El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma que la inflación se enquistó en agosto en niveles que están muy por encima de lo deseado: los precios crecieron un 4,3% interanual, siete décimas más que el mes anterior, situándose en su nivel más alto desde febrero del año 2023. Así lo confirma el organismo en los datos definitivos para el octavo mes del año que publica este martes. La principal razón del repunte son los precios disparados de los carburantes, con el precio del barril del petróleo que no cede y que ha vuelto a rebasar los 100 dólares en los últimos días.
El Instituto Nacional de Estadística confirma el dato adelantado hace dos semanas tanto para el índice general como para el subyacente, que se sitúa en el 2,9%
El Instituto Nacional de Estadística confirma el dato adelantado hace dos semanas tanto para el índice general como para el subyacente, que se sitúa en el 2,9%

30 AGOSTO 2026
Carlos Luján / Europa Press
30/08/2026Carlos Luján (Europa Press)

El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma que la inflación se enquistó en agosto en niveles que están muy por encima de lo deseado: los precios crecieron un 4,3% interanual, siete décimas más que el mes anterior, situándose en su nivel más alto desde febrero del año 2023. Así lo confirma el organismo en los datos definitivos para el octavo mes del año que publica este martes. La principal razón del repunte son los precios disparados de los carburantes, con el precio del barril del petróleo que no cede y que ha vuelto a rebasar los 100 dólares en los últimos días.
La inflación subyacente, depurada de los elementos más volátiles, como son la energía y los alimentos frescos, también se mantiene en cotas elevadas: el INE confirma el dato adelantado que había proporcionado a finales de agosto y que apuntaba a una subida del 2,9%, una décima menos que el mes anterior. La nota positiva es que la inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas se mantiene más contenida, en el 2,3% interanual.
La evolución de la inflación en lo que va de año ha ido in crescendo. El año arrancó con unos precios que crecían en un rango moderado, solo ligeramente por encima del objetivo del 2% que marca el Banco Central Europeo (BCE), pero poco tiempo duró esa normalidad. El ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán a finales del pasado marzo dio la vuelta a la tendencia: el conflicto, que desde el principio causó cuellos de botella en el comercio de mercancías clave, como crudo y fertilizantes, empezó a meter presión sobre una inflación que no volvió a acelerarse con la llegada del verano.
Ahora, seis meses después, la situación permanece estancada y sin mejoras a la vista. La tregua firmada en junio entre Estados Unidos e Irán no fue más que un breve paréntesis, insuficiente para descongestionar el comercio internacional —por el estrecho de Ormuz para una cuarta parte de todo el crudo y el gas que se transportan a escala mundial— y dar alivio a los precios.
El Ministerio de Economía insiste en que la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC) en agosto se debe principalmente al encarecimiento de los carburantes, que “reflejan la persistencia del shock energético por la guerra en Irán e incorporan un efecto base porque en agosto de 2025 bajaron”, señala en una valoración difundida este martes.
El departamento dirigido por Carlos Cuerpo también recuerda que las medidas del escudo anticrisis para dar respuesta a estos desajustessiguen vigentes, entre ellas el descuento de 20 céntimos por litro para el diésel y de 5 céntimos para la gasolina. Pero su fecha de caducidad se acerca —las ayudas se agotarán al finalizar este mes de septiembre— sin que el conflicto se haya solucionado ni los precios hayan vuelto a su cauce. Una situación ante la cual el Gobierno asegura que seguirá “apoyando las familias”, aunque falte por conocer con qué medidas.
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