Skip to content
  sábado 25 julio 2026
Trending
21 de mayo de 2025Tres expertas en psicología forense publican una obra clave sobre divorcios conflictivos y salud mental infantil 19 de marzo de 2026Julia Crespo Benito emociona con una novela histórica premiada que reivindica la memoria como camino hacia la reconciliación 14 de julio de 2026DeepSeek acelera los preparativos para salir a Bolsa 23 de julio de 2026Lagarde mantiene tipos en el 2,25% y deja la siguiente subida para septiembre: “El shock energético puede intensificarse” 5 de mayo de 2026Sant Jordi revive la memoria y el misterio: Julio Mauriz presenta “El joven que soñaba con ser el Cid Campeador” 4 de febrero de 2026Antonio Eduardo Villella abre un nuevo horizonte de introspección poética contemporánea 10 de septiembre de 2024‘Entre (des)gracias y circo’, una obra que revela los entresijos de la política y la religión en San Agustín 8 de octubre de 2025Gibran Domínguez Avilés sorprende con El Asesino de Abril 24 de junio de 2024Letrame Grupo Editorial revela las facetas inéditas del trabajo en un tanatorio 2 de abril de 2025Francisco Rodríguez Mayobre firma un brillante debut literario con una historia que navega entre la emoción y la aventura
  • Contacto
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  • Titulares
  • Deportes
  • Política
    • Nacional
    • Internacional
  • Policiales
  • Cultura
  • Economía
  • Sociedad
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  • Titulares
  • Deportes
  • Política
    • Nacional
    • Internacional
  • Policiales
  • Cultura
  • Economía
  • Sociedad
  • Contacto
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  Economía  La renuncia de la Fed al ‘forward guidance’ puede acabar en autogol
Economía

La renuncia de la Fed al ‘forward guidance’ puede acabar en autogol

25 de julio de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Kevin Warsh aprovechó su primera rueda de prensa como presidente de la Reserva Federal, el mes pasado, para prometer reformas de calado en el banco central estadounidense, guiadas por cinco grupos de trabajo para el avance de la política monetaria e integradas por una nómina de expertos de primer nivel. Su primer objetivo es la política de comunicación de la Fed y, muy en particular, la moda de la transparencia que ha barrido la banca central mundial durante las dos últimas décadas. El problema es que callarse sin más no va a funcionar.

Seguir leyendo

 Warsh culpa a la transparencia de haber convertido a los mercados en un espejo de la Reserva Federal  

Kevin Warsh aprovechó su primera rueda de prensa como presidente de la Reserva Federal, el mes pasado, para prometer reformas de calado en el banco central estadounidense, guiadas por cinco grupos de trabajo para el avance de la política monetaria e integradas por una nómina de expertos de primer nivel. Su primer objetivo es la política de comunicación de la Fed y, muy en particular, la moda de la transparencia que ha barrido la banca central mundial durante las dos últimas décadas. El problema es que callarse sin más no va a funcionar.

La bestia negra de Warsh es la práctica del forward guidance, por la que las autoridades monetarias complementan sus decisiones de tipos anticipando hacia dónde esperan que se mueva la política en un horizonte adicional. La Fed dio sus primeros pasos en esa dirección en diciembre de 2008, cuando afirmó que las condiciones “probablemente justifiquen niveles excepcionalmente bajos de los tipos de los fondos federales durante algún tiempo”, antes de comprometerse de forma explícita, en agosto de 2011, a mantenerlos bajos “al menos hasta mediados de 2013”. Al año siguiente incorporó a la ecuación umbrales de paro y de inflación.

El mes pasado, Warsh se despidió de todo aquello. “Hemos abandonado el forward guidance”, explicó. También mostró su desdén por la costumbre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de publicar previsiones de las principales variables económicas en su Resumen de Proyecciones Económicas (SEP), y evitó de manera deliberada aportar las suyas.

Más noticias

La patronal madrileña apoya a Garamendi en las elecciones de CEOE

13 de julio de 2026

Banco Sabadell gana 971 millones en medio año y destaca la recuperación del “ritmo comercial”

24 de julio de 2026

El Sabadell ficha en el Santander a Adela Martín para que lidere su banca privada

23 de julio de 2026

Carlos Cuerpo, el vuelo imperturbable de un vicepresidente

19 de julio de 2026

La alergia de Warsh a estas prácticas se asienta en la nostalgia de lo que podría llamarse la visión clásica de la política monetaria. Según ese enfoque, los inversores, en busca de beneficio, colocan sus carteras a partir de su lectura de los fundamentales de la economía. Al condicionar sus decisiones a los precios de los activos resultantes, los banqueros centrales pueden aprovechar la capacidad del mercado para sintetizar información privada dispersa mientras persiguen su objetivo de inflación.

