Pequeño en volumen, pero suficiente para culminar el desmantelamiento de los recortes de producción acordados en 2023. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) acordó por sexto mes consecutivo aumentar su oferta de crudo. A partir de septiembre, el grupo elevará su producción conjunta en 188.000 barriles diarios, culminando así el desmantelamiento de las restricciones adoptadas hace tres años para sostener los precios. Si la guerra en Oriente Próximo remite y los flujos energéticos recuperan la normalidad, este mayor margen de producción podría contribuir a aliviar las tensiones sobre los precios de la energía, una de las principales preocupaciones para la economía y los mercados desde el inicio del conflicto.
El cártel elevará a partir de septiembre su oferta en 188.000 barriles diarios, aunque la guerra y las restricciones al transporte siguen limitando el suministro efectivo de crudo
El cártel elevará a partir de septiembre su oferta en 188.000 barriles diarios, aunque la guerra y las restricciones al transporte siguen limitando el suministro efectivo de crudo

Foto: Marcos Villaoslada (EFE)

Pequeño en volumen, pero suficiente para culminar el desmantelamiento de los recortes de producción acordados en 2023. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) acordó por sexto mes consecutivo aumentar su oferta de crudo. A partir de septiembre, el grupo elevará su producción conjunta en 188.000 barriles diarios, culminando así el desmantelamiento de las restricciones adoptadas hace tres años para sostener los precios. Si la guerra en Oriente Próximo remite y los flujos energéticos recuperan la normalidad, este mayor margen de producción podría contribuir a aliviar las tensiones sobre los precios de la energía, una de las principales preocupaciones para la economía y los mercados desde el inicio del conflicto.
Desde el estallido de la guerra, la alianza ha experimentado profundas transformaciones. Además de la salida de Emiratos Árabes Unidos el pasado mes de mayo, la organización ha optado por abandonar progresivamente los recortes y aumentar su capacidad de bombeo. Sin embargo, una mayor producción no garantiza necesariamente un mayor suministro efectivo. Las restricciones al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y los ataques registrados en Bab el-Mandeb han desplazado el foco desde la oferta hacia la logística. El problema ya no es solo cuánto petróleo puede extraerse, sino cuánto puede transportarse con normalidad hasta los mercados de destino.
Con el aumento previsto para septiembre quedará completada la reversión de las dos tandas de recortes acordadas hace tres años atrás, cuando la preocupación del mercado era el exceso de oferta y no las interrupciones del suministro. Excluyendo la contribución de Emiratos Árabes Unidos (ya fuera del cártel), esos ajustes ascendían a unos 3,5 millones de barriles diarios. Pero la recuperación real será previsiblemente menor. Las dificultades para dar salida al crudo, provocadas por las restricciones al tráfico marítimo y los riesgos sobre las principales rutas de exportación, han elevado la presión sobre los sistemas de almacenamiento y mermado los incentivos para aumentar la producción a corto plazo. A ello se suman los daños sufridos por parte de las infraestructuras energéticas durante meses de enfrentamientos, cuya recuperación llevará tiempo. Incluso antes del inicio de la contienda, gran parte de la capacidad disponible dentro de la alianza se concentraba en Arabia Saudí, lo que reducía sustancialmente el margen de maniobra del resto de productores.
A los problemas que afrontan los productores del Golfo Pérsico se suman además las restricciones que siguen pesando sobre Rusia. Desde el inicio de la invasión de Ucrania, Moscú lleva produciendo por debajo de los niveles que le permiten sus objetivos de producción. Kazajistán, por su parte, se ha visto obligado a reducir temporalmente el bombeo tras varios ataques contra buques cargados de petróleo en las inmediaciones de la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio, situada en la costa rusa del mar Negro y utilizada para transportar cerca del 80% de las exportaciones de crudo kazajo.
El reparto de la producción dentro de la OPEP+ volverá a centrar el debate en los próximos meses. La organización espera disponer en septiembre de una revisión actualizada de la capacidad de bombeo de sus miembros, un ejercicio que servirá de base para definir el margen de extracción de cada país en los próximos años. La cuestión es especialmente sensible después de la salida de Emiratos Árabes Unidos y de las crecientes discrepancias entre algunos productores sobre su peso dentro del grupo. No en vano, el pasado junio Irak llegó a plantear la posibilidad de abandonar el cártel si no se reconocía una capacidad de producción acorde con sus deseos.
Sobre el papel, la OPEP+ vuelve a contar con margen para incrementar de forma significativa la oferta mundial de crudo. En la práctica, la capacidad de producir más barriles importa menos que la posibilidad de transportarlos con normalidad. Mientras la guerra siga alterando las principales rutas energéticas del planeta, el precio del petróleo continuará dependiendo tanto de la geopolítica como de los fundamentos del mercado. Y eso significa que, incluso con más producción disponible, el riesgo de nuevos episodios de tensión en los precios energéticos sigue lejos de desaparecer.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
