Millones de trabajadores están convocados para el próximo miércoles a la primera huelga general por la crisis de vivienda y el coste de la vida. La protesta nació al calor del desahucio de Maricarmen Abascal, en Madrid, y tras la derogación en el Congreso de los reales decretos sobre vivienda. La protesta, convocada por el Sindicato de Inquilinas, ha sido secundada por los sindicatos mayoritarios. Defienden que hablar de huelga por la vivienda se queda corto: la repercusión social de una política que impide el acceso a una vivienda golpea directamente la clase trabajadora.
La huelga del próximo miércoles pone el foco en la crisis habitacional. Repasamos los datos clave que la explican
Millones de trabajadores están convocados para el próximo miércoles a la primera huelga general por la crisis de vivienda y el coste de la vida. La protesta nació al calor del desahucio de Maricarmen Abascal, en Madrid, y tras la derogación en el Congreso de los reales decretos sobre vivienda. La protesta, convocada por el Sindicato de Inquilinas, ha sido secundada por los sindicatos mayoritarios. Defienden que hablar de huelga por la vivienda se queda corto: la repercusión social de una política que impide el acceso a una vivienda golpea directamente la clase trabajadora.
Repasamos en once gráficos las principales causas y consecuencias del que se ha convertido en el primer problema de los españoles.
El precio de la vivienda ha subido más que rentas y salarios
Los precios de compra y alquiler se han disparado desde 2015. Durante la Gran Recesión de 2008 el mercado inmobiliario naufragó y el valor de los pisos cayó, pero con la recuperación económica volvieron a encarecerse. Desde entonces, también han subido los salarios y, sobre todo, los ingresos de las familias (las rentas), empujadas por la caída del desempleo.
Pero no lo suficiente: entre 2015 y 2025 la renta media por persona creció un 50% y los salarios, alrededor del 30%. Mientras, comprar una casa se encareció un 80% y alquilarla, un 87%.

El precio de compraventa sube en todas las comunidades…
La brecha entre ingresos y precio de la vivienda es especialmente intensa en las regiones donde las casas se han encarecido con más fuerza, como Madrid (76% de subida), Cataluña (69%) y Baleares (74%). Los salarios en esos lugares no han subido en absoluto al mismo ritmo.
El encarecimiento de las casas es más intenso donde la demanda ha crecido, como veremos más abajo: por ejemplo, entre 2015 y 2021 Madrid, Barcelona, Baleares, Málaga y Valencia atrajeron a unos 85.000 jóvenes de entre 25 y 34 años de otras provincias españolas. Todas cuentan con grandes áreas metropolitanas o con un fuerte componente de empleo turístico.

…y el alquiler se ha disparado en todos los barrios
El alquiler se ha disparado en casi todos los barrios de España en la última década. En el 97% de las secciones censales (áreas donde viven unas 1.500 personas) el precio de las rentas se ha encarecido más que la inflación desde 2015 (un 30%). En dos de cada tres, lo ha hecho en más del 50%, según una estimación de EL PAÍS a partir de los datos del Ministerio de Vivienda y del portal inmobiliario Idealista. Puede explorar esos datos en el mapa calle a calle que hemos publicado.
En el siguiente gráfico puede explorar en qué se ha traducido esa diferencia en cada municipio de España y en sus secciones censales.
La población ha crecido mucho en varias provincias
Un factor que explica la escalada de precios es que en muchos lugares la demanda de vivienda ha crecido empujada por el aumento de la población. Desde 2015, España ha aumentado su población en más de tres millones de habitantes, casi un 7%. Ese crecimiento ha sido más intenso en Madrid (793.000 habitantes más, un 12%), Barcelona (556.000, un 10%), Valencia (279.000, un 11%) o Alicante (242.000, un 13%), que también son algunas de las regiones donde se han registrado las mayores subidas de precio.

La mayor parte de esta nueva población procede del extranjero: los residentes nacidos en otro país han pasado de 5,8 millones en 2015 a más de 10 en 2026.
Las pernoctaciones en pisos turísticos se han disparado
Al aumento de la población se ha unido un espectacular crecimiento del número de turistas, lo que también ha tenido repercusión en el mercado inmobiliario de muchas provincias. Desde 2018, España ha duplicado el número de pernoctaciones en pisos turísticos, según la estadística de estancias cortas ofertadas en portales online que recoge Eurostat. En la provincia de Málaga se registraron en 2025 más de 26 millones de pernoctaciones en este tipo de alojamientos, más del doble que en 2018. Le siguen Alicante, Las Palmas y Barcelona.

