El castigo de los mercados a Brasil tras la victoria de Lula es fácil de explicar: al mercado no le gustan las sorpresas, los candidatos de extrema derecha reman de forma sistemática a favor de las élites económicas y las Bolsas tienden a sobrerreaccionar: si los demás van a vender, es mejor ser el primero que quedarse colgado.
La reacción inicial de los mercados a Lula responde más al rechazo a la incertidumbre que a un juicio fiable sobre su futura gestión
El castigo de los mercados a Brasil tras la victoria de Lula es fácil de explicar: al mercado no le gustan las sorpresas, los candidatos de extrema derecha reman de forma sistemática a favor de las élites económicas y las Bolsas tienden a sobrerreaccionar: si los demás van a vender, es mejor ser el primero que quedarse colgado.
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