La cronificación del conflicto en Oriente Próximo, junto con la aparición de un nuevo frente que afecta el paso por el estrecho de Bab el-Mandeb, trae consigo un brote de inflación que está siendo particularmente virulento en España. El dato de IPC del mes pasado, con un avance del 4,6% en términos armonizados frente al 3,2% de la eurozona, no deja lugar a dudas. La cuestión es cómo abordar una brecha que era casi inexistente hace poco más de un año, y para ello es preciso identificar si su origen es energético, sectorial, o está ligado al ciclo expansivo que conoce la economía española.
Salarios
Los salarios están jugando un papel de contención ante el riesgo de persistencia de la inflación o efectos de segunda ronda, a tenor de los datos que ofrecen los convenios colectivos. Los salarios pactados en España se incrementan a un ritmo cercano al 3% (con datos hasta agosto), ligeramente por debajo del IPC, y también menos que el año pasado. Una tendencia similar se observa en el conjunto de la eurozona donde los salarios pactados crecen un 2,5%, un ritmo inferior a la inflación y en retroceso con respecto al año pasado.
La brecha de IPC con Europa se debe más a los cuellos de botella que al ‘shock’ energético
La cronificación del conflicto en Oriente Próximo, junto con la aparición de un nuevo frente que afecta el paso por el estrecho de Bab el-Mandeb, trae consigo un brote de inflación que está siendo particularmente virulento en España. El dato de IPC del mes pasado, con un avance del 4,6% en términos armonizados frente al 3,2% de la eurozona, no deja lugar a dudas. La cuestión es cómo abordar una brecha que era casi inexistente hace poco más de un año, y para ello es preciso identificar si su origen es energético, sectorial, o está ligado al ciclo expansivo que conoce la economía española.
Salarios
Los salarios están jugando un papel de contención ante el riesgo de persistencia de la inflación o efectos de segunda ronda, a tenor de los datos que ofrecen los convenios colectivos. Los salarios pactados en España se incrementan a un ritmo cercano al 3% (con datos hasta agosto), ligeramente por debajo del IPC, y también menos que el año pasado. Una tendencia similar se observa en el conjunto de la eurozona donde los salarios pactados crecen un 2,5%, un ritmo inferior a la inflación y en retroceso con respecto al año pasado.
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