La reelección del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dejó a los inversores atrapados en la resaca ante el desvanecimiento de las perspectivas de recortes del gasto y reformas favorables al mercado que ofrecía su rival. Flávio Bolsonaro llegó a la votación por delante tanto en los sondeos como en los mercados de predicción. Lula contraatacó con propuestas centradas en el bolsillo: elevar un 15% las prestaciones sociales, hacer gratuito el transporte público los fines de semana y reducir la semana laboral sin rebajar los salarios.
El castigo del mercado tras la reelección de Lula es severo, pero las exportadoras aún ofrecen resquicios a los inversores
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
El castigo del mercado tras la reelección de Lula es severo, pero las exportadoras aún ofrecen resquicios a los inversores

La reelección del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dejó a los inversores atrapados en la resaca ante el desvanecimiento de las perspectivas de recortes del gasto y reformas favorables al mercado que ofrecía su rival. Flávio Bolsonaro llegó a la votación por delante tanto en los sondeos como en los mercados de predicción. Lula contraatacó con propuestas centradas en el bolsillo: elevar un 15% las prestaciones sociales, hacer gratuito el transporte público los fines de semana y reducir la semana laboral sin rebajar los salarios.
El índice Ibovespa se desplomó un 10% el lunes, y el real se depreció un 12% frente al dólar. Los bonos soberanos a largo plazo también cayeron, y la deuda con vencimiento en 2056 perdió casi tres centavos por dólar. Detrás está el temor a que las promesas de Lula salgan caras. La deuda pública creció en más de 10 puntos porcentuales en su último mandato, hasta rozar el 83% del PIB. La inflación sigue sobre el objetivo pese a que el tipo de interés está en el 13,75%. Unas prestaciones más generosas podrían impulsar el consumo, pero pueden prolongar los altos costes de financiación y la debilidad de la inversión empresarial.
Aun así, la trayectoria de Lula indica que no tiene por qué condenar a las empresas. En sus dos primeros mandatos, en 2003-11, el bum de las materias primas y una disciplina temprana contribuyeron a que la economía creciera más de un 4% anual. Incluso tras los últimos reveses del mercado, el Ibovespa está un 57% por encima de cuando volvió al poder en 2023.
Es probable que el Congreso limite su margen de actuación. Las mayorías de derecha y centroderecha probablemente frenen sus ambiciones de gasto, pero también podrían obstaculizar los intentos de subir los ingresos y estabilizar la deuda nacional. Los mercados de materias primas ofrecen una perspectiva más alentadora. La subida del petróleo y la soja ha contribuido a ampliar los superávits comerciales. La inversión extranjera directa neta creció un 32% interanual en el primer semestre, según Wells Fargo.
Esas entradas de capital, la mejora de los precios de exportación y el abaratamiento del real ofrecen a los inversores más posibilidades de beneficiarse de lo que sugiere la reacción de los mercados. Las empresas con ingresos en dólares pueden prosperar. En Brasil casi siempre queda algún claro entre las nubes.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.
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