Hay dos formas aparentemente contradictorias de contar el año de Renfe. Una está en su cuenta de resultados, que vuelve a mostrar beneficios por primera vez en seis años. La otra la conocen bien los viajeros que esperan en un andén: retrasos, cancelaciones, averías y una sucesión de incidencias que han convertido el ferrocarril en objeto permanente de polémica.
La operadora ferroviaria pública sale de números rojos impulsada por la Alta Velocidad, mientras los retrasos y las cancelaciones disparan las críticas
Hay dos formas aparentemente contradictorias de contar el año de Renfe. Una está en su cuenta de resultados, que vuelve a mostrar beneficios por primera vez en seis años. La otra la conocen bien los viajeros que esperan en un andén: retrasos, cancelaciones, averías y una sucesión de incidencias que han convertido el ferrocarril en objeto permanente de polémica.
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