Dos décadas después del estallido de la burbuja inmobiliaria, el negocio que dio origen a las grandes compañías que nacieron para gestionar los activos tóxicos de bancos y cajas muestra claros síntomas de agotamiento. Muchos de esos servicers buscan ahora una nueva razón de ser. Aliseda, creada en su día para absorber el ladrillo problemático de Banco Popular y hoy controlada por Blackstone, es uno de los ejemplos más visibles de esa transformación. La compañía ha dejado atrás el papel clásico de servicer para reinventarse como gestora especializada en asesoramiento patrimonial, gestión urbanística y captación de activos de inversores nacionales.
Aliseda, propiedad del gigante del capital riesgo Blackstone, convierte el negocio urbanístico y la captación de activos de inversores nacionales en los pilares de su crecimiento
Dos décadas después del estallido de la burbuja inmobiliaria, el negocio que dio origen a las grandes compañías que nacieron para gestionar los activos tóxicos de bancos y cajas muestra claros síntomas de agotamiento. Muchos de esos servicers buscan ahora una nueva razón de ser. Aliseda, creada en su día para absorber el ladrillo problemático de Banco Popular y hoy controlada por Blackstone, es uno de los ejemplos más visibles de esa transformación. La compañía ha dejado atrás el papel clásico de servicer para reinventarse como gestora especializada en asesoramiento patrimonial, gestión urbanística y captación de activos de inversores nacionales.
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