La única certeza de la última andanada arancelaria anunciada por Donald Trump para 60 países, entre ellos España y el resto de la Unión Europea, es que eleva la sensación de caos en el comercio con Estados Unidos. Los nuevos tipos de entre el 10% y el 12,5% sitúan a todos esos territorios ante la duda de a qué productos afectarán y cuáles serán las excepciones. En el caso de la UE, la incógnita principal es cómo convivirá ese nuevo marco con el acuerdo, bastante ventajoso para EE UU, que firmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con el propio Trump hace casi un año en Escocia. La industria española ya empieza a temer que ese nuevo esquema implique, para algunos sectores, triplicar el coste actual de exportar a Estados Unidos. Otros, por contra, pueden salir aliviados.
El argumento de Trump resulta casi sarcástico viniendo de un país con una regulación laboral mucho más laxa que la europea
La única certeza de la última andanada arancelaria anunciada por Donald Trump para 60 países, entre ellos España y el resto de la Unión Europea, es que eleva la sensación de caos en el comercio con Estados Unidos. Los nuevos tipos de entre el 10% y el 12,5% sitúan a todos esos territorios ante la duda de a qué productos afectarán y cuáles serán las excepciones. En el caso de la UE, la incógnita principal es cómo convivirá ese nuevo marco con el acuerdo, bastante ventajoso para EE UU, que firmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con el propio Trump hace casi un año en Escocia. La industria española ya empieza a temer que ese nuevo esquema implique, para algunos sectores, triplicar el coste actual de exportar a Estados Unidos. Otros, por contra, pueden salir aliviados.
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