El mercado de deuda no está castigando a los bonos soberanos españoles por la convocatoria electoral anticipada del 29 de noviembre, aunque la prima de riesgo del país sí se ve contagiada por la preocupación generalizada por las cuentas públicas francesas. España conserva el favor de los inversores tras años de reducción de déficit y deuda pública y gracias a un crecimiento por encima de la media europea, pero las agencias de rating siguen con atención la cita electoral y mandan un aviso a navegantes. Si no surge una mayoría clara, persistirán las dudas sobre la consolidación fiscal española en el medio y largo plazo. Y si hay Gobierno de coalición de PP y Vox, la mano dura contra la inmigración podría afectar al crecimiento.
Las agencias de rating critican que no se haya avanzado más en reducir déficit y deuda y destacan la contribución de la inmigración al crecimiento
El mercado de deuda no está castigando a los bonos soberanos españoles por la convocatoria electoral anticipada del 29 de noviembre, aunque la prima de riesgo del país sí se ve contagiada por la preocupación generalizada por las cuentas públicas francesas. España conserva el favor de los inversores tras años de reducción de déficit y deuda pública y gracias a un crecimiento por encima de la media europea, pero las agencias de rating siguen con atención la cita electoral y mandan un aviso a navegantes. Si no surge una mayoría clara, persistirán las dudas sobre la consolidación fiscal española en el medio y largo plazo. Y si hay Gobierno de coalición de PP y Vox, la mano dura contra la inmigración podría afectar al crecimiento.
Las agencias de rating coinciden en que la reducción del déficit público y del endeudamiento de la economía española podría haber sido aún mayor de lo conseguido, a la vista del fuerte crecimiento del PIB. La inquietud ahora es que el gobierno que surja de las urnas el 29 de noviembre no cuente con mayoría suficiente para seguir avanzando en esa senda de consolidación.
S&P apunta en un comentario publicado este martes que el PSOE se ha apoyado “en una frágil coalición en minoría” con Sumar y en el apoyo de diversos grupos regionales y nacionalistas. “Esta configuración ha limitado la capacidad legislativa, dejando a España sin un presupuesto nacional completo desde 2023 y obstaculizando las reformas económicas y fiscales”, señala la agencia de rating. “Una coalición postelectoral más cohesionada podría reforzar el impulso de las políticas, pero si no se logra formar una mayoría decisiva, es probable que la toma de decisiones se vea aún más entorpecida”, añade S&P, que califica a España con nota de A+ y perspectiva estable. En septiembre de 2025 mejoró su calificación desde A.
La agencia reconoce que, desde una perspectiva fiscal, el impacto a corto plazo del resultado electoral será limitado, aunque no así las implicaciones para el largo plazo, que “siguen siendo inciertas”. Y apunta que las elecciones retrasaránlas negociaciones presupuestarias de 2027, lo que obligará a seguir basándose en el marco presupuestario de 2023. En su opinión, y dependiendo de los resultados electorales, “España podría experimentar bien un mayor impulso para reducir la deuda pública, bien un resurgimiento de las presiones de gasto latentes”. Es decir, un previsible menor gasto si gobiernan PP y Vox que si lo hace una mayoría de izquierdas. S&P reconoce en cualquier caso que la prolongación de los presupuestos de 2023 con que han gobernado PSOE y Sumar “ha contenido mecánicamente el gasto y ha respaldado una consolidación fiscal gradual, reforzada por unos sólidos ingresos derivados del fuerte crecimiento económico”.
Por su parte, Fitch advierte de que, aunque el adelanto electoral aspira a romper el bloqueo legislativo, “es posible que su resultado no resuelva la incertidumbre sobre la consolidación fiscal”. Y avisa también de que “los posibles cambios en la postura de un futuro Gobierno respecto a la inmigración podrían afectar al crecimiento económico”, en alusión al apoyo de Vox a un gobierno liderado por el PP. La agencia destaca que la inmigración ha sido uno de los principales motores del crecimiento económico en los últimos años y se hace eco de la estimación de Funcas, que calcula que los inmigrantes contribuyeron en un 47 % al crecimiento del PIB real de España entre 2022 y 2025.
Fitch elevó el rating de España a A , con perspectiva estable, en septiembre de 2025 ante “el sólido crecimiento económico” del país. La agencia señala que las perspectivas macroeconómicas siguen siendo sólidas por el momento y espera un alza del PIB español este año del 2,5%, “uno de los mejores resultados de la zona euro”. Sin embargo, critica que “el estancamiento político ha obstaculizado una consolidación fiscal más decidida, y la ratio deuda pública/PIB de España se ha mantenido por encima de la de otros países con calificaciones similares, a falta de una estrategia clara de consolidación”.
La agencia explica que la deuda solo ha disminuido de forma gradual, en menos de 1 punto porcentual entre 2024 y 2025, a pesar del fuerte crecimiento del PIB nominal. Prevé que se sitúe por debajo del 100 % del PIB a finales de 2026 y que siga descendiendo hasta el 96,8 % en 2028. “El resultado de las elecciones determinará si un nuevo Gobierno puede conseguir una mayoría parlamentaria para aprobar los presupuestos y desarrollar una nueva estrategia de consolidación fiscal”, resume Fitch.
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