
Una de las tendencias corporativas más preocupantes en la actualidad es la acumulación de poder por parte de los magnates tecnológicos. Además de cifras mareantes y desmedidas expectativas que van más allá de lo económico, el capitalismo ultratecnológico de estos años 20 está dejando bien claro que aquello que se conocía como capitalismo popular no entra en este mundo. Las estructuras societarias de SpaceX o Anthropic, las dos mayores salidas a Bolsa de la historia, se cuidan de dejar claro que el inversor se limita a poner el dinero y confiar en que se multiplique. Igualmente, algunos Estados de EE UU han confeccionado una legislación a medida para blindar el poder de las cúpulas, en detrimento de quienes son sus verdaderos dueños. Los accionistas.
La CNMV rebaja su ambición para sumar más cotizadas cumplidoras mientras crece un blindaje directivo que perjudica al accionista
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La CNMV rebaja su ambición para sumar más cotizadas cumplidoras mientras crece un blindaje directivo que perjudica al accionista


Una de las tendencias corporativas más preocupantes en la actualidad es la acumulación de poder por parte de los magnates tecnológicos. Además de cifras mareantes y desmedidas expectativas que van más allá de lo económico, el capitalismo ultratecnológico de estos años 20 está dejando bien claro que aquello que se conocía como capitalismo popular no entra en este mundo. Las estructuras societarias de SpaceX o Anthropic, las dos mayores salidas a Bolsa de la historia, se cuidan de dejar claro que el inversor se limita a poner el dinero y confiar en que se multiplique. Igualmente, algunos Estados de EE UU han confeccionado una legislación a medida para blindar el poder de las cúpulas, en detrimento de quienes son sus verdaderos dueños. Los accionistas.
Los códigos de gobierno corporativo están lejos de ser la panacea, y es normal que sea así. No pueden ir mucho más allá de algunas propuestas de mínimos. Unos criterios que quizá puedan parecer anacrónicos en un mundo que se mueve a velocidad ultrarrápida, pero que tienen sentido. Sobre todo porque son voluntarios, y fían su cumplimiento al juego de los incentivos de mercado: para el inversor a largo plazo, los contrapesos son un seguro, y para la empresa son una carga relativamente liviana.
La nueva propuesta de la CNMV simplifica el código en aras precisamente de que haya más empresas cumplidoras. Y propone medidas para reforzar la independencia del consejo de administración, en particular limitando el peso del primer ejecutivo y elevando el de los consejeros independientes. El borrador, sujeto a consulta pública, se queda más corto que versiones anteriores, más asertivas en estos dos aspectos clave, probablemente en busca tanto de un mayor consenso para su aprobación como de una mayor aceptación entre las empresas cotizadas. Estos deberían ser motivos que facilitaran la adopción de los códigos por parte de las sociedades. Aun así, la asunción de las recomendaciones está lejos de ser unánime entre las cotizadas, tanto las grandes como las pequeñas. Y la creciente inversión a través de productos de gestión pasiva, como los ETF, resta incentivos a estas prácticas, si bien el cada vez mayor peso de los asesores de voto en las juntas está haciendo parte del trabajo del supervisor.
Cuando las Bolsas suben es más fácil que las cúpulas empresariales encuentren argumentos para justificar sus blindajes, incluso cuando las juntas recelan de las remuneraciones. Es, por el contrario, cuando se apaga la euforia el momento en el que las empresas con una gestión más sólida salen ganadoras.
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