No es ningún insulto decir que Arthur Mensch, consejero delegado de Mistral, no juega en la misma liga que Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, de OpenAI. El grupo francés de inteligencia artificial, valorado en más de 21.000 millones de euros, capta varios miles de millones cada vez que recauda fondos, frente a las decenas o cientos de miles de millones de sus rivales estadounidenses. Para encontrar sus modelos en las clasificaciones más utilizadas hay que bajar bastante, mientras que los laboratorios de vanguardia californianos suelen disputarse los primeros puestos. Sin embargo, al menos en un aspecto financiero concreto, Mistral parece estar cerca de la primera línea: su múltiplo de valoración.
Queda lejos de los gigantes de EE UU en tamaño y modelos, pero se acerca en el precio empresarial
No es ningún insulto decir que Arthur Mensch, consejero delegado de Mistral, no juega en la misma liga que Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, de OpenAI. El grupo francés de inteligencia artificial, valorado en más de 21.000 millones de euros, capta varios miles de millones cada vez que recauda fondos, frente a las decenas o cientos de miles de millones de sus rivales estadounidenses. Para encontrar sus modelos en las clasificaciones más utilizadas hay que bajar bastante, mientras que los laboratorios de vanguardia californianos suelen disputarse los primeros puestos. Sin embargo, al menos en un aspecto financiero concreto, Mistral parece estar cerca de la primera línea: su múltiplo de valoración.
La empresa de Mensch, fundada hace tres años, dijo el martes que había captado 3.000 millones de euros a una valoración superior a 21.000 millones, incluida la nueva financiación. La ronda estuvo liderada por la surcoreana Samsung, el inversor tecnológico PSG Equity y Scaleup Europe Fund, un vehículo respaldado por Bruselas y gestionado por la gestora sueca EQT. La valoración supone un buen salto respecto a los 11.700 millones de hace un año, cuando el fabricante neerlandés de equipos para chips ASML invirtió en la compañía.
Aun así, todo parece modesto frente a los avances logrados durante el mismo periodo por Anthropic y OpenAI, cuyas valoraciones se acercan al billón de dólares (900.000 millones de euros) ante la posibilidad de unas OPV de enorme tamaño. Los modelos de algunos laboratorios chinos, como la cotizada Z.AI, se aproximan a los estadounidenses en inteligencia bruta, según un índice de Artificial Analysis. Este indicador, ampliamente seguido, otorga 54 y 53 puntos a los mejores modelos de EE UU, frente a los 45 del mejor chino, mientras que la máxima puntuación de Mistral es 15. Con semejante brecha y en plena tensión comercial en el mundo, es comprensible que las autoridades europeas se preocupen por la excesiva dependencia de los gobiernos y las empresas de la región respecto a una inteligencia artificial creada en el extranjero.
Las cifras de la última ronda de financiación del grupo francés, sin embargo, cuentan una historia más positiva. Mistral va camino de alcanzar 900 millones de euros de ingresos recurrentes anualizados (ARR, por sus siglas en inglés) a finales de año, según su director financiero. En general, es una métrica aproximada y a veces engañosa de las ventas, que suele consistir en multiplicar por 12 los ingresos de un mes, pero se ha convertido con los años en el indicador estándar para valorar empresas de software de rápido crecimiento. El múltiplo de ARR implícito de Mistral, excluido el dinero captado el martes, ronda las 21 veces.
Es bastante elevado. Los múltiplos equivalentes medios de Anthropic y OpenAI cuando captaron fondos este año fueron de 19 y 30 veces, respectivamente, calculamos. Los laboratorios chinos cotizados MiniMax y Z.AI cotizan a 19 y 38 veces su ARR, respectivamente, tomando las cifras de Visible Alpha sobre su valor de empresa e ingresos recurrentes anualizados publicadas por el South China Morning Post. Estas cifras pueden ser poco fiables. Pero está claro, pese a ello, que el múltiplo de Mistral se encuentra al menos aproximadamente en la misma franja que los de algunos de sus rivales mundiales con mejores resultados.
Quizá los inversores del grupo francés esperan que Mensch y sus investigadores logren un gran avance. Es más probable que apuesten por su visión, basada en ofrecer acceso abierto a los modelos, de manera que los clientes puedan aprovechar la inteligencia artificial sin quedar atados a un proveedor concreto. Ser europeo ayuda. Para un inversor corporativo neerlandés o surcoreano, tiene cierto valor promover un fabricante de modelos que no quede directamente bajo la órbita de Washington o Pekín. Eso convierte a Mistral en parte empresa de inteligencia artificial y parte cobertura geopolítica.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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