El precio de la energía en un contexto geopolítico que no solo no camina hacia la paz, sino que amenaza con prolongar el conflicto en Oriente Próximo que ha encarecido significativamente los combustibles fósiles, ha vuelvo a impactar en la inflación en la eurozona. Esta aumentó hasta al 3,3% en agosto, frente al 2,9% de julio, según la primera estimación que Eurostat ha hecho pública este martes.
Según la primera estimación de Eurostat, los precios energéticos subieron un 14,3% interanual el mes pasado, en comparación con el 10,3% en julio
Según la primera estimación de Eurostat, los precios energéticos subieron un 14,3% interanual el mes pasado, en comparación con el 10,3% en julio
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Kiko Huesca (EFE)
El precio de la energía en un contexto geopolítico que no solo no camina hacia la paz, sino que amenaza con prolongar el conflicto en Oriente Próximo que ha encarecido significativamente los combustibles fósiles, ha vuelvo a impactar en la inflación en la eurozona. Esta aumentó hasta al 3,3% en agosto, frente al 2,9% de julio, según la primera estimación que Eurostat ha hecho pública este martes.
Una vez más, como lleva pasando prácticamente desde que Estados Unidos lanzó sus ataques contra Irán a finales del pasado febrero, lo que provocó el cierre del estrecho de Ormuz, el precio de la energía sube el coste de la vida. Es más, según la oficina europea de estadísticas, de confirmarse esta primera estimación, este componente sufrió en agosto su tasa interanual más elevada del año, con un incremento de los precios del 14,3% respecto a agosto de 2025, frente al ya sensible incremento del 10,3% de julio.
Los datos se conocen en momentos en que el Banco Central Europeo (BCE) se apresta a aumentar por segunda vez en lo que va de año las tasas de interés. Ese movimiento, que se prevé en la reunión de septiembre que la entidad celebrará la próxima semana, busca contener la presión de precios que ha causado el conflicto con Irán. Sin embargo, los primeros datos de Eurostat apuntan también a que las presiones subyacentes sobre los precios se mantuvieron moderadas, con los precios subiendo un 2,1% al excluir la energía y los alimentos frescos (los productos más volátiles de la cesta). Esto apunta a que los precios de la energía no están provocando aún el tipo de efectos de segunda ronda que podrían perpetuar una rápida inflación y obligar al BCE a tomar medidas más agresivas.
Tras la energía, que ocupa sin discusión el primer puesto entre los componentes que más se encarecen, los servicios registraron el mes pasado la tasa interanual más alta, con un 3%. Sin embargo, esta fue a la baja respecto a julio (cuando había marcado un 3,3%). Le siguieron los bienes industriales no energéticos (1,2% frente al 0,9% de julio) y los alimentos, el alcohol y el tabaco que, con un 1,2%, se mantuvieron estables.
El conflicto en Oriente Próximo también ha provocado el primer déficit comercial de la UE en tres años: según datos de Eurostat de la semana pasada, la balanza comercial europea registró un saldo negativo de 21.800 millones de euros para la Unión Europea en el segundo trimestre del año, el primer déficit comercial de los Veintisiete desde el mismo periodo de 2023.
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