La presión ejercida por el Gobierno estadounidense llevó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a acordar en 2025 un histórico objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB para el año 2035. Se trata de una marca de la que los propios EE UU están lejos. España fue la única que se desmarcó, pero aún así aceleró para incrementar el gasto militar hasta el 2% el año pasado, con el lanzamiento de una batería de grandes programas militares. Entre ellos, la nueva artillería sobre ruedas y cadenas para el Ejército de Tierra o la modernización de las fragatas F-100 de Navantia. El líder en gasto militar en la Unión Europea es Polonia, país cercano a Rusia, con más del 4% de su PIB destinado a defensa. “El plan es que este aumento del gasto militar en Europa se mantenga en el tiempo. Por ello se está negociando el próximo marco financiero para el periodo 2028-2034 en la UE”, señala en una entrevista mantenida con CincoDías, el pasado 7 de octubre en Madrid, la vicepresidenta ejecutiva de Thales, Pascale Sourisse (Nantes, 64 años).
El proyecto Gaudí en España
La compañía, que no se dedica exclusivamente al negocio militar, invertirá cuatro millones de euros para ampliar el centro de personalización y customización de tarjetas que tiene en Parets del Vallés (Barcelona). El proyecto, denominado Gaudí, absorberá la producción de tarjetas SIM/eSIM y SMD, componentes esenciales para el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Este centro prevé incorporar cerca de 100 empleados gracias a esta inversión, lo que supone duplicar la plantilla actual. El proyecto empezará a operar en el primer trimestre del año que viene y alcanzará el pleno rendimiento entre julio y septiembre. Thales cuenta en toda España con unos 1.300 empleados y una facturación de 300 millones.
La vicepresidenta ejecutiva de la compañía gala asegura que el sector es capaz de absorber la milmillonaria inversión que prevé hacer la OTAN
La presión ejercida por el Gobierno estadounidense llevó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a acordar en 2025 un histórico objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB para el año 2035. Se trata de una marca de la que los propios EE UU están lejos. España fue la única que se desmarcó, pero aún así aceleró para incrementar el gasto militar hasta el 2% el año pasado, con el lanzamiento de una batería de grandes programas militares. Entre ellos, la nueva artillería sobre ruedas y cadenas para el Ejército de Tierra o la modernización de las fragatas F-100 de Navantia. El líder en gasto militar en la Unión Europea es Polonia, país cercano a Rusia, con más del 4% de su PIB destinado a defensa. “El plan es que este aumento del gasto militar en Europa se mantenga en el tiempo. Por ello se está negociando el próximo marco financiero para el periodo 2028-2034 en la UE”, señala en una entrevista mantenida con CincoDías, el pasado 7 de octubre en Madrid,la vicepresidenta ejecutiva de Thales, Pascale Sourisse (Nantes, 64 años).
La máxima encargada del área de desarrollo internacional de este gigante francés de la defensa sostiene que, hasta ahora, el continente ha vivido “el sueño de que, después de la Guerra Fría, la paz iba a ser para siempre”, lo que hizo que el continente redujese “significativamente” su gasto militar. “Creo que lo que ha ocurrido, y esto es algo que ahora todos comprenden mejor, es que no debemos dar la paz por sentada. Debemos ser capaces de defender nuestros objetivos como europeos”, ha explicado Sourisse en un contexto geopolítico cada vez más complejo con la invasión rusa de Ucrania o la guerra en Oriente Próximo.
En este sentido, Sourisse afirma que las empresas europeas son capaces de absorber el volumen de inversión previsto para hacer frente a la necesidad de desarrollar capacidades nuevas. “En Europa contamos con un nivel tecnológico muy bueno. Si tomamos como ejemplo empresas como Thales, cada año destinamos el 20% de nuestros ingresos a I+D; es decir, Thales invierte 4.500 millones de euros anuales en este campo, una cifra realmente significativa (…) en los ámbitos en los que invertimos, no nos hemos quedado atrás en cuanto a tecnología”, explica la directiva. Por poner cifras a Thales, la compañía registró el ejercicio pasado unos beneficios de 1.675 millones y facturó 22.136 millones. Indra, referente español en tecnología y defensa terrestre, quedó muy lejos de esos guarismos en 2025, con unas ganancias de 436 millones y una cifra de negocio de 5.457 millones.
