Las reformas de pensiones llevadas a cabo en los últimos cinco años han mejorado claramente la sostenibilidad futura del sistema en las próximas dos décadas, hasta 2050. Y esa mejora se fundamenta, sobre todo, en la rebaja de la generosidad de las pensiones y en el aumento de los ingresos por cotizaciones. Así lo confirma un nuevo indicador de sostenibilidad, elaborado por investigadores de Fedea en materia de pensiones, que compara el sistema con los de Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia para concluir que es el que más mejora su posición en estos años. Pese a todo, España parte de la situación más insostenible de entre estos países. Y además los autores del documento de este centro de estudios alertan de dos cuestiones: la mejora podría estar basada en un impacto “excesivamente optimista” de alguna de estas reformas y esa tendencia no evita que el sistema español siga teniendo problemas de equilibrio presupuestario y liquidez en estos años por el impacto del envejecimiento y la jubilación masiva de los nacidos en el baby boom.
El centro de estudios destaca este avance, pero alerta de que puede estar provocado por unas proyecciones demasiado optimistas
Las reformas de pensiones llevadas a cabo en los últimos cinco años han mejorado claramente la sostenibilidad futura del sistema en las próximas dos décadas, hasta 2050. Y esa mejora se fundamenta, sobre todo, en la rebaja de la generosidad de las pensiones y en el aumento de los ingresos por cotizaciones. Así lo confirma un nuevo indicador de sostenibilidad, elaborado por investigadores de Fedea en materia de pensiones, que compara el sistema con los de Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia para concluir que es el que más mejora su posición en estos años. Pese a todo, España parte de la situación más insostenible de entre estos países. Y además los autores del documento de este centro de estudios alertan de dos cuestiones: la mejora podría estar basada en un impacto “excesivamente optimista” de alguna de estas reformas y esa tendencia no evita que el sistema español siga teniendo problemas de equilibrio presupuestario y liquidez en estos años por el impacto del envejecimiento y la jubilación masiva de los nacidos en el baby boom.
Esta nueva medición, que aparece en el documento de trabajo Indicadores de equilibrio y sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones europeos a partir del Ageing Report, el documento de sostenibilidad de las pensiones de la Comisión Europea, mide fundamentalmente cuatro elementos: la generosidad inicial de las pensiones (el porcentaje que representa su cuantía respecto al último sueldo); el impacto del aumento de la esperanza de vida en relación con la edad efectiva de jubilación; el esfuerzo contributivo (medido a través de las aportaciones por cotizaciones); y el impacto de unas esperadas carreras de cotización más largas.
Los resultados apuntan a que el sistema español es, de los cinco evaluados, el que más mejora su indicador de sostenibilidad (el 1 significa que el sistema tiende a la sostenibilidad; por debajo del 1 es más sostenible y por encima, menos) pasando del 1,34 en 2022 a 0,90 en 2050. Después de España, Suecia es el país de los estudiados que mejora más la sostenibilidad de su sistema, pasando de un indicador 1,02 a 0,82 en los años analizados. El tercer lugar y cuarto lugar lo ocupan, respectivamente Países Bajos (que pasan de 0,62 a 0,55) y Francia (0,88 a 082). Mientras que Alemania es el país que cuenta actualmente con un indicador de sostenibilidad más saneado (0,59) y lo rebaja al 0,57 en 2050.
La mejora de la sostenibilidad en España radica, según este análisis, en que cada nuevo jubilado aportará relativamente más y recibirá una pensión inicial comparativamente más ajustada a lo largo de toda su jubilación, debido a tres impactos de las últimas reformas. El primero es la mayor caída en la tasa de reemplazo de los países analizados (12,6 puntos porcentuales). Así en España, la pensión inicial pasa de representar el 77,2% del último salario en 2022 al 64,6% en 2050.
En segundo lugar, el sistema español también será el segundo de la UE, después de Chipre, que más aumentará sus ingresospara el pago de pensiones (+1,7 puntos del PIB) en las próximas dos décadas. En este punto, a los ingresos por cotizaciones se suman las crecientes transferencias del Estado vía impuestos.
Y, finalmente, las otras dos cuestiones que contribuyen a mejorar la sostenibilidad del sistema español son fruto de la combinación entre un alargamiento de 2,6 años reales en las carreras de cotización de los futuros jubilados y el aumento de la edad efectiva o real (no de la legal) de jubilación, que pasa de 64 años en 2022 a 66,4 años en 2050.
No obstante, los autores de este documento —José Enrique Devesa, de la Universidad de Valencia y del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE); Inmaculada Domínguez, de la Universidad de Extremadura; Borja Encinas, de la Universidad de Extremadura y Robert Meneu, de la Universidad de Valencia— advierten de que la mejora de la sostenibilidad estructural del sistema, entendida como la relación entre lo que los pensionistas recibirán durante su jubilación y lo que aportaron durante su vida activa, no evita que esta situación conviva con el mantenimiento e incluso empeoramiento de los actuales problemas de equilibrio financiero (saldo presupuestario anual entre ingresos y gastos) por el impacto del citado envejecimiento poblacional.
Reformas exitosas pero arriesgadas
El resultado conjunto de ambos indicadores (el de equilibrio y el de sostenibilidad) sugeriría, según este documento, que aunque el sistema español presente dificultades financieras en un futuro, “estaría avanzando hacia una mayor sostenibilidad económica financiera y actuarial”. Pero acto seguido, los autores ponen el acento en ciertas alarmas, ya que opinan que esto se ha debido “a la implantación de ciertas reformas exitosas, aunque arriesgadas, como el refuerzo de ingresos a través de nuevos conceptos de cotización y el uso normalizado de transferencias del Estado para financiar gastos contributivos, pero también a la adopción de supuestos excesivamente optimistas para evaluar los efectos de otras reformas como los cambios en la jubilación anticipada y demorada o la revalorización de la pensión máxima por debajo de la de la base máxima de cotización”.
Además, este trabajo aporta otra conclusión final: “Los países con un sistema de cuentas nocionales (sistema de reparto pero con cuentas virtuales individuales con las aportaciones de cada trabajador) o con vinculación automática de la edad de jubilación o la pensión inicial a la esperanza de vida son los que más claramente controlan el aumento del gasto en pensiones.”
En este punto, países como Suecia, Italia y Polonia cuentan con esos sistemas de cuentas nocionales. Mientras que Dinamarca, Estonia, Grecia, Italia, Chipre, Países Bajos, Portugal, Eslovaquia, Finlandia y Suecia vinculan automáticamente la edad de jubilación a la evolución de la esperanza de vida y otros comoFrancia, Italia, Letonia, Polonia, Portugal, Finlandia y Suecia cuentan con factores de sostenibilidad que ajustan la cuantía de la pensión inicial a dicha esperanza de vida. Además, los sistemas de Alemania, Lituania, Luxemburgo y Suecia incluyen correcciones automáticas en la financiación o revalorización de sus pensiones ante desviaciones en el equilibrio financiero de sus cuentas.
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