Gana el enfado y el desencanto político. Ganan las emociones por encima del contenido serio. Gana la imagen de un futuro presidente, el candidato ultra Ulrich Siegmund, conduciendo la Vespa de la antigua RDA, una Simson Schwalbe, y prometiendo que “todo es posible” y reclamando “la Alemania de siempre, fuerte y segura”. Y gana el reto ciudadano al Estado del este, Sajonia-Anhalt, en el que probablemente va a entrar un gobierno de ultraderecha pura y dura que será asistido por una ultraizquierda populista, nacionalista y también extremista.
Sajonia-Anhalt afronta un Ejecutivo de extrema derecha que necesitará el respaldo del populismo de izquierdas
Gana el enfado y el desencanto político. Ganan las emociones por encima del contenido serio. Gana la imagen de un futuro presidente, el candidato ultra Ulrich Siegmund, conduciendo la Vespa de la antigua RDA, una Simson Schwalbe, y prometiendo que “todo es posible” y reclamando “la Alemania de siempre, fuerte y segura”. Y gana el reto ciudadano al Estado del este, Sajonia-Anhalt, en el que probablemente va a entrar un gobierno de ultraderecha pura y dura que será asistido por una ultraizquierda populista, nacionalista y también extremista.
A pesar de todas las advertencias de los expertos políticos y económicos, casi uno de cada dos votantes apostó el pasado domingo por un modelo político extremo. Alternativa para Alemania (AfD) ganó las elecciones con un programa que apunta la salida de Alemania de la eurozona, la vuelta al marco alemán fuerte y la reemigración, entendida como la expulsión de quienes no estén integrados.
No es solo el factor económico lo que arrastra al público a la extrema derecha, sino las ganas de cambio. Alemania y su Gobierno, aturdidos, buscan ahora una respuesta política. Económicamente, según los grandes investigadores alemanes, será una catástrofe. Calificado como “partido extremista”, que va “contra los principios de las libertades democráticas”, Alternativa para Alemania (AfD) costará una pérdida de 3.200 millones de euros al Estado de Sajonia-Anhalt en los próximos cinco años y de 14.000 puestos de trabajo, según los investigadores económicos del IWH. La incógnita es qué pasará además con las minorías, la escuela y los organismos culturales, los medios de comunicación públicos, y con los ciudadanos sin pasaporte alemán. Uno de cada cinco médicos es extranjero en Sajonia-Anhalt. AfD ha expresado claramente que no quiere “especialistas procedentes de culturas foráneas”. En su programa expone 43 puntos dedicados a cómo impedir la entrada de emigrantes. Siegmund quiere abandonar “la cultura de la culpa histórica” y abrazar “la Alemania de siempre”. AfD alcanza con emociones. Con la ilusión de un cambio sistemático para salir del estancamiento estructural.
No gobernará sola como deseaba. Dispone de 39 asientos y le faltan otros tres. Necesitará el apoyo de otro partido populista, BSW, un partido de ultraizquierda que gira en torno a la figura excéntrica de Sahra Wagenknecht, que reclama “una pausa migratoria” y rechaza “ayuda militar a Ucrania”. En solo cuatro años, Alternativa para Alemania ha duplicado sus resultados, convirtiéndose ahora con casi el 44% de los votos en el primer partido, seguido por el democristiano CDU (17,2%), y el socialdemócrata SPD (9,3%).
La ultraderecha machaca así a los partidos democráticos que han definido Alemania desde la Segunda Guerra Mundial y la han convertido en un país rico, abierto, solidario, consensuado y europeísta. Los dos extremos que probablemente se unan para gobernar, AfD y BSW, coinciden además en su perfil prorruso y contra las sanciones económicas a Rusia. Sahra Wagenknecht defiende la compra de energía rusa, aunque ello contribuya a financiar su economía de guerra. De no coaligarse, AfD podría gobernar con el apoyo puntual de BSW.
