La furia de las protestas tiñó de rojo el cielo de las principales ciudades francesas este sábado, con ayuntamientos y locales en llamas. Este lunes, el mismo color se ha trasladado al mercado de deuda galo, asestando un duro castigo al bono soberano de referencia, hasta dispararlo a niveles desconocidos en casi 15 años. La prima de riesgo, es decir, el rendimiento adicional que exigen los mercados por la deuda de Francia a 10 años respecto a la de Alemania, ha aumentado 15 puntos básicos, hasta los 148. Es el nivel más alto desde 2012 y refleja las escasas opciones que ven los inversores en que la tormenta amaine. El castigo se ha contagiado a la deuda alemana y a las Bolsas europeas: en España el Ibex 35 ha caído el 1,49%, la Bolsa de París el 1,27% y hasta el euro ha bajado.
Los inversores reinciden en el castigo a la deuda del país, cuyo diferencial con Alemania escala hasta los 148 puntos básicos
La furia de las protestas tiñó de rojo el cielo de las principales ciudades francesas este sábado, con ayuntamientos y locales en llamas. Este lunes, el mismo color se ha trasladado al mercado de deuda galo, asestando un duro castigo al bono soberano de referencia, hasta dispararlo a niveles desconocidos en casi 15 años. La prima de riesgo, es decir, el rendimiento adicional que exigen los mercados por la deuda de Francia a 10 años respecto a la de Alemania, ha aumentado 15 puntos básicos, hasta los 148. Es el nivel más alto desde 2012 y refleja las escasas opciones que ven los inversores en que la tormenta amaine. El castigo se ha contagiado a la deuda alemana y a las Bolsas europeas: en España el Ibex 35 ha caído el 1,49%, la Bolsa de París el 1,27% y hasta el euro ha bajado.
Las manifestaciones que han recorrido el país ponen de manifiesto la extrema dificultad del Gobierno para poner en orden las deterioradas finanzas públicas, con un déficit público del 5,4% sobre el PIB y una deuda del 120%. “Aunque las protestas violentas no representan a la inmensa mayoría de la población, lo ocurrido durante el fin de semana pone de manifiesto el delicado equilibrio al que se enfrenta el Gobierno entre apaciguar a la gente y a los mercados”, apunta Erik Liem, estratega de Commerzbank. “La escalada de las protestas contra el elevado coste de la vida está profundizando la fractura entre los extremos de izquierda y de derecha, lo que podría dejar en suspenso las negociaciones presupuestarias”, añade.
Las protestas coinciden con el arranque del debate en la Asamblea sobre el proyecto de presupuestos para 2027. El texto, presentado por el Gobierno en las últimas semanas, incluye medidas por valor de 43.000 millones de euros para reducir el déficit. Alcanzar un acuerdo parece difícil en un Parlamento profundamente dividido que mira ya a las elecciones presidenciales de la próxima primavera. El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha presentado su dimisión, rechazada por el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron.
“Francia se enfrenta hoy a una crisis social, una crisis migratoria, una crisis energética, una crisis económica y una crisis presupuestaria”, asegura el analista Louis-Vincent Gave, de Gavekal Research. “Todo ello en un momento en que el presidente francés ocupa el cargo, pero no tiene el poder. Nada de lo ocurrido este fin de semana parece apuntar a una subida del euro ni a una bajada de la rentabilidad de los bonos franceses”, añade.
Francia celebra elecciones en seis meses, con la ciudadanía sumamente polarizada: los favoritos para pasar a la segunda vuelta en este momento son Reagrupamiento Nacional, liderado por Marine Le Pen y La Francia Insumisa, capitaneado por Jean-Luc Mélenchon. El gobierno actual, que plantea el ajuste presupuestario, no pasaría a la segunda vuelta. Además, como resalta Beata Manthey, estratega de Citi, en Bloomberg, “el riesgo francés no terminará con las elecciones de abril”. Considera que el escenario seguirá siendo volátil por lo menos hasta el verano. “El mayor test para los mercados está en si el futuro gobierno es capaz de capitanear y desarrollar una ruta creíble para reducir la deuda”. La analista de Citigroup añade que “un aumento de la deuda soberana se traduciría directamente en una caída aún mayor de las valoraciones de los bancos franceses”. El Cac 40 recorta un 4,3% en 2026, mientras que el índice regional Stoxx Europe 600 ha subido más de un 7%.
La rentabilidad de los bonos soberanos franceses, que sube cuando los inversores venden estos activos, roza el 5% y se sitúa en máximos desde la crisis del euro. Pero los expertos marcan las distancias. Los analistas de UBS apuntan que, aunque los desafíos presupuestarios de Francia siguen siendo considerables, “su última emisión de deuda atrajo una sólida demanda: los cerca de 12.000 millones de euros en títulos registraron una sobresuscripción de entre dos y tres veces. Esto respalda nuestra opinión de que es más probable que las presiones presupuestarias se acumulen gradualmente a que desemboquen en una crisis de financiación inminente”.
No son los únicos. Los expertos comparten preocupación por la situación gala, pero todos ellos apuntan que de momento no es comparable a lo registrado en los peores momentos de la crisis europea. Pero, a medida que los costes de la deuda suben, las perspectivas sobre las cuentas públicas futuras se deterioran, y crece el riesgo de contagio a otros países, cuando queda al menos medio año para la cita electoral que puede, o no, aclarar el panorama.
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