La inflación ha escalado hasta el 4,3% en agosto, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. El salto es considerable, siete décimas en apenas un mes, desde el 3,6% registrado en julio, y sitúa el IPC en su nivel más alto desde febrero de 2023. El dato ha quedado además por encima de lo que esperaba el mercado. Los analistas situaban sus previsiones alrededor del 4%, en un escenario marcado por la inestabilidad de los mercados energéticos y la retirada progresiva de las ayudas públicas a los carburantes (aunque el diésel las recuperará a partir de septiembre). El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha atribuido directamente el repunte de agosto a los carburantes, “por la persistencia del shock energético derivado de la guerra en Irán”.
El IPC alcanza el nivel más alto desde febrero de 2023, aunque el indicador subyacente retrocede una décima, al 2,9%
El IPC alcanza el nivel más alto desde febrero de 2023, aunque el indicador subyacente retrocede una décima, al 2,9%


La inflación ha escalado hasta el 4,3% en agosto, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. El salto es considerable, siete décimas en apenas un mes, desde el 3,6% registrado en julio, y sitúa el IPC en su nivel más alto desde febrero de 2023. El dato ha quedado además por encima de lo que esperaba el mercado. Los analistas situaban sus previsiones alrededor del 4%, en un escenario marcado por la inestabilidad de los mercados energéticos y la retirada progresiva de las ayudas públicas a los carburantes (aunque el diésel las recuperará a partir de septiembre).
El repunte de agosto culmina un cambio de tendencia que se ha ido consolidando a lo largo del año. En enero y febrero, la inflación se mantenía todavía en un moderado 2,3%, lo que apuntaba a una progresiva normalización de los precios después de varios años de fuertes tensiones. El escenario cambió en marzo, coincidiendo con el estallido del conflicto en Oriente Próximo. Desde entonces, los precios han mostrado una resistencia mayor de la esperada y, después de varios meses de relativa estabilidad, han vuelto a acelerarse con la llegada del verano. En julio ya alcanzaron su nivel más alto en más de dos años y en agosto han dado un nuevo salto.
El repunte del IPC general contrasta con la evolución de los alimentos, que han seguido moderándose en los últimos meses. Después de comenzar el año con una subida anual del 3%, los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas han reducido progresivamente su ritmo de crecimiento hasta situarse en el 1,6% en julio, la tasa más baja desde 2021. Aunque aún no se conocen los datos detallados de agosto, la escalada inflacionaria parece muy focalizada en los productos energéticos. El INE ha señalado que la inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y de los alimentos frescos por ser más volátiles, se sitúa en agosto en el 2,9%, una décima menos que en julio.
[Noticia de última hora. Habrá ampliación en breve]
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
