La innovación y el talento en Vigo, y por extensión en Galicia, tiene dos riberas. Cambiar las asignaturas de un programa de máster puede llevar hasta tres años. Y las empresas necesitan el talento ya. Algunas como Gradiant, centro de referencia vigués en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), impulsado por el ímpetu de su director general, Luis Pérez Freire, han acelerado el proceso y, a veces, dedican también su tiempo a las tareas de enseñanza. Son saberes complejos. En su caso, llevan seis años invirtiendo en tecnologías cuánticas. En un mundo muy competitivo hallaron un espacio. “Nos enfocamos en el ámbito de la sensórica cuántica [que usa principios cuánticos para medir con una precisión extraordinaria] y del hardware que resulta necesario. Porque existe una barrera de entrada tecnológica más alta, donde el nicho de especialización es superior”, precisó Pérez Freire. La innovaciones que fabrican encuentran un lugar en el ámbito de la salud, la seguridad, la defensa y la industria.
Los expertos piden mayor agilidad administrativa, normativa e inversión pública para superar la brecha entre el laboratorio y la comercialización
Los expertos piden mayor agilidad administrativa, normativa e inversión pública para superar la brecha entre el laboratorio y la comercialización

La innovación y el talento en Vigo, y por extensión en Galicia, tiene dos riberas. Cambiar las asignaturas de un programa de máster puede llevar hasta tres años. Y las empresas necesitan el talento ya. Algunas como Gradiant, centro de referencia vigués en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), impulsado por el ímpetu de su director general, Luis Pérez Freire, han acelerado el proceso y, a veces, dedican también su tiempo a las tareas de enseñanza. Son saberes complejos. En su caso, llevan seis años invirtiendo en tecnologías cuánticas. En un mundo muy competitivo hallaron un espacio. “Nos enfocamos en el ámbito de la sensórica cuántica [que usa principios cuánticos para medir con una precisión extraordinaria] y del hardware que resulta necesario. Porque existe una barrera de entrada tecnológica más alta, donde el nicho de especialización es superior”, precisó Pérez Freire. La innovaciones que fabrican encuentran un lugar en el ámbito de la salud, la seguridad, la defensa y la industria.
Además, las comunicaciones cuánticas tienen un mayor grado de madurez; falta poco para que estén en el mercado. “Se está invirtiendo mucho a nivel gubernamental en sistemas de comunicación seguros”, refrendó el director general de Gradiant. Es evidente que estas tecnologías son multisectoriales. Marcos Curty, director científico del Vigo Quantum Communication Center (VQCC) y group leader del Quantum Communication Theory Group en este mismo organismo, recogió las palabras de Freire. “Cuando hablamos de comunicaciones cuánticas, que es uno de los ámbitos de trabajo en el que más nos estamos centrando con la Universidad de Vigo, al final garantizas transmisiones seguras y esto tiene su eco en la Administración pública, la sanidad, finanzas, protección de infraestructuras críticas o la industria en general”. Incluso ya existen empresas que comercializan sensores cuánticos que te permiten una mayor precisión en relojes que se emplean en gravimetría. Y en magnetoterapia se pueden utilizar magnetómetros cuánticos para medir el campo magnético con mayor precisión. Algo que tiene implicaciones en resonancia magnética nuclear o en imágenes biomédicas.
Problemas complejos
En este territorio, los ordenadores cuánticos contribuirían a la resolución de ciertos problemas complejos de una forma más eficiente que los ordenadores clásicos, pues —resumió Marcos Curty— ayudan en la organización logística, el diseño de fármacos, nuevos materiales o innovadoras tecnologías energéticas. Por ahora, en las comunicaciones empiezan a resultar tangibles. Es la aplicación por la que han comenzado los expertos.
De vuelta a las personas, Rafael Comesaña, vicerrector de la Universidad de Vigo, defendió la necesidad de “trabajar en equipo” en cuanto a captar y retener el talento. Propuso un intercambio más rápido de información entre las empresas, centros tecnológicos y espacios de investigación para actualizar esos perfiles laborales, sobre todo en la salida de la Universidad y la entrada en la empresa. “Aquí nos manejamos en un terreno con un marco normativo bastante restrictivo, que impide que la Universidad se pueda mover a la misma velocidad que las compañías o los centros tecnológicos. En particular, nos cuesta mucho cuando trabajamos en proyectos colaborativos o en unidades mixtas de investigación. Tener que estar sometidos a esas leyes de la Administración pública dilata los procesos”, lamentó.
Falta financiación
Un problema que comparten los tres expertos, y que tal vez sea lo más sencillo de contar dentro de este complejo caleidoscopio de tecnologías de vanguardia: el paso del laboratorio, de la investigación, al mercado es muy grande —muchas veces, un abismo— y requiere financiación. Las ideas que nacen entre probetas en ocasiones lo hacen con una aplicación concreta que luego no tiene porque ser la original, pero la tecnología está ahí. “Creemos que tiene valor porque ayuda a crear ventajas competitivas duraderas. Necesitamos hacernos un hueco en el mercado, pero tenemos que ser mucho más ágiles a la hora de dar ese paso del laboratorio a lo que llega al mercado, y ese es el día a día de los centros tecnológicos, hay que hacer más esfuerzo”, describió Luis Pérez Freire, de Gradiant, al cierre del panel. ¿El futuro? “Pondría el foco en la inversión, pero creando apuestas concretas de verdad y que tengan escala, o que sean compromisos de calado. No se puede generar una lluvia fina general y pensar que de ahí emergerá todo por sí solo”, concluyó.
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