En la inversión mencionada por Sourisse se incluye el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial, una tecnología que ha hecho saltar las alarmas por sus posibles riesgos para la seguridad de sistemas críticos, tanto por su uso por parte de posibles enemigos como por casos como el de OpenAI, compañía que ha reconocido que su IA accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de EE UU. “En nuestro caso, trabajamos específicamente en el desarrollo de sistemas de misión crítica, lo que significa que son sistemas para los cuales la seguridad y la protección están en juego. En lo que Thales hace en ámbitos como la defensa, el control de tráfico aéreo y aplicaciones de seguridad hay una necesidad de estar absolutamente seguro de que el sistema entregará el rendimiento que se espera que brinde”, indica Sourisse. “En el ámbito de soluciones de IA para sistemas de misión crítica, Europa no se queda atrás. Estamos a muy buen nivel”, añade.
El proyecto Bromo
La compañía francesa se encuentra actualmente inmersa en la fusión con Airbus y Leonardo de sus negocios de telecomunicaciones y satélites, para así crear un gigante europeo que reduzca la dependencia con EE UU en el ámbito de los satélites de órbita terrestre baja. Se prevé que el denominado proyecto Bromo se cierre en 2027. Ante la pregunta de si Europa necesita más iniciativas de este tipo, Sourisse afirma que hace falta una mayor cooperación, tanto entre países como entre empresas. “Europa cuenta con una serie de activos, especialmente en el ámbito tecnológico, y tenemos empresas excelentes. Sin embargo, en diversos sectores, a veces nos falta escala. Por tanto, al unir fuerzas y combinar las fortalezas de varios actores, podemos alcanzar la masa crítica necesaria”.
En cuanto al fallido proyecto FCAS —en el que Thales no lideraba, pero estaba incluida— para la fabricación de un caza de sexta generación entre Francia, Alemania y España, la empresaria no hace comentarios sobre la evolución de los planes de Francia para hacer un caza de este tipo por su cuenta. “Es una pregunta para los fabricantes de aviones”, responde en relación a Dassault, que es el principal referente galo en este ámbito.
Por otro lado, Thales presentó en junio un prototipo de vehículo multirrol, denominado 4 Troop, en asociación con el fabricante de coches galo Renault. “Creo que es una buena idea que las automovilísticas puedan contribuir en defensa”, ha indicado la vicepresidenta ejecutiva de Thales, en un contexto en el que parte del sector del automóvil estudia su conversión a la industria militar. “Renault es capaz de proporcionar vehículos y construir plataformas con capacidad para producir en grandes cantidades. Thales, en tanto, trabaja en la parte electrónica, de software y de ciberseguridad. Los perfiles de las dos empresas son extremadamente complementarios. Estamos muy contentos de tener esta asociación”. Otro ejemplo de conversión del sector en Europa fue el de la venta de la planta de Osnabrück (Alemania) de Volkswagen, que se dedicará a la producción de material militar.
El proyecto Gaudí en España
La compañía, que no se dedica exclusivamente al negocio militar, invertirá cuatro millones de euros para ampliar el centro de personalización y customización de tarjetas que tiene en Parets del Vallés (Barcelona). El proyecto, denominado Gaudí, absorberá la producción de tarjetas SIM/eSIM y SMD, componentes esenciales para el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Este centro prevé incorporar cerca de 100 empleados gracias a esta inversión, lo que supone duplicar la plantilla actual. El proyecto empezará a operar en el primer trimestre del año que viene y alcanzará el pleno rendimiento entre julio y septiembre. Thales cuenta en toda España con unos 1.300 empleados y una facturación de 300 millones.
Feed MRSS-S Noticias
