debajo del 5%, ya que se permitió el snus y la gente consumía mejores alternativas.
P. ¿Cree que este tipo de medidas en Francia o los Países Bajos se toman por posiciones ideológicas?
R. Hay una parte ideológica que viene del pasado, y no hay apertura para entender los desarrollos de la ciencia y cómo funcionan las alternativas. Algunos legisladores no lo consideran una prioridad y no invierten tiempo suficiente en entenderlas. No puedo acusar a todos, pero algunos no lo consideran prioritario. Cuanto más conectamos con los reguladores y más les explicamos, mejor lo entienden. Está sucediendo, pero tarda mucho más de lo que debería.
P. Las alternativas al cigarrillo no son inocuas. ¿Ustedes abogan por que estos productos se comercialicen con las menores restricciones posibles?
R. Son productos que están destinados a ser utilizados por fumadores, y estos deberían tener la opción de pasarse a mejores productos y para ello debe haber una forma de que estén informados. No pedimos una regulación más ligera o general; esos son trucos que algunos usan para acusarnos de cosas que no hacemos. Es simple: donde existan fumadores, deben tener otras opciones. Las alternativas deben estar disponibles y los consumidores deben tener derecho a estar informados de sus efectos.
P. Dice que esos productos se dirigen a los fumadores, pero no hay forma de rastrear que los que no lo son no accedan a ellos.
R. Nosotros hacemos nuestra parte. Dirigimos estos productos a fumadores adultos. Nunca comercializamos productos a menores, y hacemos muchos esfuerzos para que estos no consuman productos de nicotina. No dirigimos países ni los comportamientos de los consumidores, pero en nuestra actividad hacemos lo correcto para alejar al mayor número de fumadores adultos de los cigarrillos tradicionales.
P. El Gobierno español acaba de aprobar el proyecto de ley del tabaco. El mismo explicita la prohibición de consumo en menores, así como fumar en espacios públicos como terrazas o playas. También equipara los cigarrillos electrónicos a los tradicionales en sus restricciones, entre otras medidas. ¿Cómo valora la iniciativa legislativa?
R. Compartimos el objetivo de proteger a los menores de edad y de reducir las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Los menores no deben utilizar ningún producto que contenga tabaco o nicotina. Esto es incuestionable, y apoyamos las regulaciones que garanticen que únicamente los adultos puedan adquirir productos de tabaco y nicotina, así como la aplicación estricta de las leyes sobre edad mínima de acceso.
Debemos esperar a conocer el texto definitivo para realizar una valoración adecuada, pero nos preocupa que esta nueva regulación pretenda tratar todos los productos por igual, sin tener en cuenta las diferencias existentes en cuanto a su uso y perfil de riesgo, ni la evidencia científica disponible sobre las alternativas sin humo. No todos los productos son iguales. Los cigarrillos combustibles siguen siendo la forma más perjudicial de consumir tabaco y nicotina, mientras que los productos libres de humo proporcionan nicotina sin combustión, lo que los convierte en una alternativa mucho mejor. Cuando la regulación equipara a todos los productos, se elimina el incentivo para innovar y desarrollar alternativas que ayuden a los fumadores adultos a alejarse de los cigarrillos, la forma más perjudicial de consumo de nicotina. Además, esto podría desincentivar el cambio hacia dichas alternativas si estos no perciben ninguna diferencia en la forma en que estos productos son tratados por la regulación.
Nos preocupa que la nueva regulación en España pretenda tratar todos los productos por igual
P. ¿El tipo de regulación influye en la política de Philip Morris de asignación de inversiones?
R. No es el único factor que determina dónde invertimos, pero sí es un elemento relevante porque aporta previsibilidad. Nuestra transformación como compañía está centrada en el desarrollo y la expansión de productos sin humo con el objetivo de sustituir algún día a los cigarrillos tradicionales, y hoy la práctica totalidad de nuestras inversiones están dirigidas a estas nuevas categorías.
Para aprovechar plenamente su potencial, es fundamental contar con marcos regulatorios estables, predecibles y basados en la evidencia científica. Si la regulación no distingue entre los diferentes perfiles de riesgo de los productos, se dificulta que los fumadores adultos que no abandonan el hábito consideren alternativas al cigarrillo, lo que complica el cambio. Creemos que los fumadores adultos que de otro modo seguirían fumando deberían tener acceso a mejores alternativas, así como a marcos regulatorios diferenciados que reconozcan esta realidad y promuevan tanto la innovación como la inversión.
P. ¿Qué esperan de la futura renovación de la directiva europea de productos de tabaco?
R. El papel de Europa es armonizar la regulación. Esa es la idea central. Por eso la Comisión tiene la responsabilidad de entender la situación en cada estado miembro, considerar seriamente la ciencia y crear políticas para el beneficio de los ciudadanos europeos. Hay países que se han tomado en serio el papel de los productos libres de humo, como Grecia, Bulgaria e Italia. Son ejemplos que deberían tenerse en cuenta para dar forma a una regulación sensata.
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