Si los bancos centrales ofrecen indicaciones explícitas sobre sus propias decisiones futuras, sostiene la crítica, introducen un bucle de retroalimentación desastroso. En lugar de perder el tiempo evaluando los fundamentales, los inversores tomarán el atajo de limitarse a poner precio a la senda que el banco central ya ha anunciado. El flujo de información se vuelve circular y pierde su vínculo con la realidad económica subyacente. La tesis de Warsh cuenta con un aval reciente y doloroso. Cuando estalló la pandemia de covid, a principios de 2020, la Fed recortó a toda prisa su tipo de referencia hasta la horquilla del 0%-0,25%. En septiembre de aquel año, el banco central anunció de forma explícita que no volvería a subirlos hasta que el mercado laboral fuera compatible con el pleno empleo y la inflación superase su objetivo del 2% durante algún tiempo. El resultado fue que, cuando la inflación subyacente –a que excluye alimentos y energía– empezó a dispararse a comienzos de 2021, las expectativas de tipos que reflejaba la rentabilidad del bono estadounidense a dos años siguieron clavadas en el suelo.

Solo cuando el FOMC parpadeó y retiró, en diciembre de 2021, la etiqueta de inflación transitoria empezaron los inversores a descontar la realidad de una economía recalentada. Para entonces, la subyacente rebasaba el 5,5%. El propio FOMC, mientras tanto, había interpretado la calma del mercado de deuda soberana como una confirmación independiente de que los precios sí se moderarían pronto. Su despegue se retrasó todavía más. Cada parte daba por hecho que la otra vigilaba los fundamentales. En realidad, no hacían más que mirarse el uno al otro.

Al renunciar al forward guidance, Warsh espera romper ese bucle autorreferencial y obligar a los mercados a volver a poner precio a los riesgos de fondo. Eso, argumenta, devolverá valor informativo a los precios de los activos y, con él, la brújula a quienes deciden.

Es una idea atractiva. Pero hay tres razones para dudar de que la visión clásica de Warsh sea realista en el sistema financiero contemporáneo, si es que alguna vez lo fue.

La primera: aunque los manuales sostengan que los mercados ponen precio a los fundamentales económicos, los inversores saben perfectamente que con la misma frecuencia reflejan pura especulación sobre lo que piensan los demás participantes. “Dedicamos nuestra inteligencia a anticipar lo que la opinión media espera que sea la opinión media”, lo formuló el economista John Maynard Keynes; “y creo que hay quienes practican el cuarto grado, el quinto y grados superiores”.

La segunda: Keynes escribía cuando los mercados financieros eran coto exclusivo de una élite profesional. En la era de las aplicaciones de inversión como Robinhood, de las opciones con vencimiento a cero días, de los mercados de predicción y de la negociación 24 horas, cuesta aún más creer que el inversor de a pie vaya a dejar de especular sobre cómo reaccionará el banco central a los acontecimientos económicos, lo explicite este o no. Además, Keynes no tuvo que lidiar con la revolución de las redes sociales, que ha convertido la exigencia de rendir cuentas al instante en un hecho inevitable. Cuando el presidente de Estados Unidos se dirige con regularidad a los votantes sin filtro desde su móvil, ya no se sostiene la idea de que los amos financieros del país puedan hacer política monetaria sin explicarse ellos también de forma directa.

El plan de Warsh arrastra, por último, un dilema financiero de fondo. La obsesión de los inversores con las intenciones de la autoridad monetaria puede, en efecto, dificultar el calibrado de la política. Pero, paradójicamente, esa misma obsesión es imprescindible para que la política surta el efecto deseado. Es la paradoja que capturó Mervyn King, entonces gobernador del Banco de Inglaterra, en su célebre comparación entre una política monetaria exitosa y el gol del siglo de Diego Armando Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986. Maradona sorteó a cinco defensas corriendo casi en línea recta precisamente porque sus rivales esperaban que se desviara. King sostenía que un banco central solo alcanza sus objetivos de manera eficiente si consigue que los inversores anticipen lo que haría en caso de que las circunstancias lo exigieran. “No solo importan las expectativas sobre la política monetaria”, resumió una vez Michael Woodford, gurú de la economía monetaria del siglo XXI: “al menos en las condiciones actuales, poco más importa”. Es probable que la opinión de King pese: Warsh lo ha nombrado asesor en materia de comunicación de la Fed.

Warsh hace bien en temer que la política monetaria moderna acabe hundida en un cenagal posmoderno poco presentable. Pero, en la era digital, el flujo circular de información es el agua en la que nadamos. La clave para evitar un fallo de comunicación no es el silencio, sino la ambigüedad constructiva. Como dicen los comentaristas de fútbol: no basta con cerrarse atrás; hay que tener al rival adivinando.

 Feed MRSS-S Noticias

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Una joven lesionada en choque entre automóvil y camioneta
Una nueva andanada comercial repleta de incógnitas
Leer también
Economía

Los afectados por los incendios cuentan con cuatro días de permiso retribuido en el trabajo

25 de julio de 2026
Economía

Convocadas más de 5.500 plazas de personal laboral fijo en la Administración General del Estado

25 de julio de 2026
Economía

Los trabajadores de Airbus votan en contra del acuerdo con la empresa de revisión salarial y teletrabajo

25 de julio de 2026
Economía

¡Que viene el lobo! Viene, ¿y qué?

25 de julio de 2026
Economía

Bruselas versus Google: una lucha de casi 10 años con más de 10.000 millones en multas bajo la presión de Trump

25 de julio de 2026
Economía

El nuevo muro arancelario de Trump amenaza con triplicar los costes de exportación para sectores clave de la industria española

25 de julio de 2026
Cargar más
    CULTURAMONTEVIDEO.COM © 2024 | Todos los derechos reservados
    • Contacto
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad