La plantilla en paro de Airbus España, en su mayoría, se ha reincorporado este miércoles después de que el comité de huelga, conformado por UGT, CGT y ÚTIL, pausara ayer el conflicto, aunque la convocatoria de parón indefinido se mantiene. Un trabajador de la empresa en la central de Getafe ha explicado que el regreso ha estado marcado por “la desconfianza hacia la dirección de la empresa”. No ha sido el único. La percepción generalizada entre la plantilla es de un clima de “bajón”, “desánimo” y “enfado”, según media decena de empleados —que han preferido mantener el anonimato—de la planta madrileña, la principal de la empresa en España porque emplea a 9.000 de los 14.000 trabajadores en el país.
Las “bases y compromisos principales” del preacuerdo alcanzado con Industria se someterán a referéndum la semana que viene en un clima de división y desánimo
La plantilla en paro de Airbus España, en su mayoría, se ha reincorporado este miércoles después de que el comité de huelga, conformado por UGT, CGT y ÚTIL, pausara ayer el conflicto, aunque la convocatoria de parón indefinido se mantiene. Un trabajador de la empresa en la central de Getafe ha explicado que el regreso ha estado marcado por “la desconfianza hacia la dirección de la empresa”. No ha sido el único. La percepción generalizada entre la plantilla es de un clima de “bajón”, “desánimo” y “enfado”, según media decena de empleados —que han preferido mantener el anonimato—de la planta madrileña, la principal de la empresa en España porque emplea a 9.000 de los 14.000 trabajadores en el país.
Los trabajadores han regresado tras más de 35 días de huelga indefinida, después de que la plantilla de Airbus España votase a favor de continuar con el paro por un estrecho margen y, ante el ajustado resultado, el comité decidiese pausarla. Los seis centros españoles -Getafe, Illescas (Toledo), Albacete, Cádiz y los centros sevillanos de Tablada y San Pablo-, votaron para decidir si mantener o no la huelga hasta que se someta a referéndum el preacuerdo alcanzado el viernes entre la dirección de la empresa y algunos sindicatos mayoritarios. Al intentar contactar con la empresa para sondear el ambiente del regreso, no se ha obtenido respuesta.
La compañía ha comunicado este miércoles a los trabajadores que el referéndum se llevará a cabo la semana que viene, sin una fecha específica, pero en el mensaje enviado han señalado que solo se votarán las “bases y compromisos principales” del preacuerdo, y que la versión definitiva del texto se negociará y redactará en caso de validarse. Esta noticia ha encendido el ánimo de muchos de los huelguistas reincorporados hoy en Getafe, según fuentes de la plantilla, porque temen que algunos términos del preacuerdo puedan cambiar una vez se negocie un texto final. Un empleado de la división de Defensa ha resumido este malestar: “Vamos a votar sin conocer los detalles del acuerdo final”.
El preacuerdo, conocido el viernes pasado, resume los puntos principales del nuevo acuerdo. Los trabajadores entrevistados coinciden en que “la sensación de la plantilla” es que el texto “no da ninguna garantía” y quieren todos los detalles del preacuerdo antes de votar. Por ejemplo, en materia salarial, el escrito contempla el “compromiso de pago del IPC real” y la “recuperación del poder adquisitivo de un 7,95% distribuido proporcionalmente en cuatro años”, repartido en subidas anuales del IPC más un 2% hasta 2028, y un 1,95% en 2029. Según concreta un empleado de la división de defensa, la empresa no ha aclarado si estas subidas van a aplicarse a partir de 2028, cuando entre en vigor el nuevo convenio colectivo: “Espero que el preacuerdo sea la base del nuevo convenio, pero es verdad que hay dudas sobre si los acuerdos que se firmen ahora se van a mantener”.
La política de teletrabajo es otro ejemplo de la desconfianza de los trabajadores respecto a que algunos términos del preacuerdo cambien después de votarse en referéndum o a partir de la entrada del convenio colectivo. El empleo remoto ha sido uno de los temas candentes de la convocatoria de huelga actual, vigente desde el 25 de agosto, la segunda desde que estalló el conflicto en julio. Según una trabajadora de Airbus Comercial, la gota que colmó el vaso fue una carta que mandó la empresa a los trabajadores el 9 de junio.
En ella, la empresa apeló a la “cooperación e interacción entre las personas” para justificar una rebaja de dos días semanales a uno el teletrabajo a partir de este septiembre. En el preacuerdo alcanzado el viernes se contempla mantener los dos días, pero esta trabajadora asegura que, “debido a la desconfianza hacia la directiva”, tiene dudas sobre cómo se redactará en un hipotético acuerdo final si se aprueba el preacuerdo en referéndum.
La división de Espacio de Airbus también ha estado en el centro del debate desde que arrancó la huelga, ya que está previsto que la sección se fusione con las divisiones espaciales de Thales y Leonardo para crear un gigante europeo de satélites y defensa a partir de 2027, en un proyecto llamado BROMO. Según han explicado dos trabajadores de la división de Defensa de la empresa, la compañía no ha aclarado cuáles van a ser las condiciones laborales de los empleados de Espacio que se incorporen a BROMO a partir del año que viene.
El texto explica que van a mantener las condiciones del convenio colectivo actual “hasta que exista un nuevo convenio colectivo”. Entre la plantilla genera incertidumbre que no haya mayor concreción sobre esta materia en el preacuerdo que va a someterse a votación. “Queremos tener garantías de que por el hecho de verse arrastrados a otra empresa no vean peligrar sus condiciones laborales”, remata uno de ellos.
La planta de Getafe fue, junto a la de San Pablo (Sevilla), la única de las seis españolas en la que los trabajadores votaron a favor de mantener la huelga. Pero a diferencia de la sevillana, donde un 76% de los que votaron abogaron por seguir el paro -y dónde este miércoles algunas personas lo han mantenido, así como los piquetes, según fuentes sindicales-, el resultado en la madrileña fue muy ajustado: un 46,2% a favor del paro frente a un 45,4% en contra (8,4% de abstenciones).
Javier Rodríguez, trabajador de la empresa, atribuye este resultado al “desgaste, anímico, físico y psicológico” de la plantilla, tras más de 30 días de huelga: “Muchos compañeros han estado todos los días desde las 5:30 de la mañana en las puertas”. También destaca el desgaste económico, ya que cada día de huelga es uno sin cobrar y “hay que pagar hipotecas, alquileres y los libros de los hijos en la vuelta al colegio”.
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