Tras el golpe del pasado fin de semana se consolida el ascenso ultra en el corazón democrático europeo. El enfado colectivo (Alemania no tira…), la amenaza de caída socioeconómica, la inseguridad ante el futuro, la percepción de que el compromiso político democrático frena… Algunas de las razones para decir “probemos algo nuevo” o “Extranjeros, fuera; Alemania, primero”. Al mismo tiempo, la ultraderecha asusta a los inversores, a los empresarios, y a la emigración profesional que la economía necesita (sobre todo la economía de las regiones depauperadas del este de Alemania que votan AfD). Y, ¿ahora qué? La extrema derecha alemana no está sola. Tiene a Austria como modelo. Antes de las elecciones, una delegación de la AfD se asesoró en Salzburgo para saber actuar a su llegada al poder.
Los retos reales hoy son el envejecimiento demográfico y la reestructuración industrial. A pesar de la crisis actual y los riesgos económicos, Alemania cuenta con ingentes recursos (industriales, tecnológicos, científicos, universitarios, etcétera) para reinventarse y mirar el futuro con optimismo. Pero la AfD atiza el miedo y añora el pasado. Obviando que la Alemania de los 90 no era el paraíso. Tras la reunificación hubo paro masivo y muchos ciudadanos tuvieron que desplazarse al oeste para encontrar trabajo. No obstante, hoy el problema sigue siendo la falta de perspectivas para muchos jóvenes que abandonan todavía el este para avanzar profesionalmente en los Estados occidentales.
¿Quiénes sufrirán más bajo un Gobierno ultra? Sobre todo, sus mismos votantes. Lo dice uno de los grandes investigadores económicos alemanes, Marcel Fratzscher, jefe del Instituto berlinés DIW: Alternativa debilitará la democracia y la economía. De gobernar Alemania, el país registraría una pérdida de ingresos del 6,2%. Según Fratzscher, sufrirán las regiones en las que AfD es fuerte. Es decir, regiones estructuralmente debilitadas, que padecen el envejecimiento demográfico y no cuentan con grandes consorcios. Sin embargo, el proteccionismo que reclama AfD será perjudicial. “La mitad de la economía alemana depende de las exportaciones, sobre todo de las ventas a otros países de la UE”. ¿Qué sería de Alemania con aranceles, sin la moneda común, y volviendo a las energías fósiles?
AfD se orienta hacia el partido ultraconservador FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), la fuerza más votada pero excluida del Ejecutivo austríaco. Alternativa descarta el curso moderado de Marine Le Pen o de Giorgia Meloni. Y quiere establecerse a largo plazo en Alemania. AfD y FPÖ están interesados en un eje Berlín-Viena, según apunta el diario Süddeutsche Zeitung. El austríaco ya asesora al alemán en el asunto del cordón sanitario que atenaza a la ultraderecha alemana. El diputado austríaco Hubert Fuchs, experto en finanzas y en negociaciones de coalición, fue secretario de Finanzas en el Gobierno del popular Sebastian Kurz (en la coalición FPÖ y ÖVP) hasta 2019. FPÖ cuenta además con una red de medios políticamente próximos. Alexander Höferl, responsable parlamentario de negocios del FPÖ, también asesora como experto en medios a Alternativa para Alemania.
Los investigadores del Instituto económico IWH, de Halle, concluyen que un gobierno de AfD costaría al Estado de Sajonia-Anhalt una pérdida de 3.200 millones de euros en cinco años, si implementara la política que promete. También apuntan una pérdida de 14.000 puestos de trabajo hasta 2031 en un Land que ya registra déficit de trabajadores cualificados. Casi el 30% de los empleados de nacionalidad alemana es mayor de 55 años. Hasta 2031 más de 61.000 se jubilarán. Pero AfD no atraerá a trabajadores de fuera. Reint Gropp, presidente de IWH y autor del estudio, asegura que caerá el crecimiento económico entre un 0,5 y un 1% anualmente. Los investigadores han estudiado la evolución económica de las regiones italianas gobernadas por Lega Nord y las consecuencias del Brexit para el Reino Unido. También qué ha pasado en los municipios alemanes gobernados por la ultraderecha. Según IWH, resultarán afectados los sectores de Sajonia-Anhalt en los que se observa ya un déficit de especialistas y en los que existe un elevado porcentaje de extranjeros, como gastronomía, construcción, logística, industria de la alimentación y sanidad.
La alianza Widersetzen (En contra) llama a protestar ante el Parlamento regional el día de la elección del presidente del Land. “Para impedir una culpa histórica”. AfD alcanza en las encuestas el 30% en toda Alemania. Las elecciones están previstas para 2029.
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