El crédito al consumo es un sector delicado, siempre expuesto a los litigios en torno a los intereses que cobra y a la morosidad. Cubre un servicio, el de dar préstamos a gente que los necesita con urgencia, pero a la vez incorpora un importante riesgo de impagos. El banco francés BNP Paribas, en su proceso de salida del negocio minorista, quiere desprenderse de Cetelem, pero no está claro que vaya a encontrar un comprador dispuesto a pagarle lo que pide. Las ofertas de CaixaBank e ING parecen distar de los 1.000 millones a los que aspira BNP, que pretendía inicialmente aprovechar el buen momento que atravesaba el sector, que se ha apagado un poco en estas últimas semanas.
De ganar la entidad española, aumentaría aún más la concentración del sector
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
De ganar la entidad española, aumentaría aún más la concentración del sector


El crédito al consumo es un sector delicado, siempre expuesto a los litigios en torno a los intereses que cobra y a la morosidad. Cubre un servicio, el de dar préstamos a gente que los necesita con urgencia, pero a la vez incorpora un importante riesgo de impagos. El banco francés BNP Paribas, en su proceso de salida del negocio minorista, quiere desprenderse de Cetelem, pero no está claro que vaya a encontrar un comprador dispuesto a pagarle lo que pide. Las ofertas de CaixaBank e ING parecen distar de los 1.000 millones a los que aspira BNP, que pretendía inicialmente aprovechar el buen momento que atravesaba el sector, que se ha apagado un poco en estas últimas semanas.
En el caso de que saliera victoriosa la entidad española, supondría una mayor concentración del mercado de este tipo de créditos, que se sumaría al proceso de reducción de la competencia generalizado en los últimos años en la banca del país. La salida de BNP del mercado español refleja también la necesidad de las entidades francesas de apretarse el cinturón por las turbulencias de su mercado doméstico. ING y CaixaBank están dispuestos a aprovecharlo.
Las fronteras entre bares y supermercados se diluyen, por ahora en un sentido
Un supermercado se parece a un bar o restaurante en que en uno y en otros se manejan alimentos, por lo que el régimen sanitario es el mismo. Se diferencian en el tipo de licencia que requieren para funcionar, y en los requisitos de los establecimientos (aseos, etc.). Ahí puede radicar la base legal para las quejas de los hosteleros ante la creciente oferta de comida y bebida para consumir directamente en las tiendas o en las gasolineras. Dado que en estos tiempos las fronteras comerciales cada vez están más diluidas, no sería de extrañar que los bares optaran por devolver la jugada vendiendo comida sin cocinar.
Con el nuevo impuesto a los ricos ganan los de siempre: los asesores
Los cambios fiscales de calado suelen tener un beneficiario común, los asesores. Es lo que ha vuelto a ocurrir con la implantación del impuesto de solidaridad a las grandes fortunas, anunciado como temporal, pero que ya lleva en vigor casi seis años. Ha reducido, es verdad, los cambios de residencia para ahorrarse el impuesto sobre el patrimonio, pero ha disparado la ingeniería para reorganizar los activos de modo que paguen lo menos posible. El principal problema a la hora de cobrar impuestos a los ricos es que gran parte de su fortuna suele estar en forma de participaciones empresariales. Los pobres suelen carecer de tiempo y capital para acceder a las posibilidades del sistema; los más acaudalados, en cambio, tienen de sobra para que lo hagan por ellos.
La frase del día
Esta vez no es posible responder a las protestas con más gasto público, dadas las cifras de déficit y la presión de los mercados. No tenemos el dinero, así que debemos ser creativos
Roland Lescure, ministro de Economía de Francia
Cada vez hay menos incentivos para facilitar el acceso al efectivo
Las autoridades insisten en la importancia de tener efectivo para situaciones de emergencia, y los propios ciudadanos se resisten a dejar de usarlo, pero la realidad es que cada vez es más difícil. Según un estudio del Banco de España, el 56% de los usuarios de cajeros automáticos encuentran dificultades al recurrir a ellos, ya sea porque están estropeados o porque no tienen billetes. A eso hay que añadir que en las zonas rurales no es fácil acceder al dinero en metálico, aunque iniciativas como Correos Cash traten de paliarlo. La regulación está cada vez más orientada a limitar el uso del efectivo a fin de combatir el fraude (aunque en dictaduras como la china también ayuda al control social). Da la impresión de que hay cada vez menos incentivos para que el acceso al metálico sea fácil.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
