El Ibex 35 roza los 20.100 puntos en una jornada marcada por la cautela. La escalada de las tensiones comerciales entre EE UU y Canadá y el aumento de la presión de Washington sobre Irán mantienen contenido el apetito por la renta variable en el arranque de una semana decisiva para los mercados. A las incertidumbres geopolíticas se suman dos citas que prometen marcar el rumbo de las Bolsas esta semana: los resultados de Nvidia el miércoles y la intervención del presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole el viernes.
Las Bolsas cotizan sin rumbo fijo ante la incertidumbre provocada por las tensiones geopolíticas
El Ibex 35 roza los 20.100 puntos en una jornada marcada por la cautela. La escalada de las tensiones comerciales entre EE UU y Canadá y el aumento de la presión de Washington sobre Irán mantienen contenido el apetito por la renta variable en el arranque de una semana decisiva para los mercados. A las incertidumbres geopolíticas se suman dos citas que prometen marcar el rumbo de las Bolsas esta semana: los resultados de Nvidia el miércoles y la intervención del presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole el viernes.
El selectivo español ha subido un 0,7% con IAG (+2,25%), CaixaBank (+2,2%) y Cellnex (+2,1%) al frente de las alzas. En el lado de las caídas, Repsol ha perdido un 3,2%, penalizada por el descenso del petróleo, Merlin Properties ha cedido un 1,4% e Indra se ha dejado un 1,2%. En el resto de Europa ha dominado la indefinición. El Dax alemán ha cedido un 0,11%, el Mib italiano un 0,34% y el Cac francés otro 0,37% mientras el Ftse británico ha subido un 0,35%.
Wall Street tampoco encuentra una dirección clara. Al cierre de los mercados europeos, el S&P 500 cae un 0,2% y el Nasdaq se deja un 0,4%, mientras el Dow Jones avanza un 0,3%. La presión vuelve a las compañías tecnológicas ante las dudas sobre si las fuertes inversiones ligadas a la inteligencia artificial podrán traducirse en beneficios suficientes para justificar unas valoraciones cada vez más exigentes. El examen más importante al sector tecnológico llegará el miércoles con la presentación de resultados de Nvidia.
Los inversores no solo esperan que el fabricante de chips presente unos resultados sólidos, sino que vuelva a superar unas expectativas ya de por sí elevadas y confirme que la demanda vinculada a la IA mantiene su fortaleza. “Los inversores no solo se centran necesariamente en el desarrollo de la IA, sino también en qué empresas serán capaces de mostrar una gran disciplina” a la hora de monetizar esas inversiones, señala Beth Wong, especialista sénior en acciones asiáticas de HSBC Asset Management.
La tensión tecnológica ya se dejó notar con fuerza en Asia esta madrugada. El Kospi surcoreano cayó un 3,12%, con Samsung Electronics desplomándose un 8,7%, mientras Alibaba también registró fuertes pérdidas. El castigo refuerza la sensación de que el mercado exige cada vez más pruebas sobre el retorno del gigantesco volumen de inversión destinado al desarrollo de la inteligencia artificial.
A la inquietud bursátil se suma la presión procedente del mercado de deuda. Los rendimientos de los bonos del Tesoro han caído este lunes pero se mantienen en niveles elevados. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúa en torno al 4,69%, mientras que el rendimiento a 30 años marca cerca del 5,23%, próximo a su máximo de los últimos 19 años. En Europa, el bund alemán se sitúa en el 3,27% y el bono español a 10 años español en el 3,7%.
Los analistas de Pimco señalan que detrás del movimiento de las rentabilidades a largo plazo están “el aumento de los niveles de deuda soberana, el fuerte incremento de las emisiones de bonos corporativos relacionadas con la IA y la persistente preocupación por la inflación vinculada a los costes energéticos”. Los expertos de Muzinich ponen el acento en el cambio de comunicación de los bancos centrales. “La Reserva Federal está, en la práctica, cancelando la póliza de seguro que venía proporcionando. La incertidumbre vuelve así a recaer sobre los inversores, que exigen una mayor compensación por unos riesgos frente a los que ya no están protegidos”, valoran en un informe.
Ese cambio coloca todavía más atención sobre Jackson Hole. El discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, será seguido de cerca en busca de pistas sobre las perspectivas de los tipos de interés, aunque los mercados no esperan una orientación futura significativa. “Esta edición podría suponer el funeral de orientación futura”, apunta Mabrouk Chetouane, estratega de Natixis IM Solutions.
El otro foco de riesgo vuelve a ser la geopolítica. EE UU amenazó a Teherán con lo que denominó “la mayor ofensiva financiera jamás desplegada”, anunciando planes para presentar el lunes un amplio paquete de sanciones económicas diseñadas específicamente para penalizar a cualquier nación extranjera o socio comercial que proporcione un salvavidas a Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene prevista una comparecencia este lunes para explicar las nuevas medidas. La retórica provocó una contundente respuesta de Teherán, con funcionarios iraníes prometiendo cerrar por completo todas las exportaciones de energía procedentes del Golfo Pérsico si continúa la guerra económica de Washington.
El escenario se complica por el choque comercial entre EE UU y Canadá. Donald Trump ha impuesto aranceles del 50% sobre 20.000 millones de dólares en productos canadienses tras el fracaso de las negociaciones y Ottawa ha anunciado medidas recíprocas. El temor del mercado es que un nuevo frente proteccionista termine trasladándose al crecimiento y a los costes empresariales.
Pese a la escalada verbal, el petróleo da un respiro. El petróleo brent, de referencia en Europa, cae más de un 1%, hasta unos 92 dólares por barril, después de haberse encarecido un 6,6% la semana pasada. El retroceso alivia parcialmente unos temores inflacionistas que en las últimas sesiones habían contribuido al repunte de las rentabilidades de los bonos.
Con un escenario de tantos riesgos e incertidumbres, los inversores han comenzado la semana sin apostar demasiado por la renta variable. “Los mercados carecen de rumbo al inicio de la semana. Nadie está realizando movimientos importantes antes de que la mayor empresa del mundo publique sus resultados y el nuevo presidente de la Fed nos diga si le preocupa más la inflación o el mercado de bonos”, afirmó Josh Gilbert, analista de eToro.
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