El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha reivindicado este miércoles el papel de los impuestos y de los servicios públicos frente a los discursos que cuestionan la fiscalidad y reclaman rebajas tributarias. Durante su intervención en el Foro CREO, organizado por CincoDías y Prisa Media, el titular de Hacienda ha defendido que el Estado debe actuar como red de protección para ciudadanos y empresas en un contexto de creciente incertidumbre internacional. “Cuando llega una tormenta, lo que la gente y las empresas esperan es que el Estado no se aparte y no se ponga de perfil”, ha señalado.
El ministro de Hacienda defiende el papel del Estado ante un mundo más inestable y cuestiona las propuestas tributarias de partidos como Vox, que reducirían los ingresos en 85.000 millones al año
El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha reivindicado este miércoles el papel de los impuestos y de los servicios públicos frente a los discursos que cuestionan la fiscalidad y reclaman rebajas tributarias. Durante su intervención en el Foro CREO, organizado por CincoDías y Prisa Media, el titular de Hacienda ha defendido que el Estado debe actuar como red de protección para ciudadanos y empresas en un contexto de creciente incertidumbre internacional. “Cuando llega una tormenta, lo que la gente y las empresas esperan es que el Estado no se aparte y no se ponga de perfil”, ha señalado.
En su intervención, celebrada a primera hora de la tarde, España ha combinado la defensa del Estado del bienestar con una advertencia sobre los riesgos de las propuestas que plantean reducir la recaudación sin concretar cómo se financiarían los servicios públicos. El ministro ha dirigido sus críticas, en particular, a Vox, que ha presentado una reforma del IRPF que, según las estimaciones de Hacienda, reduciría los ingresos por este impuesto en unos 85.000 millones de euros. El ministro también ha aludido a algunos mensajes del discurso del Partido Popular en favor de las rebajas fiscales y ha reclamado que se expliquen las consecuencias presupuestarias de las rebajas que proponen.
El debate sobre el IRPF ha ocupado un lugar destacado en los argumentos del titular de Hacienda. El impuesto recauda actualmente alrededor de 140.000 millones de euros al año y constituye una de las principales herramientas de progresividad del sistema tributario. La reforma planteada por Vox establece un mínimo exento de 22.000 euros anuales, un tipo del 15% para los ingresos de hasta 70.000 euros y otro del 25% para las rentas superiores. De acuerdo con los cálculos del Gobierno, el cambio supondría renunciar a más de la mitad de la recaudación actual del tributo.
España ya había cuestionado el martes la propuesta y había pedido a sus promotores que explicasen qué partidas reducirían para compensar el agujero fiscal. Los 85.000 millones de euros que Hacienda calcula que dejaría de ingresar el Estado superan el gasto público anual en educación y equivalen a cerca del 80% del destinado a sanidad.
La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto pagan los contribuyentes, sino qué servicios se pueden sostener con los ingresos públicos. El debate fiscal, ha insistido, debe incluir tanto la presión tributaria y el diseño de los impuestos como el destino del dinero recaudado. Y ha reclamado más pedagogía sobre el valor de los servicios públicos y su impacto en la vida cotidiana.
El ministro ha puesto como ejemplo la atención sanitaria. Durante la pandemia, ha recordado, una cama de UCI podía costar 3.000 euros por noche, pero los pacientes no recibían una factura por su ingreso. Lo mismo sucede con una operación, un parto, una beca universitaria o el uso del transporte público. “Si tienes una enfermedad grave, tu familia no tiene que arruinarse”, ha defendido, al reivindicar un modelo en el que el acceso a determinados servicios no dependa exclusivamente de la capacidad económica de cada hogar.
La defensa de la protección pública ha ido acompañada de una reivindicación de la situación económica española. España ha destacado el crecimiento de los últimos años y ha insistido en que la expansión económica es necesaria para sostener las políticas sociales. “Sin crecimiento no hay recursos para proteger y sin cuentas sanas no hay dinero para cuando llega la crisis”, ha resumido.
La intervención también ha ampliado el foco hacia Europa y la incertidumbre geopolítica. El ministro ha advertido de que la erosión del orden multilateral y de las reglas internacionales puede perjudicar especialmente a los países y actores más vulnerables. En ese contexto, ha defendido una Unión Europea con capacidad de respuesta y un presupuesto comunitario a la altura de los desafíos, frente a las propuestas que abogan por reducir su alcance. “Un mundo sin reglas no es neutro: hay ganadores y perdedores”, ha afirmado, a la par que ha insistido en la necesidad de defender a la Unión Europea frente a quienes quieren debilitar o destruir el proyecto comunitario.
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