Europa destapa que la tarifa regulada de luz en España, denominada Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC), no solo fue más competitiva respecto del agregado de contratos del mercado libre que comercializan las principales eléctricas, sino que además bajó entre la primera y la segunda mitad del año. Esto contrasta con la subida que experimentaron los usuarios que optaron por las ofertas del ámbito liberalizado, según se desprende de los datos facilitados por Eurostat, la oficina de estadística europea, y los boletines de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Eurostat revela que las tarifas que suministran las eléctricas subieron más del 3,1% entre el primer semestre de 2025 y el segundo. En ese periodo, el denominado PVPC se redujo más de un 2%
Europa destapa que la tarifa regulada de luz en España, denominada Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC), no solo fue más competitiva respecto del agregado de contratos del mercado libre que comercializan las principales eléctricas, sino que además bajó entre la primera y la segunda mitad del año. Esto contrasta con la subida que experimentaron los usuarios que optaron por las ofertas del ámbito liberalizado, según se desprende de los datos facilitados por Eurostat, la oficina de estadística europea, y los boletines de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
La caída del PVPC entre el primer semestre y el segundo de 2025 fue de más del 2%, según los cálculos a los que ha tenido acceso este diario, elaborados por expertos del sector a partir de los datos de Eurostat y la CNMC. Concretamente, el kilovatio por hora —incluidos todos los impuestos, cargos, peajes y el resto de conceptos de la factura eléctrica— pasó de 0,2119 euros a 0,2074 euros.
La bajada es especialmente significativa para más de ocho millones de usuarios, que representan alrededor del 27% del total. Y es que el segundo semestre del pasado año estuvo marcado por la operación reforzada que aplica Red Eléctrica después del apagón y que supone un coste añadido para los consumidores en el recibo. Sin embargo, el efecto de bajada de precios en el mercado mayorista, impactado por la reducción que aportan las renovables, fue más pronunciado y neutralizó dicho sobrecoste.
Sin embargo, los clientes con contratos en mercado libre que ofertan las comercializadoras -que son la gran mayoría- experimentaron subidas en su factura entre los seis primeros meses de 2025 y los seis últimos. Concretamente, la subida fue de más del 3,1% para el total de los más de 22,3 millones de usuarios, que representan un 73% del total de consumidores, según los datos del último informe de supervisión de cambios de comercializador de la CNMC. Esto significa que el agregado de estos consumidores que optaron por el ámbito liberalizado pasó de pagar 0,2804 euros por kWh a 0,2898 euros por kWh.

Del global de contratos con tarifa libre, las mayores comercializadores son Iberdrola (más de siete millones de clientes), Endesa (casi 5,8 millones de usuarios), Naturgy (2,8 millones de consumidores), Repsol (1,75 millones de suministrados) y TotalEnergies (884,019 clientes). En total, las grandes energéticas suman más de 18,3 millones usuarios de luz en tarifas de mercado. Los otros casi cuatro millones están con contratos de comercializadoras de luz independientes.
En su conjunto, con los contratos de tarifa libre (aproximadamente el 75% de la energía vendida) y tarifa regulada (25% de la energía vendida), la luz subió del primer semestre al segundo de 2025 un 2,14%, tal y como registra Eurostat: de 0,2612 euros el kilovatio hora a 0,2669 euros por kilovatio hora.
Según se desprende de los datos de la oficina de estadística europea, el consumidor medio (que consume entre 2.500 y 5.000 kWh al año) con tarifa en el mercado libre pagó casi un 40% más que el de la tarifa regulada en 2025. Mientras que los clientes de PVPC abonaron a 0,2074 euros el kWh, el agregado de las tarifas libres se situaron en 0,2898 euros kWh al término del año pasado. Esta prima del 40% se explica en parte, apuntan fuentes del sector, a que se trata en la mayoría de casos de precios fijados a un año que no fluctúan y están exentos de subidas y bajadas, con lo que protegen al usuario de incrementos abruptos.
Sin embargo, tampoco pueden aprovecharse de las caídas de precios en los mercados mayoristas, por lo que los expertos consultados creen que las comercializadoras aplicaron en la segunda mitad de 2025 un margen de comercialización muy superior al de la tarifa regulada, que sí fluctúa y está vinculado en parte al precio mayorista -conocido como pool-, amortiguado por un mix de energía comprada en los mercados a plazo o futuros.
Otras fuentes destacan que, precisamente el hecho de que los contratos de mercado libre sean anuales, explica en parte la subida del primer al segundo semestre, ya que las renovaciones tuvieron una subida significativa para que las comercializadoras pudieran compensar los costes que no pudieron trasladar en los primeros meses posteriores al apagón, cuando Red Eléctrica ya aplicaba la operación reforzada para evitar una caída masiva del sistema como la del 28 de abril. De hecho, Iberdrola y Endesa acusaron en octubre un golpe por esta razón de 360 millones. Ya advirtieron entonces que para 2026 esperaban tener todos los contratos renovados con los costes del apagón trasladados a sus clientes.
La cuestión ha generado controversia entre distintas partes. El pasado 27 de abril, las grandes eléctricas y la industria pidieron aligerar la factura de la luz trasladando cargos entre usuarios y bajando impuestos. Aelec, la asociación que representa a Iberdrola, Endesa y EDP, lamentó en un comunicado que los servicios de ajuste se encarecieron hasta los 1.800 millones de euros en los cuatro primeros meses de 2026: hasta los 0,02358 euros por kWh, según datos de Red Eléctrica. En este concepto también está incluido el recargo antiapagón por la operación reforzada que aplica Red Eléctrica, pero hay otros conceptos. Sin embargo, el operador del sistema no lo desagrega y solo reconoce 660 millones de coste por la operación reforzada desde el 29 de abril de 2025 -día siguiente a la caída del sistema eléctrico- a marzo de 2026.
Sea como fuere, los datos de Eurostat revelan que los grandes consumidores también vieron abaratada la factura eléctrica del primer semestre al segundo. Concretamente, pagaron un 5,87% menos pese a la operación reforzada que empezó a aplicarse en mayo. Solo los clientes industriales electrointensivos, que son los de altísimo consumo de luz, sufrieron una subida en el recibo. Eso se debió a que no se les aplicó en la segunda mitad del año pasado la bonificación del 80% de los peajes que sí disfrutaron hasta julio de 2025. El nuevo decreto para hacer frente a la crisis energética por la guerra de Oriente Próximo de nuevo incluye esta rebaja de peajes, un concepto fijo que se paga en el recibo para sufragar los costes del sistema.
En la comparativa con Europa, la oficina estadística de Bruselas también recoge el efecto de bajada de precio a causa de la introducción de más energías renovables en España respecto de otros países. Eurostat confirma que mientras que en la década pasada España estaba entre los cinco países con la luz más cara, al término de 2025 ya tenía por delante otros 11 países con el precio de la electricidad más elevado: Irlanda, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Austria, República Checa, Italia, Rumania, Chipre, Suecia y Polonia.
En la media de la zona euro, el kWh costó 0,2999 euros, frente a los 0,2669 de España. No obstante, países de nuestro entorno como Francia o Portugal aún pagan el kWh de electricidad más barato.
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