
La cadena de hamburgueserías Goiko cerró el ejercicio 2025 con una pérdida consolidada de 36,6 millones de euros, una cifra que incrementó un 160% los números rojos registrados en el ejercicio anterior, y que se convierte en la más abultada en la trayectoria de la compañía.
La cadena de hamburgueserías, que abandona sus planes de saltar a Portugal, acusó una caída de las ventas a un mínimo desde 2021
La cadena de hamburgueserías Goiko cerró el ejercicio 2025 con una pérdida consolidada de 36,6 millones de euros, una cifra que incrementó un 160% los números rojos registrados en el ejercicio anterior, y que se convierte en la más abultada en la trayectoria de la compañía.
Así lo revelan las cuentas anuales consolidadas de Internationalburgerco SL, sociedad bajo la que Goiko desarrolla su negocio dentro y fuera de España, y que hasta finales del año pasado controlaba el fondo de capital riesgo L Catterton, participado por el gigante del lujo LVMH. Este se hizo con el 80% del capital en 2018, en pleno auge y popularidad de la compañía, dejando el otro 20% en manos de su fundador, Andoni Goicoechea. Sin embargo, el deterioro del negocio después de la pandemia, y la losa de la deuda contraída con el fondo Capza llevaron a que este último se hiciera con la práctica totalidad de Goiko en la recta final del pasado año.
Una transacción que se completó el 11 de diciembre, como detallan las cuentas, apenas dos semanas antes del cierre del ejercicio. En esa fecha, Goiko acometió una ampliación de capital tras la capitalización, por parte de Capza, de una deuda de 57 millones de euros. A esa cifra se sumaron otros cinco millones que el fondo prestó a Goiko, y que también decidió capitalizar, inyectando al capital de la compañía un total de 62 millones de euros. Algo que, en paralelo, provocó un giro total en el accionariado. Los distintos fondos de Capza controlaban, a cierre de 2025, el 98% de Goiko, quedando un 1,6% en manos de L Catterton, y solo un 0,4% en las del fundador, Andoni Goicoechea. En marzo de este año, Capza designó a Pablo Blanco Juárez como nuevo consejero delegado de la compañía.
“La capitalización de la deuda de Capza hará que se liberen fondos que antes estaban destinados a la liquidación de intereses”, dice la memoria financiera de Goiko. La operación supuso un alivio para su perfil de deuda. A cierre de 2024, las deudas contraídas con entidades de crédito, incluido dicho fondo, superaban los 80 millones de euros, cifra que al acabar 2025 había bajado de los 25 millones. Eso sí, 20 de ellos tenían un vencimiento de un año.
En el pasado ejercicio, Goiko registró sus mayores pérdidas y también su menor nivel de facturación desde 2021. En el primer punto, buena parte de los números rojos se explican por la aplicación deterioros por un importe de 17,8 millones de euros. La mayor parte de ellos se ejecutaron sobre el fondo de comercio a 31 de diciembre de 2025, ya bajo la propiedad de Capza.
Por el lado de las ventas, estas fueron de 109 millones de euros, un 11% inferiores a las del ejercicio anterior, y las más bajas desde 2021, cuando Goiko, como el conjunto de la hostelería, sufría aún restricciones ligadas a la pandemia de Covid-19. La contracción de 2025 la explica por “la disminución del tráfico de clientes”, y también por una reducción en los niveles de consumo en quienes sí acudieron a los restaurantes, algo que afectó “negativamente a los niveles de venta”. Desde 2023, la caída de facturación es del 21%.
Goiko dice haber iniciado una “revisión estratégica”, que incluye un reposicionamiento de la marca y una implementación de medidas de ahorro de costes. Además, añade que durante 2025 “se dio por finalizado el proyecto de Goiko Portugal”, país al que la compañía quería saltar tras fracasar en su aterrizaje en Francia, donde llegó a tener cuatro locales y que cerró en 2024.
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