En medio de una fuerte reestructuración de la industria automotriz, el sindicato IG Metall y el comité de empresa de Volkswagen han exigido este viernes al Grupo Volkswagen que revierta la rescisión de casi todos los convenios de la empresa en Alemania. Si a finales de octubre no ha dado marcha atrás en sus planes, el grupo se enfrentaría desde enero a un conflicto “que podría ser mayor que cualquier otro que este grupo haya vivido jamás”, han advertido. “La empresa deberá hacer frente a un conflicto laboral sin precedentes”.
Si la empresa no se retracta de su intención de rescindir los acuerdos que regulan los salarios o la jornada, los trabajadores podrán ir a la huelga a partir de enero
En medio de una fuerte reestructuración de la industria automotriz, el sindicato IG Metall y el comité de empresa de Volkswagen han exigido este viernes al Grupo Volkswagen que revierta la rescisión de casi todos los convenios de la empresa en Alemania. Si a finales de octubre no ha dado marcha atrás en sus planes, el grupo se enfrentaría desde enero a un conflicto “que podría ser mayor que cualquier otro que este grupo haya vivido jamás”, han advertido. “La empresa deberá hacer frente a un conflicto laboral sin precedentes”.
“Esperamos que Volkswagen revierta esta ruptura de confianza que se ha producido. Una rescisión que se ha notificado también se puede retirar. Aún queda tiempo para que recapaciten”, ha declarado este viernes Thorsten Gröger, responsable regional de IG Metall en el Estado de Baja Sajonia y encargado de dirigir las negociaciones con la automotriz. En una comparecencia pública en la que le ha acompañado la presidenta del comité de empresa del Grupo Volkswagen, Daniela Cavallo, Gröger ha alertado de que si el fabricante decide mantener la rescisión de diez acuerdos colectivos (que son casi todos los que la firma tiene en Alemania) “las consecuencias serán enormes”.
“Esa es nuestra exigencia clara, de lo contrario, se pondrá en marcha una maquinaria enormemente poderosa que, lo digo claramente, preparará la lucha sindical en Volkswagen”, ha agregado el sindicalista en Hannover, poco antes de la segunda reunión de revisión del pacto de diciembre de 2024 para determinar qué acuerdos siguen vigentes y cuáles no. Las huelgas pueden convocarse a partir del 31 de diciembre de 2026, cuando termina la tregua laboral vigente, una fecha que según Gröger, “los miembros de la junta directiva deberían marcar ya con un círculo bien grande en el calendario”.
A pesar de los extensos recortes de plantilla anunciados por Volkswagen, el sindicato había exigido a finales de septiembre un aumento salarial del 5% para los trabajadores. Por su parte, tras la primera reunión de revisión del pacto de 2024, celebrada el 30 de septiembre, la empresa anunció la rescisión, total o parcial, de diez convenios colectivos con efecto a partir del 31 de diciembre de 2026. Entre ellos figura el convenio colectivo salarial y el convenio marco, que regulan, entre otras cosas, la jornada laboral y las vacaciones. Otros convenios regulan, por ejemplo, la clasificación en grupos salariales y los complementos. Sin embargo, no todas las disposiciones que contienen quedan sin efecto de forma inmediata.
Con ese movimiento, la dirección de Volkswagen quiere ajustar diversas regulaciones de cara a la política de contención de costes. Sin embargo, la automotriz aún no ha presentado demandas concretas sobre sus planes de ahorro dentro de los convenios de salarios, aunque ha insistido en que el entorno económico se ha agravado considerablemente para el sector.
Las rescisiones de los convenios afectan a unos 130.000 trabajadores de Volkswagen AG en Alemania. Para Gröger, esta medida abre la puerta a que se planteen exigencias de nuevo por parte de los trabajadores en el marco de los convenios. IG Metall reclama que se aclare cómo se podrá garantizar el empleo hasta bien entrada la próxima década y que las negociaciones salariales comiencen el 24 de noviembre en lugar de esperar hasta principios de diciembre, como se había fijado. La comparecencia pública de este viernes llega unos días después de que se dieran a conocer los planes del grupo para congelar los salarios hasta 2030.
En el pacto alcanzado en diciembre de 2024, Volkswagen y los representantes de los trabajadores acordaron una reducción de más de 35.000 puestos de trabajo en las plantas alemanas del grupo hasta 2030. A nivel mundiao se pactó la supresión de unos 50.000 puestos. A cambio, se excluyeron los despidos por motivos operativos hasta finales de 2030. Dos años después, el consejo de supervisión de la compañía acordó a principios de septiembre el denominado Plan de Futuro 2030, presentado por el consejo de administración para ganar rentabilidad y competitividad
Con ese proyecto, la dirección tiene el mandato de reestructurar el grupo y ahorrar miles de millones. A nivel mundial, la junta directiva pretende eliminar, entre otras cosas, 50.000 puestos de trabajo en los próximos años, que se sumarían a los programas de recortes ya existentes anunciados en 2024 (es decir, 100.000 puestos en total). A las marcas les corresponde planificar estas medidas, y se espera que la mitad de los recortes recaigan en Alemania. El futuro de las plantas de Volkswagen en Emden, Hannover y Zwickau, así como el de la planta de Audi en Neckarsulm, sigue siendo incierto.
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