El Tesoro de EE UU ha triplicado el tamaño inicial de su próxima recompra de deuda pública a largo plazo, una decisión que fue recibida con decepción por parte de un mercado que esperaba más decisión a la hora de intervenir. El departamento dirigido por Scott Bessent comprará hasta 6.000 millones de dólares de títulos en circulación con vencimientos de entre 10 y 20 años. Se trata de la primera operación de este tipo dentro del programa ampliado de recompras, que pone de manifiesto la determinación del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de frenar el reciente aumento de los costes de financiación.
La deuda a 10 años sube al 4,85% porque el mercado esperaba una operación todavía más agresiva
El secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, ha retado a los operadores a poner a prueba su determinación para fortalecer la moneda japonesa y aseguró que, cuando interviene en los mercados, lo hace con información privilegiada sobre los planes de las autoridades niponas. “Ahora la banca soy yo, así que cuando intervenimos sobre el yen japonés tengo una idea bastante precisa de lo que harán Japón, el Banco de Japón y los responsables políticos japoneses”, dijo Bessent durante un acto celebrado el martes en la Universidad Metodista del Sur, en Texas. “Pueden apostar contra mí si quieren”.
Las declaraciones son las más contundentes realizadas hasta ahora por Bessent dentro de su extraordinaria campaña para doblegar a los mercados a su voluntad, incluso frente al escepticismo de los inversores. El antiguo gestor de fondos de cobertura, que se hizo famoso por sus grandes apuestas sobre divisas, supervisó recientemente las primeras compras de yenes por parte de las autoridades estadounidenses en tres décadas y sorprendió a los participantes del mercado el mes pasado con planes para acelerar las recompras de deuda pública estadounidense a fin de contener el repunte de las rentabilidades.
Los comentarios de Bessent también reflejan su inusual grado de implicación en la política económica japonesa. Japón es uno de los mayores tenedores de deuda estadounidense del mundo. Bessent ha coordinado las intervenciones cambiarias con la ministra japonesa de Finanzas, Satsuki Katayama, y ha incrementado la presión pública sobre el banco central para que eleve los tipos de interés, una medida que respaldaría al yen y reduciría la necesidad de Japón de vender bonos estadounidenses para intervenir en el mercado. “Cada vez que alguien dice: ‘El secretario del Tesoro está asumiendo un riesgo’… bueno, ese es mi sueño, porque dispongo de información privilegiada”, afirmó Bessent.
El secretario repasaba los episodios en los que ha intervenido en los mercados, incluidas las compras conjuntas de yenes realizadas junto al Gobierno japonés el 31 de julio. Aunque el yen se disparó inicialmente, las ganancias se desinflaron en las sesiones posteriores, en parte porque los operadores destacaron la limitada capacidad del Tesoro estadounidense para desplegar compras de divisas.
Desde entonces, el yen se ha apreciado con fuerza y se aproxima a su nivel más alto del año sin que existan indicios de nuevas intervenciones oficiales. Las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte del Banco de Japón han aportado un respaldo fundamental a la moneda, mientras que la ruptura del nivel de 155 frente al dólar añadió impulso técnico.
Según informan a Bloomberg fuentes del mercado, este viernes el Banco de Japón se inclinará por elevar su tipo de referencia en un cuarto de punto, aunque mantiene abierta la posibilidad de acelerar posteriormente el ritmo de endurecimiento. Durante el último año, Bessent ha insinuado repetidamente que preferiría una subida de tipos del banco central japonés para apuntalar el yen antes que recurrir a intervenciones reiteradas en el mercado.
“Las declaraciones de Bessent tienen un enorme peso. El mensaje es claro: no desafíen al secretario del Tesoro”, dijo Tadashi Matsukawa, responsable de inversiones en renta fija de PineBridge Investments Japan en Tokio. “La antigua idea de que los tipos solo subirían una vez cada varios meses ya no sirve”. El yen sube hoy 0,4%, hasta 153,36 unidades por dólar.
Los fondos de cobertura apuestan por que el cruce dólar-yen caerá por debajo de 150 antes de final de año, y algunas operaciones con opciones a más largo plazo apuntan incluso a 140. El descenso por debajo de 155, un nivel de soporte que no logró romper en mayo pese a la intervención del Ministerio japonés de Finanzas, ha animado a los operadores a aumentar las posiciones bajistas sobre el dólar mediante opciones.
“Los comentarios de Bessent sugieren que espera una corrección adicional que fortalezca al yen incluso desde los niveles actuales”, señaló Takumi Naya, responsable del grupo de negociación de divisas de Sumitomo Mitsui Banking Corp. “Además del cierre de posiciones cortas en yenes, también existe la posibilidad de que los inversores adopten posiciones largas. El dólar-yen podría caer por debajo de 150 incluso este mismo mes”.
El secretario del Tesoro realizó un comentario similar durante un acto del Charlotte Economics Club a principios de este mes, cuando afirmó que “ahora la banca soy yo, así que sé lo que los japoneses están planeando hacer”.
“La frase de Bessent, ‘yo soy la banca’, refleja la mentalidad de un antiguo operador que realmente comprende la dinámica de los mercados, por lo que éstos le muestran cierto respeto”, explicó Kazushige Kaida, responsable de ventas de divisas de State Street Bank & Trust en Tokio. “Tanto en el mercado de bonos del Tesoro como en el del yen, esta serie de advertencias verbales probablemente busca corregir movimientos que considera excesivos”.
Japón gastó la cifra récord de 96.400 millones de dólares (82.500 millones de euros) entre el 30 de julio y el 26 de agosto para apoyar al yen después de que la divisa se hundiera a un mínimo de cuatro décadas. La campaña de intervención también contó con el respaldo de EE UU, aunque las autoridades aún no han confirmado cuántos yenes compró Washington.
Tras decidir ayudar a Japón a sostener su moneda, Bessent permitió que los medios vieran su bloc de notas, donde una lista de tareas incluía la compra de hasta 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) en yenes. En intervenciones anteriores, en 1998 y 2011, la participación estadounidense rondó los 1.000 millones de dólares (860 millones de euros).
“Es posible que los comentarios de Bessent sobre la ‘información asimétrica’ sean simplemente un farol y que no disponga de más información que la que ya descuenta el mercado”, dijo Yujiro Goto, estratega jefe de divisas de Nomura Securities. “La reducción del riesgo de interferencia política por parte de la primera ministra Sanae Takaichi también puede estar contribuyendo a generar impulso para nuevas ganancias del yen”.
Probablemente Japón vendió parte de sus tenencias de activos extranjeros, incluidos bonos del Tesoro estadounidense, para financiar la intervención récord sobre el mercado de divisas, pese a la preocupación existente en Washington por el impacto de esas ventas sobre los rendimientos a largo plazo. Katayama afirmó el martes que la postura japonesa respecto a las divisas no ha cambiado desde la intervención conjunta con EE UU y que las autoridades seguirán tratando de preservar un mercado cambiario ordenado.
Bessent aseguró además el martes que su decisión de ampliar el programa de recompra de deuda pública antigua buscaba calmar una “fiebre” en el mercado de bonos. La medida llegó después de que Stanley Druckenmiller, el multimillonario inversor que fue mentor de Bessent en sus inicios como gestor de fondos de cobertura, sugiriera que su antiguo discípulo está cometiendo un error al intervenir en el mercado de deuda.
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