Terremoto corporativo en la industria farmacéutica global. La farmacéutica británica AstraZeneca está negociando una fusión con su rival estadounidense Bristol Myers Squibb, en una operación que crearía uno de los mayores grupos farmacéuticos del mundo, valorado en casi 400.000 millones de dólares (unos 350.000 millones de euros), según han publicado distintos medios como Financial Times o Reuters.
Ambas compañías han mantenido conversaciones durante meses para intentar alcanzar un pacto. La compañía británica sufre un fuerte castigo en Bolsa
La farmacéutica británica AstraZeneca está negociando una fusión con su rival estadounidense Bristol Myers Squibb, en una operación que crearía uno de los mayores grupos farmacéuticos del mundo, valorado en casi 400.000 millones de dólares (unos 350.000 millones de euros), según ha publicado el diario Financial Times.
Según fuentes cercanas a las negociaciones que cita el periódico, las empresas han mantenido conversaciones sobre una posible fusión en los últimos meses. Estas negociaciones podrían culminar en un acuerdo a corto plazo, pero también podrían retrasarse o fracasar.
AstraZeneca, la segunda empresa cotizada más valiosa del Reino Unido, tiene una capitalización de mercado de aproximadamente 196.000 millones de libras esterlinas (264.000 millones de dólares), mientras que BMS tiene un valor aproximado de 133.000 millones de dólares.
La fusión de ambas compañías constituiría una de las mayores operaciones farmacéuticas de la historia y convertiría a la entidad resultante en la cuarta farmacéutica más grande del mundo por capitalización bursátil.
Un acuerdo entre ambos grupos ampliaría la presencia de la farmacéutica británica en el mercado estadounidense, al tiempo que intensificaría los temores británicos ante la retirada de las mayores empresas del Reino Unido del país. Por su parte, la agencia Reuters asegura que un posible pacto conllevaría riesgos regulatorios importantes, debido a la posible evaluación por parte de las autoridades antimonopolio estadounidenses bajo la administración del presidente Donald Trump. Trump se ha centrado en potenciar las inversiones nacionales en el sector y en la expansión de la industria manufacturera estadounidense. “Es de esperar que la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Trump examine detenidamente la fusión, y si existen solapamientos significativos en ciertos fármacos y en las últimas fases de desarrollo, se requerirían desinversiones importantes”, declaró a Reuters Andre Barlow, abogado especializado en derecho antimonopolio de DBM Law Group.
Si bien AstraZeneca anunció el año pasado sus planes para cotizar directamente en Estados Unidos, con el objetivo de capitalizar las mejores valoraciones del mercado estadounidense, dicha operación implicaría que una empresa con sede en el Reino Unido estaría, en la práctica, adquiriendo una importante farmacéutica estadounidense.
AstraZeneca declinó hacer comentarios, mientras que Bristol Myers no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de Reuters.
Los tratamientos oncológicos representaron aproximadamente 25.000 millones de dólares en ventas en 2025 de AstraZeneca, casi la mitad del total, seguidos por los tratamientos cardiovasculares, renales y metabólicos, con un valor aproximado de 12.000 millones de dólares. Por su parte, los fármacos oncológicos representaron más del 40% de las ventas totales de Bristol Myers en el primer semestre de 2026, y las inmunoterapias contra el cáncer de ambas compañías compiten directamente.
Las acciones de AstraZeneca se han cuadruplicado durante los 14 años de mandato de Pascal Soriot como consejero delegado, superando con creces la evolución del índice FTSE 100 y a su principal rival británico, GSK. Los resultados del segundo trimestre, publicados la semana pasada, demostraron que la fuerte demanda de medicamentos para el cáncer y enfermedades raras sigue impulsando el crecimiento de AstraZeneca.
Bristol Myers ha estado realizando operaciones de menor envergadura para adquirir nuevos fármacos ante la caída de las ventas de sus medicamentos más antiguos, algunos de los cuales pronto se enfrentarán a la competencia de genéricos.
En 2019, Bristol Myers compró Celgene por aproximadamente 80.000 millones de dólares, adquiriendo así su fármaco estrella contra el cáncer de sangre, Revlimid, que se convirtió en el producto más vendido de Bristol. Revlimid ya ha perdido la protección de patente y sus actuales productos estrella —la inmunoterapia contra el cáncer Opdivo y el anticoagulante Eliquis— podrían perder la protección de patente para 2028.
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