
Vodafone España ha renunciado formalmente a su concesión de espectro en la banda de 26 GHz, devolviendo al Estado los 400 MHz que se le adjudicaron en la subasta de telefonía móvil 5G de diciembre de 2022. La medida tiene como objetivo eliminar el pago de las tasas anuales asociadas a estas frecuencias —estimadas en 160.000 euros al año para la operadora— en un contexto de escaso uso de esta infraestructura. Las concesiones en la banda milimétrica, orientadas a dotar de alta capacidad a zonas con elevada densidad de tráfico como centros urbanos o eventos masivos, apenas cuentan con siete emplazamientos activos en todo el país (cinco de Movistar y dos de Orange), de los cuales ninguno pertenece a Vodafone.
La compañía descarta su espectro de 26 GHz para reducir costes mientras mantiene sus planes de cobertura nacional y servicios satelitales
La compañía descarta su espectro de 26 GHz para reducir costes mientras mantiene sus planes de cobertura nacional y servicios satelitales


Vodafone España ha renunciado formalmente a su concesión de espectro en la banda de 26 GHz, devolviendo al Estado los 400 MHz que se le adjudicaron en la subasta de telefonía móvil 5G de diciembre de 2022. La medida tiene como objetivo eliminar el pago de las tasas anuales asociadas a estas frecuencias —estimadas en 160.000 euros al año para la operadora— en un contexto de escaso uso de esta infraestructura. Las concesiones en la banda milimétrica, orientadas a dotar de alta capacidad a zonas con elevada densidad de tráfico como centros urbanos o eventos masivos, apenas cuentan con siete emplazamientos activos en todo el país (cinco de Movistar y dos de Orange), de los cuales ninguno pertenece a Vodafone.
“La devolución de la banda de 26GHz permite a Vodafone España eliminar los costes asociados a unas frecuencias que apenas estaban siendo utilizadas. Esta decisión se enmarca dentro de la estrategia de Vodafone España para crear el operador más eficiente y competitivo del mercado, lo que le ha llevado a implementar eficiencias en todas las áreas de negocio, incluida la red fija y móvil. Dicha estrategia ha sido altamente exitosa hasta la fecha permitiendo impulsar significativamente la rentabilidad de la compañía en los últimos dos ejercicios y la continuará impulsando en el futuro”, han señalado a EL PAÍS/Cinco Días fuentes de la operadora.
Esta decisión profundiza la política de contención de gasto e inversión ajustada tras la adquisición del negocio por parte del fondo Zegona por 5.000 millones de euros, bajo la dirección ejecutiva de José Miguel García como consejero delegado de Vodafone España. A finales de 2024, la compañía ya rechazó una cesión gratuita de 10 MHz en la banda de 3,5 GHz procedente del excedente de la fusión entre Orange y MásMóvil. A pesar de que la adjudicación no requería un desembolso inicial por la propiedad, la empresa rehusó la oferta para evitar el pago recurrente de la tasa del espectro radioeléctrico.
La devolución de la banda de 26 GHz responde asimismo a la falta de planes de la empresa para desplegar antenas específicas en esta frecuencia milimétrica. En la licitación de 2022, el Estado asignó este espectro a las principales compañías del sector: Movistar adquirió 1.000 MHz por 20 millones de euros, mientras que Orange y Vodafone obtuvieron 400 MHz cada una tras desembolsar 8 millones de euros por operador. La concesión establecía un periodo de explotación de 20 años con opción a prórroga.
A pesar de la reducción del espectro reservado para alta densidad de tráfico, la empresa sostiene que mantiene la capacidad operativa suficiente para prestar servicio a sus clientes. Vodafone continúa con la ampliación de su red principal de 5G en la frecuencia de 3,6 GHz —donde dispone de 90 MHz y 2.872 nodos activos— con la previsión de alcanzar una cobertura superior al 92% de la población y llegar a 4.700 municipios antes del cierre del ejercicio. De forma complementaria, la empresa anunció en junio un proyecto para ofrecer servicios directos al móvil mediante comunicaciones por satélite en zonas carentes de cobertura terrestre.
El sector de las telecomunicaciones en España afronta una fase de reestructuración operativa impulsada por la caída prolongada de los ingresos y la rentabilidad del mercado. Para mitigar los costes de infraestructura, Telefónica, MasOrange y Vodafone han promovido la creación de sociedades conjuntas (FiberCo) destinadas a compartir redes de fibra óptica, al tiempo que han desinvertido en sus torres de telefonía móvil mediante contratos de alquiler con empresas especializadas como Cellnex, American Tower, Vantage y Totem.
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