En las Bodegas Muga, el otoño no significa solamente el final de la época de vendimia. También marca el inicio de una etapa muy importante para la crianza de los vinos que elabora esta empresa familiar asentada en el Barrio de la Estación de Haro (La Rioja). Isaac Muga, director técnico y enólogo principal de la casa, tiene el foco puesto en las subastas de robles que comenzarán en octubre y noviembre en Francia, donde espera obtener la madera que la bodega utiliza para fabricar la mitad de sus barricas. Es la única bodega en España con cubería y tonelería propia —también fabrican parte de sus depósitos—, y al año invierte aproximadamente entre 2 y 2,5 millones de euros en madera.
La firma riojana, la única de España con cubería y tonelería propia, invierte entre 2 y 2,5 millones de euros anuales en madera para este cometido
En las Bodegas Muga, el otoño no significa solamente el final de la época de vendimia. También marca el inicio de una etapa muy importante para la crianza de los vinos que elabora esta empresa familiar asentada en el Barrio de la Estación de Haro (La Rioja). Isaac Muga, director técnico y enólogo principal de la casa, tiene el foco puesto en las subastas de robles que comenzarán en octubre y noviembre en Francia, donde espera obtener la madera que la bodega utiliza para fabricar la mitad de sus barricas. Es la única bodega en España con cubería y tonelería propia —también fabrican parte de sus depósitos—, y al año invierte aproximadamente entre 2 y 2,5 millones de euros en madera.
El proceso que lleva la madera del roble hasta la barrica es de mínimo tres años. Muga, que es nieto de los fundadores de la bodega, cree que este esfuerzo vale la pena. Para él, las barricas son “la universidad de un vino”, porque es donde se da estructura y estabilidad a la bebida: “La madera es una herramienta única para poder dar vida a los vinos que hacemos”. Como crean sus propias barricas, pueden ajustar características como el tostado, que influye en las propiedades químicas y aromáticas que se otorgan a un vino durante su crianza.
Todo empieza con las ya mencionadas subastas de otoño. Muga y su equipo se dirigen al bosque de Tronçais —gestionado por la Oficina Nacional de Bosques—, pujan por los ejemplares que les interesan, los talan, los cargan en un camión y los traen a La Rioja. “Está todo trazado”, resume Muga, que apuesta por esta fórmula para controlar todo el recorrido de la madera y asegurar la calidad. De este bosque obtienen aproximadamente el 40% de la madera, cuyo coste está alrededor de los 6.000 euros por metro cúbico. Este año prevé comprar entre 100 y 120 metros cúbicos. El resto, la consiguen en otros bosques franceses, como el de Fontainebleau y el de Bercé.

La madera no se transforma en barrica inmediatamente cuando llega al taller. “Primero hay que cortarla, procesarla y secarla durante mínimo 3 años”, enumera Muga. Esto conlleva un coste que se suma a la inversión inicial y puede elevar el precio por barrica alrededor de los 1.000 euros. El enólogo señala que este proceso es muy importante para tener su parque de barricas actualizado y aumentar la competitividad de la empresa: “Actualmente en La Rioja hay 1.400.000 barricas de envejecimiento que tienen una edad media de entre 15 y 20 años; nuestra barrica más vieja a día de hoy es de 2019”.
Para lograr este cometido, la actividad de las cuatro personas que trabajan en la cubería y la tonelería es constante. De las 12.000 barricas de 225 litros que hay en la bodega (cada una con capacidad para 300 botellas), se renuevan aproximadamente 2.000 cada año, aunque Muga asegura que en el ejercicio actual van a ser “unas poquitas más” debido a “la buena calidad de la cosecha”. La mitad las fabrican en la tonelería, mientras que el resto las compran a proveedores externos que, explica Muga, “han demostrado año tras año la buena calidad de su madera”.
La estrategia con los depósitos de madera es similar. En la cubería se fabrican una decena al año para ir renovando los 250 que tiene la bodega. “Esta madera es más complicada de comprar, porque necesita secarse como mínimo seis años al aire libre, con lo cual hay que tener un stock o un proveedor de madera muy bueno, y hay mucha competencia”, asevera. Muga, que con ocho años ya atendía a clientes en la bodega, ha tenido clara su pasión desde pequeño porque su padre se la inculcó a él y su hermano Jorge. Desde adolescente trabajó en el negocio durante los veranos, y años más tarde se licenció en Enología en la Universidad de Montpellier.

La empresa familiar se fundó en 1932, y Muga pertenece a su tercera generación de bodegueros. Incide en que la madera es un elemento que acompaña al vino: “Tiene que dar amabilidad y acariciarlo; uno de los grandes errores dentro del sector es pensar que por el hecho de usar mucha madera el vino se va a maderizar de más. Si eso sucede, es porque no se ha hecho una gestión correcta”. La facturación anual de la empresa es de alrededor de 33 millones de euros. Exportan la mitad de su producción, y tienen presencia en más de 80 países, con EE UU y Reino Unido como mercados principales.
Cada uno de los vinos que ofrecen —de una gama con más de 10 variedades— tiene un tipo de envejecimiento muy contrastado en el que la madera de las barricas juega un papel clave. Por ejemplo, los vinos de principio de gama (conocidos como Muga) están poco más de un año en barrica, ya que se prioriza la fruta y que no tengan un aporte exagerado de madera, para hacer un crianza más fresco y joven. En el caso de los reserva, el tiempo de crianza supera los 20 meses en barricas que mezclan madera nueva y de diferentes orígenes. Los de Selección Especial, se crían durante más de 30 meses y un 40% como mínimo de barrica nueva. Después hay variedades como el Aro o el Torre Muga que se envejecen al 100% en barrica nueva.
Por ahora, los planes de futuro de la empresa no se centran en crecer a nivel empresarial, sino que pasan por “crear valor”, según Muga. Los familiares al frente de la bodega, tienen por objetivo proyectar el legado del apellido —visible en las botellas—, y dejar un mejor vino y unas mejores condiciones empresariales para la siguiente generación, como hicieron sus padres y abuelos. Además, Muga destaca que la empresa está preparando un proyecto que “va a ver la luz en marzo o abril del 2027” en Ribera del Duero.
Feed MRSS-S Noticias
