La industria de la cosmética no tiene que maquillar sus cifras para demostrar su éxito. Así lo cree Óscar Mateo, director de Conocimiento y Estudios de Mercado de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa). El informe más reciente de la asociación, que integra a más del 90% del sector, en torno a 300 empresas, asegura que en los últimos cinco años, el negocio ha crecido un 44% y ha duplicado sus exportaciones. Este es un ámbito económico amplio que aglutina la fabricación de productos para la higiene personal, el cuidado de la piel y el cabello, el maquillaje y hasta los perfumes. Precisamente estos últimos constituyen, en palabras de Mateo, el buque insignia del sector, gracias al peso de compañías españolas como Puig, cuya presencia trasciende nuestras fronteras.
El sector del cuidado personal y la belleza, que aporta el 1% del PIB y emplea a 50.000 personas, se alza paulatinamente como una industria puntera en España y en el mundo. Sin embargo, su futuro pasa por superar tres grandes desafíos: hacer productos más sostenibles, combatir las falsificaciones y mantener las exportaciones en un clima internacional adverso
LICO Cosmetics
Estefanía Ferrer Fundadora y directora ejecutiva
Laboratorio de ingeniería cosmética nacido en Sevilla y concebido como una compañía nativa digital.
Cantabria Labs
Juan Matji Presidente
Laboratorio farmacéutico español especializado en productos para el cuidado de la salud de la piel
La industria de la cosmética no tiene que maquillar sus cifras para demostrar su éxito. Así lo cree Óscar Mateo, director de Conocimiento y Estudios de Mercado de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa). El informe más reciente de la asociación, que integra a más del 90% del sector, en torno a 300 empresas, asegura que en los últimos cinco años, el negocio ha crecido un 44% y ha duplicado sus exportaciones. Este es un ámbito económico amplio que aglutina la fabricación de productos para la higiene personal, el cuidado de la piel y el cabello, el maquillaje y hasta los perfumes. Precisamente estos últimos constituyen, en palabras de Mateo, el buque insignia del sector, gracias al peso de compañías españolas como Puig, cuya presencia trasciende nuestras fronteras.
El otro pilar es el cuidado de la piel, para el que la industria ha adoptado el nombre en inglés: skincare. Debe su crecimiento al interés cada vez mayor por mantener una piel sana y con buen aspecto. Lo dice Juan Matji, presidente de Cantabria Labs, una compañía farmacéutica que fabrica productos, tanto cosméticos como medicamentos, para el cuidado de la piel. “Antiguamente las cremas eran para un cierto grupo de mujeres que contaban con recursos económicos, hoy se ha democratizado”, explica el empresario en un nuevo capítulo de El poder de las empresas, el pódcast de los que hacen, de Banco Sabadell.
El auge del sector también obliga a afrontar una nueva lista de desafíos que aparecen por el camino como poros abiertos. Entre ellos, destacan la búsqueda de fórmulas más sostenibles sin perder eficacia, la protección frente a las falsificaciones y la lucha contra la llamada quimicofobia, término con el que Estefanía Ferrer, ingeniera química y fundadora de LICO Cosmetics, describe la desconfianza que ciertos ingredientes generan en la población. Ferrer, cuya marca nació en el entorno digital, comparte conversación con Matji en este episodio del pódcast. La charla entre ambos empresarios sirve para conocer mejor sus historias y desgranar un negocio que enfrenta un futuro fresco y radiante.
“El ‘skincare’ está aquí para quedarse. Antiguamente era para un cierto grupo de mujeres con recursos económicos, pero hoy se ha democratizado”
Juan Matji, presidente de Cantabria Labs, sobre el ‘boom’ de la cosmética en España
Las fortalezas
Una industria que avanza con paso firme y se expande por el mundo
Una industria en expansión. El sector de la cosmética y el cuidado personal avanza a un ritmo moderado, pero sostenido. Ha pasado de representar el 0,9% del PIB español al 1,03% en los últimos cuatro años. Entre las razones de su consolidación se encuentran el desarrollo de una cultura del cuidado de la piel y el cabello y el bienestar personal, con una mención especial a los cosméticos para el rostro y la fotoprotección solar, que empieza a consumirse de manera notable fuera del verano.
Potencia exportadora. España vende cada año más productos al extranjero y ya supera a manufacturas emblemáticas como el aceite de oliva, el vino y el calzado. Además, España es el segundo exportador mundial de perfumes, solo por detrás de Francia.
Con buena reputación. La industria española produce bajo uno de los marcos regulatorios más exigentes del mundo: el europeo. Además, trabaja constantemente para crear formulaciones más seguras. Para ello invierte de media el 3,4% en I+D+i. La media general de las empresas españolas de toda la economía es el 0,9%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto permite adaptarse mejor a los cambios en el mercado. En los dos últimos años se ha reformulado uno de cada tres productos, de acuerdo con Stanpa.
Distribuida por el territorio. Aunque Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana concentran gran parte de la producción, Stanpa destaca que existe bastante descentralización, como demuestran las empresas protagonistas del vídeo, con sede en Sevilla y Cantabria.
“España compite bien internacionalmente con el ‘skincare’. No tenemos nada que envidiar a los coreanos, que están tan de moda ahora”
Juan Matji, presidente de Cantabria Labs, acerca del buen estado de salud de la industria española
Los desafios
Un sector que se esfuerza por garantizar la seguridad de sus productos y por reducir su impacto ambiental
Adaptarse a una regulación cada vez más compleja. Los productos y los procesos tienen que responder a nuevas exigencias europeas sobre ingredientes, seguridad, información al consumidor y trazabilidad.
El reto continuo de mejorar en sostenibilidad. Las empresas se enfrentan a varios desafíos para reducir su impacto en el medio ambiente.
- Limitar el uso del plástico y mejorar las posibilidades de reciclaje de sus envases
- Reducir el consumo del agua en la fabricación de sus productos, así como desarrollar metodologías para medir y reducir su huella hídrica
- Encontrar ingredientes biodegradables que no impacten en la naturaleza, sin perder la eficacia
Mantener la competitividad internacional. Permanecer como el segundo exportador mundial de perfumes se transforma en un desafío en un escenario internacional complejo por las tensiones comerciales, los conflictos políticos y el aumento de los aranceles. En 2025, las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 13% por el impacto de los aranceles, de acuerdo con Stanpa.
Combatir las falsificaciones. La compra de buena parte de los productos, como los perfumes o la cosmética de alta gama, resulta aspiracional y se enmarca en el lujo accesible. Por eso, son uno de los principales objetivos de los falsificadores. Y estas copias pueden no cumplir los requisitos europeos de seguridad y etiquetado.
Luchar contra la desinformación. El consumidor cada vez está más formado, aun así, se ha extendido a través de internet la idea de que cuantos menos productos químicos tenga una crema o un perfume, mejor será para la salud, un fenómeno que se conoce como quimiofobia, ya que se da por supuesto que los ingredientes químicos pueden ser perjudiciales para la salud. Pero hay que tener cuidado con esa información, resalta la fundadora de LICO Cosmetics. Los materiales que componen un cosmético siempre son químicos, tanto si proceden de una planta como si se sintetizan en un laboratorio. Y deben ser seguros para el consumo humano, algo que se encarga de garantizar el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (CCSC, por sus siglas en inglés).
“La cosmética natural como tal no existe. La ‘quimicofobia’ es una moda”
Estefanía Ferrer, fundadora de LICO Cosmetics, acerca de las campañas de ‘marketing’ que promocionan cosméticos sin productos químicos
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