El 38% de las personas residentes en España utiliza habitualmente la inteligencia artificial generativa (IA), según la última Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero el detalle de la utilización de estas herramientas muestra que su uso principal es doméstico, para realizar consultas privadas: un 30% de las personas declaran que emplean la IA para ello. Esto supone casi duplicar el porcentaje de quienes la utilizan habitualmente en el trabajo (el 18%, según el INE y Eurostat) o para su formación (16,2%).
Más de la mitad de quienes no emplean esta tecnología son mujeres. La edad media de las personas que no son usuarias es de 56,3 años
El 38% de las personas residentes en España utiliza habitualmente la inteligencia artificial generativa (IA), según la última Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero el detalle de la utilización de estas herramientas muestra que su uso principal es doméstico, para realizar consultas privadas: un 30% de las personas declaran que emplean la IA para ello. Esto supone casi duplicar el porcentaje de quienes la utilizan habitualmente en el trabajo (el 18%, según el INE y Eurostat) o para su formación (16,2%).
De esta forma, no llegan a cuatro de cada diez los residentes españoles que usan la IA en su día a día, lo que lleva al sindicato UGT a asegurar que su utilización no es ni mucho menos generalizada entre la población. De hecho, la central acaba de publicar un informe titulado Brecha digital e inteligencia artificial: La nueva inequidad en el que destaca que 23 millones de personas nunca utilizan estas herramientas, lo que está generando desigualdades y discriminaciones en el terreno sociolaboral y de cohesión social.
Los autores de este informe empiezan reconociendo que el aumento de quienes recurren a la IA ha sido meteórico, ya que empezó a utilizarse hace menos de cuatro años, y ha alcanzado un ritmo de propagación tecnológica sin precedentes. En concreto apuntan que ChatGPT, la marca más conocida de la IA generativa, alcanzó los 1.000 millones de usuarios mundiales en apenas tres años y medio después de su lanzamiento. Mientras que, YouTube, por ejemplo, necesitó más del doble de tiempo para alcanzar tal cifra de utilización; y la telefonía móvil, precisó de 29 años (ocho veces más).
Pero, acto seguido, ponen de relieve que la fractura social debida a la implantación desigual del uso de la IA generativa se manifiesta principalmente a través de variables como la edad, el nivel de ingresos y la situación laboral, afectando con mayor severidad a los mayores y a las rentas bajas. Así, el perfil de usuario de la IA es, según los datos que maneja este informe, “hombre, joven, residente de una ciudad grande, de nacionalidad española, con trabajo y buenos ingresos y, al menos, con estudios secundarios”.
De hecho, los responsables de UGT aseguran que la brecha en IA profundiza las desigualdades demográficas preexistentes en la digitalización. Esto queda reflejado en que más de la mitad de las personas que no usan esta tecnología son mujeres (el 55,5%). Mientras que la edad media de quienes no la usan es de 56,3 años. Es más, la diferencia de utilización entre los jóvenes de 16 a 24 años (un 75% de ellos la usa) y los de 65 a 74 años (solo un 7% recurre a ella) es de 70 puntos porcentuales. E igualmente, en cuanto perfil académico, la brecha competencial del uso de IA llega al 59% de quienes tienen un menor nivel educativo y un 44% desconoce absolutamente como se usa.
En este escenario, desde UGT critican también la diferencia entre estos datos de uso de la IA y los de numerosos estudios de consultoras y entidades privadas de distinto tipo. Mientras estos últimos aseguran que entre el 51% y el 62% de los profesionales usa esta tecnología en sus trabajos, el INE y la oficina estadística europea (Eurostat) se mantienen el el entorno del 18% de los trabajadores citado anteriormente. Los técnicos del sindicato consideran así que no existen fuentes rigurosas que respalden ese uso mayoritario en el ámbito laboral.
En este sentido, añaden que el freno a la IA en los puestos de trabajo no obedece a un rechazo expreso de los trabajadores, que sí lo utilizan en mayor medida en su ámbito personal, sino a la falta de integración de estas herramientas por parte de las empresas en los procesos productivos. Las cifras del informe apunta que, con datos de 2024, también del INE, apenas el 20% de empresas con más de diez empleados proporcionó formación en tecnologías de información a sus plantillas. Mientras que en las microempresas con menos de diez trabajadores, que son el 95% del tejido productivo, este porcentaje cae al 3%.
En este escenario, UGT propone al Gobierno la elaboración de un Plan Nacional de Cualificación en IA, con programas de formación abiertos a toda la ciudadanía; el establecimiento del Derecho a la Formación Continua Profesional en la jornada laboral; y la articulación de un plan de refuerzo dirigido a las personas en situación de desempleo.
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