Más de 90 millones de inversión, una ampliación de 4.000 metros cuadrados de superficie industrial, más robotización y cinco años y tres meses de camino. Esos han sido los condicionantes que han marcado el cierre de la factoría de Airbus Puerto Real y su reunificación en las instalaciones que la multinacional ya tenía en la vecina localidad de El Puerto de Santa María. El resultado es el centro de Airbus Cádiz, donde desde el pasado mes de julio ya conviven los 750 trabajadores que integraban ambas plantas para producir piezas de tres líneas de aviones —el A320, el A330 y el A350— de su división comercial, además de línea de defensa, ya preexistente en las naves portuenses.
Los 750 empleados trabajan ya en unas instalaciones más robotizadas y automatizadas en El Puerto, cinco años después de anunciar el cierre en Puerto Real
Más de 90 millones de inversión, una ampliación de 4.000 metros cuadrados de superficie industrial, más robotización y cinco años y tres meses de camino. Esos han sido los condicionantes que han marcado el cierre de la factoría de Airbus Puerto Real y su reunificación en las instalaciones que la multinacional ya tenía en la vecina localidad de El Puerto de Santa María. El resultado es el centro de Airbus Cádiz, donde desde el pasado mes de julio ya conviven los 750 trabajadores que integraban ambas plantas para producir piezas de tres líneas de aviones —el A320, el A330 y el A350— de su división comercial, además de línea de defensa, ya preexistente en las naves portuenses.
“Una iniciativa que ha permitido revertir la situación de dos plantas no rentables para convertirlas en un modelo de eficiencia y rentabilidad”, ha valorado Lars Wagner, consejero delegado del negocio de aviones comerciales de Airbus, durante la inauguración. Aunque el traslado de los últimos trabajadores de Puerto Real culminó el pasado mes de julio con la construcción de una nueva nave, la cinco, no ha sido hasta ahora cuando la compañía no ha realizado la puesta de largo de la renovada planta bajo el lema Cádiz por todo lo alto. El evento ha contado con la presencia también de Antonio Sanz, vicepresidente de la Junta de Andalucía, y Jordi García, secretario de Estado de Industria. “Habéis conseguido incrementar la capacidad, modernizar y no perder empleo”, ha alabado García durante su intervención.
Tras la unificación y la ampliación de sus capacidades de fabricación, la compañía prevé elevar el ritmo de producción de la planta gaditana hasta suministrar componentes para 75 aviones A320 al mes a finales de 2027, 12 A350 mensuales en 2028 y cinco A330 al mes en 2029, como ha especificado Iván Martínez, director de la planta de Cádiz, en una comparecencia ante los medios previa al acto institucional. Este mayor ratio de producción es viable después de que Airbus haya incrementado en 4.000 metros cuadrados la superficie industrial de la planta, además de la adquisición de unos terrenos adicionales de 2.800 metros cuadrados para uso logístico. Ahora, el centro, al que también se le han ampliado zonas de oficinas y construido un edificio multifuncional de 450 metros cuadrados, cuenta con de 80.000 metros cuadrados en total.
De los 750 trabajadores directos que tiene ahora la factoría reunificada, casi la mitad proceden de la de Puerto Real. Tanto sus puestos de trabajo como las maquinarias han encontrado acomodo en cuatro de las cinco naves que tiene ahora el centro. Los últimos traslados de la nave de nueva planta, la quinta —dedicada a a piezas del A330—, son los que más se han alargado, motivados por la necesidad de tramitar los permisos necesarios de construcción, un trámite burocrático y urbanístico que ha contado con el apoyo de la Unidad Aceleradora de Proyectos de la Junta de Andalucía. “A finales de julio entregamos la llave”, ha explicado Ignacio de Lope, responsable del proyecto de consolidación de la planta. De Lope ha asegurado que, además de mantener los puestos de trabajo en el nuevo centro reunificado, para la compañía era una prioridad “garantizar el uso industrial de Puerto Real”, algo que se ha conseguido después de que, a principios de 2024, el grupo chino Zhenshi comprase las instalaciones fabricar componentes de la industria eólica.
Una de las singularidades tras la fusión de plantas es que Airbus Cádiz ahora es un “modelo de excelencia multiproducto”, como ha incidido Wagner, ya que las divisiones comercial y de defensa coexisten en la misma fábrica y “se benefician mutuamente de sus tecnologías”. A la producción de Commercial Aircraft de piezas para el A320, el A330 y el A350, la división de Defence and Space hace lo propio para aeronaves militares A400M, A295, el MRTT y el Eurofighter y el Eurodrone. Para lograrlo, la compañía ha “incrementado la robotización y automatización para hacer más competitiva” la planta, como ha apuntado Ricardo Rojas, presente de aviones comerciales de Airbus España.
“Un movimiento como este genera dudas, incertidumbre. Ha sido un proceso largo en el tiempo, laborioso y complicado (…). Pero ya estamos aquí”, ha añadido Rojas. O lo que De Lope ha descrito gráficamente como “cambiar las ruedas de un coche mientras se va andando y mientras se acelera”. Del resultado, Martínez asegura sentirse especialmente orgulloso de la capacidad que tiene ahora Cádiz para abordar montajes automatizados, producir elementos metálicos y conformado superplástico —una técnica que permite dar formas complejas sin que se rompan— y fabricar materiales compuestos —usando fibra de carbono con resinas que se curan en autoclaves—, claves en la aviación por su ligereza. “En los tres elementos tenemos potencia”, ha explicado el director de la planta de Cádiz.
La convocatoria “por todo lo alto” llega apenas unos días después del cierre de un conflicto laboral que se prolongó hasta tres meses, con dos huelgas y varias interrupciones de por medio, desde el pasado 1 de julio. La segunda tanda de paros indefinidos arrancó el 25 de agosto y acabó suspendida a partir del 9 de septiembre, tras algo más de dos semanas de movilizaciones. En Cádiz, el 94,3% de los trabajadores que participaron en la consulta apoyó esa suspensión. El conflicto está tan reciente que la desconvocatoria definitiva se comunicó oficialmente esta misma semana, el pasado 5 de octubre, después de que el conjunto de la plantilla española aprobara el acuerdo en referéndum con un 76,76% de los votos favorables.
Los trabajadores reclamaban recuperar el poder adquisitivo perdido desde la pandemia y garantizar el mantenimiento del teletrabajo hasta el 40% de la jornada en los puestos compatibles. El acuerdo, alcanzado con la mediación del Ministerio de Industria, contempla incrementos salariales equivalentes al IPC real más dos puntos porcentuales anuales entre 2026 y 2028 y otros 1,95 puntos en 2029: una recuperación adicional del 7,95% distribuida en cuatro años. También incluye una paga extraordinaria de 2.000 euros brutos por el retraso en la aplicación del IPC, preserva los acuerdos de trabajo a distancia y amplía la flexibilidad para elegir las vacaciones.
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