La Unión Europea ha avanzado más en 10 meses en la integración de los mercados de capitales que en 10 años. Ese ha sido el argumento con el que la mayoría de ministros de Finanzas de la Unión han apoyado este viernes la posición del Consejo de la UE sobre la reforma que da más poder al supervisor bursátil europeo (ESMA, por sus siglas en inglés) y un papel relevante en la vigilancia de los proveedores de criptoactivos. Pero lo avanzado no es suficiente para la Comisión Europea, que planteó en diciembre del año pasado un paquete legislativo que ha perdido bastante envergadura en la negociación entre Estados miembros. “Lamentamos profundamente que el acuerdo que ahora se plantea quede muy por debajo del nivel de ambición necesario para cumplir los objetivos del paquete de medidas sobre integración y supervisión de los mercados”, ha espetado la comisaria de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, a los titulares de finanzas.
Los ministros de Finanzas aprueban dar más poderes a la ESMA, supervisor europeo, pero dejan fuera de su ámbito a BME y Deutsche Börse. Carlos San Basilio, nombrado consejero de la institución
La Unión Europea ha avanzado más en 10 meses en la integración de los mercados de capitales que en 10 años. Ese ha sido el argumento con el que la mayoría de ministros de Finanzas de la Unión han apoyado este viernes la posición del Consejo de la UE sobre la reforma que da más poder al supervisor bursátil europeo (ESMA, por sus siglas en inglés) y un papel relevante en la vigilancia de los proveedores de criptoactivos. Pero lo avanzado no es suficiente para la Comisión Europea, que planteó en diciembre del año pasado, un paquete legislativo que ha perdido bastante envergadura en la negociación entre Estados miembros. “Lamentamos profundamente que el acuerdo que ahora se plantea quede muy por debajo del nivel de ambición necesario para cumplir los objetivos del paquete de medidas sobre integración y supervisión de los mercados”, ha espetado la comisaria de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, a los titulares de finanzas.
El Ecofin, el órgano que agrupa a los responsables de Finanzas de la UE, se reunía este viernes con dos tareas: nombrar nuevo presidente de la ESMA y aprobar la posición del Consejo sobre la reforma que lanzó Bruselas hace 10 meses para profundizar en la integración del mercado de capitales. La presidencia la ocupará a partir de noviembre el italiano Claudio Comporti, y el español Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, ha sido nombrado miembro del comité ejecutivo, el órgano de gobierno de la institución compuesto por seis consejeros. Sale de la presidencia la alemana Verena Ross, y San Basilio ocupará el lugar de Comporti en el comité.
Esta es una de las patas pendientes del mercado único que lastra la capacidad de inversión del sector privado de la Unión y ganar así competitividad frente a China o Estados Unidos (donde se dirige mucho ahorro europeo en busca de rentabilidad), de ahí que los informes de los ex primeros ministros italiano, Enrico Letta, y Mario Draghi, apuntaran directamente a esta reforma como clave para relanzar la economía europea. Y el Ecofin ha aprobado su posición para negociar con el Parlamento Europeo, que a su vez debe fijar también su postura. Después, ambos colegisladores negocian entre ellos. Es decir, todavía falta bastante antes de que salga a la luz la reforma final.
No obstante, a la comisaria Albuquerque le parece que en el acuerdo del Ecofin hay “ámbitos centrales del acuerdo que se alejan significativamente de los objetivos del paquete legislativo [lanzado en diciembre]: la reforma de la gobernanza de la ESMA y el ámbito de aplicación de las entidades supervisadas”. También se rebaja el ámbito de vigilancia de los proveedores de criptoactivos de todos a solo los “significativos”. Así, la propuesta inicial de la Comisión ponía bajo la supervisión de la autoridad bursátil europea las empresas responsables de las infraestructuras de mercado, como son Euronext, Nasdaq, LSEG, Deutsche Börse o BME. Pero los cambios que han introducido las capitales dejan fuera a las dos últimas: la alemana Deutsche Börse y la española BME.
Esto se debe a que se han introducido criterios para reducir el ámbito de supervisión de la ESMA. Por ejemplo, si una plataforma de negociación solo está en un país, no adquiere ámbito paneuropeo y sigue vigilada como hasta ahora. En el caso de Deutsche Börse, esta responsabilidad recae, principalmente, en el land alemán de Hesse. El criterio que deja fuera a la española BME, filial del grupo suizo SIX, es que su actividad no supera el 5% del volumen de negociación bursátil en la UE.
La otra parte que no gusta al Ejecutivo de la UE tiene que ver con la gobernanza y la creación de una junta de supervisores, paralela al comité ejecutivo para el que ha sido nombrado San Basilio y en la que están presentes los 27 Estados. Esta junta mantendrá poderes sobre en términos de estrategia, presupuestos y convergencia normativa. Aquí ha terciado en la sesión la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, quien, dejando claro que la solución no es óptima —“comparto las preocupaciones de la comisaria Albuquerque”, ha dicho la francesa al comienzo de su intervención—, pero ha venido a decir que los órganos supervisores y reguladores se adaptan. Y ha puesto el ejemplo de la institución que preside: “Esto es lo que está ocurriendo en el BCE con el Consejo de Gobierno y el Comité Ejecutivo. Y es lo que ha ocurrido también en el mecanismo único de supervisión, con el que hemos puesto en común nuestros recursos”. También ha puesto una nota de optimismo al sentenciar que “las instituciones, si quieren ser eficientes, encuentran la manera de sortear los obstáculos”.
Fuentes conocedoras de la negociación apuntan que el acuerdo final habría llegado este viernes por la mañana, porque en la cena del jueves por la noche todavía quedaban detalles por cerrar. Y la solución habría llegado de la mano de los seis grandes (Alemania, Francia, Italia, España, Países Bajos y Polonia). Ya fue la coordinación de este sexteto el que desencalló la situación en mayo de este año, pues las reticencias de Alemania y de varios de los países pequeños, temerosos de perder actividad, negociación e ingresos (Luxemburgo). Entonces sus seis ministros emitieron una declaración conjunta y en ese contexto se trabó la excepción de Deutsche Börse.
En sus intervenciones, los ministros, con más o menos entusiasmo, han dado su visto bueno a lo planteado por la presidencia de Irlanda, país que preside el Consejo de la UE este semestre. Solo Bélgica se ha abstenido. Entre los que han dado el apoyo está Francia, aunque su titular de Finanzas, Roland Lescure, ha echado mano de la célebre frase de Gary Lineker para resumir irónicamente parte de lo que sucedía en la reunión: “El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 durante 90 minutos y al final gana Alemania. No sé qué frase se aplica todavía hoy”. No obstante, el francés ha optado a continuación por subrayar los avances del texto aprobado.
También lo defendió el ministro irlandés, Simon Harris, contento por cerrar este acuerdo en el calendario que se había marcado: “El objetivo del paquete es claro: reducir la fragmentación, aumentar la eficiencia, recortar costes y reforzar la resiliencia mediante la creación de mercados de capitales más integrados en beneficio de todos los europeos. Estamos dando un paso adelante sustancial para los mercados de capitales europeos”.
Feed MRSS-S Noticias