Otra estadística experimental del Instituto Nacional de Estadística cifraba en mayo en 341.000 el número de viviendas turísticas en España, 41.000 menos que un año antes. Destacan de nuevo Málaga (45.000) y Alicante (32.000).
La demanda de vivienda crece (también la de no residentes)
Los precios de compra han crecido al ritmo que crecía la demanda de vivienda. Tras el estallido de la burbuja, el número de transacciones inmobiliarias cayó de 836.000 en 2007 a apenas 300.000 en 2013, más del 60%. Desde entonces las compraventas han crecido casi sin parar —solo frenaron en 2020, durante la pandemia, y en 2023— y el último año llegaron a 750.000.

Una de las novedades ahora es el peso de los extranjeros no residentes en las compraventas de viviendas. Entre 2007 y 2014 sumaron 181.000 transacciones; desde 2015, más de 500.000, un 8% del total. En algunas provincias esta proporción es aún mayor: en Baleares y Málaga superan el 20%, y en Alicante superan el 30%.
España es de los países que menos construyen de Europa
En los noventa, se construían en España alrededor de 250.000 viviendas cada año. Durante la burbuja el ritmo se multiplicó y llegaron a construirse más de 600.000 al año. Después del crac cayeron el empleo y la demanda, y se dejó de construir. Pero la recuperación económica no ha traído nuevas casas. En 2025 se terminaron 91.000 viviendas, poco más de un tercio de las que se hacían en los noventa y menos de las que demandan los nuevos hogares. La semana pasada, la subgobernadora del Banco de España elevaba a un millón el déficit de viviendas para 2028 si no cambian las circunstancias. Al ritmo de construcción actual, y sin contar con el incremento de población que se prevé para los próximos años, tardaríamos más de una década en construirlas.

España construye poco si la comparamos con otros países europeos. Según Hypostat, en 2025 se terminaron 1,85 viviendas por cada 1.000 habitantes. Son menos que las que se construyen en Reino Unido (2,04), Alemania (2,47) o Grecia (2,62), que también sufrió una fuerte crisis inmobiliaria. Más lejos quedan Austria (5,94), Dinamarca (6,32) o Irlanda (6,61).
Los nuevos hogares crecen más rápido que las nuevas viviendas
La creación de nuevos hogares colapsó con la crisis, en parte porque la economía retrasó la independencia de los jóvenes y porque la inmigración se frenó. Pero ahora vuelve a crecer. En 2023, el número de hogares subió en 220.000, el doble de lo que venía siendo habitual y desde entonces sigue al alza. Esos nuevos hogares no han activado la construcción de nueva vivienda, como muestra el gráfico.

Esta diferencia entre nuevos hogares y nuevas viviendas habrá tenido dos consecuencias: que se estén habitando viviendas que antes estaban infrautilizadas y que el stock de vivienda libre disponible se haya reducido, aumentando así los precios.
En España hay muy poca vivienda social
Otro de los factores que empujan los precios es la falta de vivienda social. Según el último boletín publicado por el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda, en España hay 318.000 viviendas públicas, apenas un 1,7% de las viviendas principales y un 1,3% del parque total de viviendas.
La comparativa con otros países europeos es complicada, porque la definición de vivienda social varía en cada país y las cifras cambian ligeramente según la fuente. Pero en algo coinciden: España queda muy lejos del resto. Según la OCDE, en Países Bajos el 34% del parque de vivienda se destina al alquiler social. Le siguen Austria (24%), Dinamarca (21%), Reino Unido (16%) y Francia (14%).

Los mismos datos sitúan a Alemania en el 2,6%, con alrededor de un millón de viviendas sociales. Pero Housing Europe suma a ese millón otros 4,4 millones de viviendas municipales y cooperativas.
Seis de cada diez hogares alquilados emplean más del 25% de sus ingresos.
Las consecuencias de la escalada de los precios se evidencian en multitud de indicadores. El primero es la asfixia de muchos presupuestos familiares. Ahora mismo, pese a las buenas cifras de empleo, un tercio de los hogares españoles que viven de alquiler dedican más del 40% de sus ingresos a pagar la casa. Los que dedican menos del 25% apenas son un 35%, por debajo de la media de la UE (48%) y lejos de países como Suecia (49%) o Alemania (56%).

Siete de cada diez jóvenes viven con sus padres
Los principales damnificados de esta subida de los precios son los jóvenes. En España, el 69% de las personas de 18 a 34 años viven con sus padres. El fenómeno no es nuevo. En medio de la crisis, en 2010, eran el 52%. Desde entonces ese número no ha parado de crecer y registró en 2025 su máximo, situándose en Europa solo por detrás de Croacia y a la altura de Italia y Eslovaquia.

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